El regreso del Ku Klux Klan
11.06.09 @ 22:14:05. Archivado en Cultura, Historia
La triple K apareció escrita con fuego por primera vez en Estados Unidos en el año 1865. Eran soldados veteranos los que se integraban a esta cofradía al regreso de la Guerra de Secesión. Se resistían al cambio, a la reconstrucción del país después del conflicto civil que desangró el territorio de la Unión.
No tardaron en utilizar métodos violentos y extremos para tratar de imponer su filosofía de supremacía blanca. No hacía mucho los negros habían dejado de ser esclavos y la economía del sur se encontraba en declive por perder su baratísima mano de obra.
Pero estos sucesos fueron vistos con desagrado por las elites sureñas. Muchos de los terratenientes consideraron que el Ku Klux Klan le daba el pretexto a las tropas confederadas para intervenir en sus asuntos.
En 1870, el presidente republicano Ulises S. Grant disolvió el KKK con la firma del Acta de los Derechos Civiles, que también ha sido conocida como El Acta Ku Klux Klan.
El siglo diecinueve fue consumido por la historia y el Klan se había mantenido en su propio charco de inmundicias disuelto. Pero en 1915, una nueva agrupación con el mismo nombre fue fundada.
Algunos de sus miembros tenían acceso a los medios de comunicación masiva de la época. Utilizaron para comenzar a promocionarse películas, programas radiales y también tuvieron asiento sus proclamas en los periódicos.
Este segundo triple K era una colectividad mucho más formal. Tenía una membresía registrada y con una organización que abarcaba toda la nación, sin dejar de lado los condados y los estados. En ese tiempo llegó a contar en sus libros con la firma de 5 millones de asociados.
Al llegar la Gran Depresión de 1929 el Klan comenzó a desmoronarse otra vez y fue en la Segunda Guerra Mundial cuando sus más preclaros integrantes protagonizaron situaciones escandalosas por haber favorecido de manera abierta a la Alemania nazi.
En las décadas del cincuenta y del sesenta volvieron a surgir para oponerse al Acta de los Derechos Civiles. Atacaban a los negros que reclamaban su lugar en la sociedad, predominantemente blanca, anglosajona y protestante.
En la actualidad cuenta el Klan con unos cuantos miles de simpatizantes y son considerados elementos que profesan un odio extremo a las minorías étnicas, además de la xenofobia más retrasada y a la presunción de que todavía el país es posesión exclusiva de un poder blanco anglosajón.
Pero ahora, un ataque perpetrado contra el Museo del Holocausto en Estados Unidos por parte de un individuo relacionado con los grupos de la supremacía blanca ha revivido el monstruo de la intolerancia racial y los prejuicios en contra de los inmigrantes.
El Klan se reinventado, al menos en su apariencia y presenta una cara renovada. En muchos estados han surgido las llamadas milicias de ciudadanos soberanos que reclaman la supremacía de la raza blanca.
Se dice que la nueva ola del KKK es consecuencia de la frustración experimentada por los veteranos de las guerras en Afganistán e Iraq a cuyo regreso encontraron condiciones económicas y sociales contrarias a sus proclamas y a los que ellos consideran su sacrificio nacionalista.
La Oficina Federal de Investigaciones les ha seguido la pista a estos individuos porque consideran que podrían convertirse en elemento de cultivo para el desarrollo de grupos de terroristas domésticos que demostró ya su insania con el ataque a un edificio gubernamental en la ciudad de Oklahoma.
Este es el llamado enemigo interior, según los organismos de seguridad de los Estados Unidos. Ellos han iniciado un apurado reclutamiento que preocupa a las autoridades. Han lanzado amenazas a los medios de comunicación y se les sigue la pista porque han estado adquiriendo armamento.
Después del ataque al Museo de la Shoa en Washington, no son pocos los que comienzan a temer por una nueva forma, más violenta, más sofisticada del Ku Klux Klan.
Especialistas en el tema señalan como motivo de este resurgimiento, de esta reingeniería de la xenofobia, los temores sobre la inmigración no blanca. Pero el abono más conspicuo para levantar del letargo al KKK ha sido la llegada a la Casa Blanca de un hombre negro.
Varios son los grupos de supremacistas blancos, unos odian a los negros, otros a los latinos, algunos aborrecen a los judíos y a los de países orientales y no quedan por fuera los que se indigestan con la presencia de los musulmanes.
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Roderick Guzmán Meza


