¿Jesús nieto de Herodes?
29.12.08 @ 21:30:24. Archivado en Religión, Herejías
Lo que llamamos Navidad es consecuencia de un conjunto de costumbres cuyas raíces paganas han sido hábilmente escondidas por los escribas y por la iglesia. Cada palabra ha sido manipulada, cada traducción ha sido acomodada a los intereses del clero. La encarnación, la redención, el milagro de la impoluta concepción y del mágico nacimiento, pretenden una realidad que se contradice y se niega.
La conmemoración del nacimiento de Jesús ha sido resultado de análisis concienzudos y meticulosos, la consagración de un esfuerzo destinado al control de las masas espoleadas por las desolaciones y el sometimiento por parte de los grupos hegemónicos.
Nace Jesús para la tradición un 25 de diciembre, fecha propicia para los países del hemisferio norte, donde abunda la nieve y la blancura del paisaje da un tono melifluo y pacífico, contrario al exuberante hervor del verde de los trópicos.
La Navidad es blanca, un manto de escarcha cubre todo, como bien cubre el mito y la fantasía, la realidad de este nacimiento fabuloso. La nevada ha cubierto el lodo y su oscura mancha sobre la hierba, se ha convertido en una alfombra debajo de la cual se ha deslizado el crespón roto y los papeles arrugados.
De acuerdo con el mito ¿quién era Jesús, si no el deslumbrado hijo de un carpintero y una adolescente ingenua, comprometida con los valores de la cultura hebrea y sus ímpetus religiosos? Pero, no podía ser un hijo como el que tienen todos los seres humanos, no. Debía proceder de las estrellas o de las nubes para ser convertido en Dios.
La presencia de José, el obrero, es evanescente. Su aporte a esta historia no ha sido muy bien comprendido. Pater Putatibus en ninguna época ha sido un título muy prestigioso
Hábilmente convertido en padrastro a través de intrincados movimientos de la imaginación de los escribas y traductores, José comienza a desvanecerse de forma conveniente para los intérpretes de las Escrituras. Es un fuego que se apaga, un torrente que se seca, una cima erosionada.
Versiones sobre el nacimiento de Jesús abundan. Desde su parentesco celestial con las potestades y los arcángeles, hasta su nexo familiar con Herodes el Grande a través de Antípater, con un mercenario sirio apodado “Pateros”, hasta su pertenencia al linaje de los davídicos a partir de Adán, Abraham u otros patriarcas.
Toda esta cadena de explicaciones para ubicar en el mundo al hijo de Dios, podría obedecer a una necesidad imperiosa de ocultamiento, de desviar la atención hacia un punto distante donde no pueda ser encontrado el inicio del cabo de esta urdimbre.
De haber nacido en el mes de diciembre como dicta la costumbre, en la comunidad conocida como Belén, hubiese debido tolerar temperaturas heladas muy cercanas a los cero grados Celsius. Escarcha y carámbanos suspendidos sobre el techo de la cueva, frío vendaval proveniente del este, enlodados caminos, cristalizadas hierbas.
Además, los pastores a tan altas horas de la noche debieron haberse condensado con las ráfagas incontenibles que peinaban aquellas colinas con su manto de hielo arrastrado desde los macizos montañosos. Además, no nos animamos a creer que este grupo de ovejeros correría a campo traviesa luego de que un ángel les anunciara la llegada de un Mesías. Más bien huirían en dirección contraria, siendo supersticiosos como eran y temerosos de las apariciones y los fantasmas.
Su presencia en semejantes condiciones debió haber sido una proeza colosal de resistencia para la pareja alojada en un cobertizo en medio de animales hediondos, pacas de hierba, conos de estiércol, playas de orine y residuos de alimentos descompuestos.
Otro asunto que nos inquieta es el censo de la población, como el supuestamente ordenado por Quirino, gobernador de Siria. Sobre este empadronamiento, me pregunto ¿por qué movilizar ingentes cantidades de la población hacia sus lugares de origen, hacerles concurrir a sus sitios de nacimiento para registrarse en los listados preparados por el imperio con el propósito de calcular los impuestos?
