Fernando Lugo o la eliminación del celibato
15.04.09 @ 21:56:36. Archivado en Cultura, Política, Religión
Fernando Lugo es presidente de Paraguay. Antes era obispo. Antes era sacerdote. Detrás de un oscuro cortinaje escuchaba confesiones. Feligreses angustiados por la culpa desnudaban su alma ante el hombre que escuchaba en el sombrío recinto.
Hizo votos de castidad, de pobreza, de obediencia y de celibato. Ha trasgredido todos. Ha tenido hijos, ocupa una posición desde la cual su patrimonio pronto se derramará de las arcas, desobedeció a sus superiores y por último se acostó con una mujer.
Pero este último acto de insubordinación no es tan solo la caída ante la tentación de la voluptuosidad, sino una infracción que le ubica en otra lista, posiblemente en la de pederasta.
Lugo ha tenido un hijo que ahora tiene dos años. Todavía era un prelado de la iglesia católica y se sumergía entre las sábanas de un lecho con una mujer soltera a quien pudo seducir, tal vez mientras sermoneaba o confesaba.
El país ha sido conmocionado. Su presidente ha sido capaz de dejarse arrastrar por la pasión más censurable, cuando no debía ser doblegado porque había una promesa de por medio.
Esta es apenas la punta del escándalo, porque Lugo no vivirá con la madre del niño. Antes, había dicho que no cobraría un centavo por ser presidente de Paraguay, ahora se retracta para poder pagar pensión alimenticia y pide la restitución de parte del sueldo.
También faltó a la hospitalidad de una amiga, cuando se estuvo en su casa y conoció a la madre de su hijo. Fue acogido con admiración y respeto mientras llevaba a cabo su misión pastoral. Pero Lugo miraba con lujuria a la ahijada de su anfitriona.
Este caso nos permite retomar un tema alguna vez expuesto en esta sección, la eliminación del celibato entre la clerecía católica.
Es un asunto de sentido común el evitar los escándalos, la vergüenza y el pago de sumas astronómicas por culpa de las conductas licenciosas de los sacerdotes.
La Conferencia Episcopal Paraguaya ha pedido perdón por los pecados de los miembros de la iglesia. Pero pedir perdón es demasiado leve para este tipo de actos. No es porque el hombre haya tenido relaciones sexuales con una mujer; nada de eso, es lo más natural y predecible, sino por el abuso de confianza, por la falsedad y por la poca voluntad para cumplir con un apostolado de tantas exigencias.
¿Puede confiarse en un individuo que ha faltado a tantos compromisos? ¿Puede creerse en sus palabras y en sus actos? ¿Qué podrá esconder tras sus promesas, tras su comportamiento?
Repetimos, este no es un asunto de extremismo o rigor moralista de nuestra parte, sino un señalamiento sobre quienes conforman una institución que se ha ido degradando durante los últimos años de manera abierta.
Sin embargo, creemos que estos hombres sufren por esa forzada soledad, por esa obligada abstinencia. La iglesia debe revaluar sus postulados y su posición ante un mundo diferente al que le sirvió de escenario cuando fue fundada.
Un ser humano puede buscar la trascendencia, no solo en este tipo de sacrificios biológicos, psicológicos y sociales, sino también en la fundación de una familia y en la procreación de hijos.
Detrás de la sotana, debajo del hábito, un ser humano siente y necesita creer en la vida, tal como la conocemos todos los demás.
Comentarios:
...ni contestaba a sus llamadas.
Enhorabuena por ese ninho, y quién sabe que si nació fuera del matrimonio fué porque cuando Lugo llamó a Roma, Roma no estaba (para él), ni contestaba a sus llamadas.(No está, no contesta.)Pero el tiempo, no puede esperar a Roma... el Tiempo pasa....
(maría fontinhia).-
Y..."no seria tiempo de hacer una Revisión... para el codigo" del celibato opcional... si no se hace esto parece se más bien egoísta, Dios no lo es...
Pero como puede decirse que el Presidente que incluso entonces todavía no lo era, "había sido capaz de dejarse arrastrar por la pasión más censurable".....Pero es censurable el amor entre un hombre y una mujer libres a los ojos de de Dios? Hasta ahí podríamos llegar!...
Pienso que la iglesia debe revelar todo, las víctimas lo merecen
Yo lo considero hermano, pero por el no lo hago, lo hago por auto aprecio, que el que no tiene es necio.
Otra cosa es el amar a otra persona, esto a cualquiera le puede pasar,y de ello a nadie se puede culpar.
Por eso es de persona digna, y mientras no haya otro remedio, o dejar los talares en el altar, o poner distancia por medio y renunciar.
Lo primero es dignidad, lo segundo comodidad.
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Roderick Guzmán Meza


