Los ateos también salen del clóset
01.06.09 @ 22:21:35. Archivado en Cultura, Religión, Herejías
Se dice que salir de los clóset está de moda en asuntos de preferencias sexuales. En muchas partes del mundo a nadie sorprende la declaración de quienes se proclaman gay, lesbianas, bisexuales y otros.
Pero ahora, quienes emergen de las oscuridades de los guardarropas son otros personajes, menos llamativos pero igual de escandalosos: los ateos y los agnósticos.
Dudar de la existencia de un dios ha sido un estigma negativo y pecaminoso. El peso de los creyentes ha sido siempre tan aplastante que en muchos casos el ateo ha preferido encogerse de hombros antes de pregonar su condición con contundencia.
Muchos de los llamados creyentes, principalmente cristianos de la línea radical u ortodoxa, señalan con estridencia a quienes se han visto en la penosa situación de no compartir su credo.
Los ateos sufren marginación, discriminación y prejuicios de todo tipo.
Tener la osadía de reconocer públicamente que el Dios de las mayorías no satisface nuestras necesidades espirituales es un acto de audacia descomunal en algunos ámbitos.
Si a uno se le ocurre decir que es ateo, algunos mirarán hacia otra parte, otros fruncirán el entrecejo con evidente incomodidad y tal vez hasta se santigüen.
Quienes creen en la existencia de un dios todopoderoso, apelan la mayoría de las veces a elementos relacionados con la estructura emocional de su psicología personal y el medio cultural donde haya crecido, desde el cual le llegaría la influencia más cercana y permanente.
Los creyentes esperan recompensas y temen los castigos. Para un ateo es más fácil hacer las cosas porque cree en ellas que estar a la espera de alguna gratificación o temiendo la penalización divina.
¿Un ser humano moral, pero sin dogma, puede estar más en riesgo de extraviarse en la oscuridad? Si Dios no está incluido en su hoja de vida como elemento de presentación, ¿está más cerca del pecado o de la maldad?
No creemos que para ser una persona honesta, bondadosa y humanista sea necesario creer en Dios.
No se es inmoral por negar la existencia de Dios. Estar en ese rango no debe ser un motivo para el escarnio ni para la marginación. Es posible que el ateo no se sorprenda ya tanto como el creyente, pero reserva en su pensamiento un espacio para la luz y el entendimiento sin la influencia de una mitología tan compleja como manipuladora.
Lo importante es tener la libertad de creer o no. El dogma cristiano actual es precedido por dos mil años de propaganda, de manipulación, control y amenazas. Antes de eso, el politeísmo o el paganismo imperaban con cierta ingenua gracia, pero mucho más cercana a la esencia humana, con falencias y aciertos.
“Los sentimientos de ‘amor y temor de dios’ no tienen su origen en dios, si no en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende sea su padre…”
Sigmund Freud
Comentarios:
Tal y lo que aquí está escrito pareciera que es una cuestión de modas o libertades.-Elijo creer porque me viene de tradición y sin lugar a dudas es la mejor opción, o elijo ser ateo porque ahora se lleva más y salgo del armario y lo digo abiertamente igual que los gays- La verdad, yo creo que la fe no es cuestion de elección aunque sí por supuesto todos deberíamos tener la libertad para creer o no creer, o creer en lo que creemos y no creer en lo que no creemos. Y pienso que la experiencia en la vida, la profundización en sus diversos aspectos, es lo que nos lleva a asumir nuestras creencias o rechazar aquello que no nos convence.
Y, respecto al autor de este artículo, la verdad, me parece, Roderick, que usted tiene una idea muy subjetiva sobre los creyentes o habla de una forma demasiado generalizada al decir eso de que creen en un premio o castigo y actúan guiados por ello.
En cuanto a lo de afirmar que el demonio cree en Dios, eso supondría creer en el demonio, y me parece raro que alguien que no cree en Dios sí crea en el demonio.
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Roderick Guzmán Meza