Si de cargas impositivas se trataba, ¿qué importancia tiene el lugar de nacimiento? Lo medular es definir la población económicamente activa y sus responsabilidades con el estado, imperialista, opresor o democrático. Si los romanos nos han heredado un código de jurisprudencia sobre el cual asentamos nuestras leyes modernas, ¿cómo es posible que en asuntos como hacer cálculos basados en la cantidad de pobladores nos dejen semejante ejemplo de inoperancia, ineptitud y estulticia?
Pero, pensemos que así ocurrió, que José cargó con su mujer embarazada y emprendió el recorrido señalado por los evangelios. ¿Podríamos imaginarnos la enorme distancia de varias decenas de kilómetros sobre un asno, sobre un camino resbaladizo e inseguro? Lo anterior sin contar con las bandas de forajidos que acechaban la región, las carencias durante la duración del viaje, los malestares propios del estado de gestación.
Podría especular sobre los sitios donde acamparon, el levantamiento de las tiendas, el sito de reposo sobre la dura tierra, las insoportables temperaturas y todas las eventualidades surgidas en un trayecto como este.
Las primeras especulaciones sobre la fecha de nacimiento de Jesús (Ieoshua ben Iosef) contemplan fechas muy disímiles que van del 9, 19 ó 20 de abril al 16 ó 20 de mayo, en plena ebullición primaveral. Otros apuntaban hacia los primeros días de marzo y alguien hizo énfasis en el día 18 (no sé por qué), así como también señalaban el 29 de septiembre y últimamente, el 17 de junio.
Los antiguos no tenían este tipo de detalles con las fechas de los natalicios. No recordamos haber leído sobre la celebración del cumpleaños de alguno de los personajes de esta u otras historias.
Todas estas fechas eran quebradizas conjeturas, pajas quemadas en la hoguera. Nadie pudo saberlo porque el citado Censo no recogió el acontecimiento y este personaje, absolutamente ignorado por los cronistas de la época, no pasó más allá de ser una pieza ínfima del engranaje cinético de la masa sacudida y movilizada con propósitos absolutamente ajenos a los designios divinos.
Bien sustentado el mito, reforzada la leyenda con otros condimentos, el Papa Julio I, fastidiado por los grupúsculos que pretendían preponderancia al evidenciar el conocimiento sobre el nacimiento del Redentor, impuso de un “plumazo” como día de celebración el 25 de diciembre y no se habló más.
Pero Julio no era un sujeto arrebatado que quiso imponer su criterio, sino que hizo cálculos para dictar su fallo. Este 25 de diciembre era coincidente con el movimiento de los peregrinos durante la celebración del solsticio de invierno, por ejemplo en los ritos en honor a Odín, patriarca del panteón escandinavo, las Saturnales romanas y el nacimiento del invicto dios iránico Mitra.
Esta simbiosis de cronologías, de divinidades, de costumbres permitió la absorción del nacimiento de Jesús incorporado al culto del retorno de la luz, de la calidez de la presencia solar.
Jesús pudo haber nacido unos seis años del momento establecido por la tradición; es decir, unos dos años después de la muerte de Herodes, acaecida, según se alega, en el 4 A.C. Lo que tal nunca sabremos será el momento exacto en el calendario, tomando en cuenta que la forma de medir el tiempo de los orientales deberá ser conciliada con las reformas establecidas por los romanos.
Por otro lado se han realizado concilios, foros y congresos sobre la existencia de Nazareth como emplazamiento poblacional hace dos mil años. En este punto ha de haberse a torcido el sendero porque la etimología de esta palabra se encuentra en un sitio diferente al que apuntan las leyendas sacras.
Resulta ser que en hebreo, la palabra “nazir” significa consagrado, bendecido, santificado. Los copistas griegos o los amanuenses de los monasterios y las abadías creyeron que este vocablo era un gentilicio y debía provenir de una aldea, pueblo o villa de la época y del lugar. Así que obviaron o ignoraban el sentido original y al consagrado lo convirtieron en alguien nacido en Nazareth.
Los llamados nazir observaban la pureza de las costumbres, se abstenían de consumir bebidas espirituosas (algo que evidentemente Jesús no siguió al pie de la letra), de establecer contacto con lo inmundo, con los cadáveres, de sostener relaciones carnales y también de cierto ímpetu de laboriosidad. Eran iniciados en los rituales de la cofradía a través de la purificación mediante la inmersión en el agua. Recordemos a Juan el Bautista en el Jordán. Uno de los más famosos fue Sansón.
En este punto nos asalta una interrogante: ¿Qué necesidad tiene Dios de eximirnos de pecados? Puede descoyuntarnos con un solo pase de su mano estelar, puede desaparecernos y volvernos átomos con un solo dedo.
Puede reducir a polvo todas las estructuras, todas las creaciones y las ficciones humanas. ¿Para qué el entramado del nacimiento y de la Cruz? ¿Será que Dios es incapaz de transgredir sus propias normas?
Continuemos con este ejercicio. Resulta ser que a Jesús siempre se le relacionaba con un reino. Hacerlo descendiente de David era una muestra. El rey pastor no era una hilacha humeante de la fantasía, había tenido existencia física y las leyendas derivaban de él y no él de las leyendas. Era heredero de su trono, usurpado por el advenedizo idumeo Herodes.
Alguien ha aventurado una relación más que indirecta con el monarca árabe asentado en Jerusalén. Según algunos investigadores, Jesús sería el hijo carnal del príncipe Herodes Antípater, es decir, nieto del rey, por lo tanto uno de los primeros en la línea del sucesor.
Pero Herodes el Grande no era un sujeto muy afectuoso con su entorno familiar. Signos hay de su alienación, de su instinto homicida y de su extrema crueldad. Por lo menos debió eliminar a dos de sus hijos, en un arrebato de paranoia, alucinado y perseguido por sus propios demonios viendo.
Por todas partes veía conspiraciones, atentados en su contra. Por tal motivo, Jesús pudo haber representado un verdadero motivo de preocupación para el monarca; no obstante lo irracional de su juicio daba espacio para instalar en la tradición cristiana la idea de una persecución injusta contra un iluminado hijo del altísimo, contra un santo, contra el Mesías.
Herodes mató a su hijo Antípater y emprendió la búsqueda de su nieto para eliminar cualquier vestigio de oposición y permanecer como rey absoluto de Israel. Aquí comienza el viaje de José y su familia hacia Egipto, nación repudiada en el viejo testamento por ser símbolo de opresión y esclavitud. Para el nuevo testamento, sería la tierra que acogió al Salvador y le ofreció refugio durante al menos dos años.
Volvemos entonces la mirada hacia José, el padre sustituto. Noble como en verdad debió haber sido, toma a su cuidado a María al quedar viuda y encinta. Se la entrega en custodia un sacerdote del templo, donde al parecer había sido destinada la doncella.
Cumple así José un papel más que limitado. Protege al heredero de la corona. No emprende el sacrificio de hacerse cargo de una mujer en estado de gravidez tan solo por un acto de extrema solidaridad y bondad. Será el padre del futuro rey de los judíos.
Comentarios:
bien lo dicen ustedes si se debate es con ideas i en el articulo el autor se expresa muy bien y plantea muy bien sus argumentos para que sean desmeritados por simples palabras de airadas reacciones del cristianismo..
atravez de su beneficio personal
m.h.
Ya que me permite comentar este artículo, que será el último que trataré de leer de usted, lo voy a hacer. Iniciaré diciendo que su modo de redactar es novelesco y sobrecargado de adornos para mi gusto. Con respecto a su opinión de los hechos, noto que no se ha preocupado de informarse de los últimos estudios (científicos) al respecto, ni tampoco de la cronología de los eventos. Lo invito a que pase por cualquier librería católica de Panamá y de seguro encontrará basta información para un proximo escrito a cerca de este tema que se apegue más a la verdad y no a las especulaciones de una noche de insomnio.
Por último su blog es titulado "periodistadigital" , lo invito a hacer más periodismo Sr. Guzmán.
Mis Saludos más cordiales
Realmente no comprendo el sentido de los comentarios hechos a este texto... Creo que se puede discrepar y promover una discusión o coloquio, argumentar en contra, aportar algún dato de interés..., podría enriquecerse la controversia de alguna manera provechosa..., pero burlarse del autor de tal escrito, ameno y bien planteado, se esté de acuerdo o no, y aventurar que se trata de "un ser humano muerto en vida y lleno de odio" o "tíos como éste, que no creen en nada" eso sí que me parece malicia, infantilismo, ganas de perder el tiempo...
Si no están de acuerdo con lo que dice, aporten ideas y discrepen como adultos.
Es una lástima que una página culta como ésta, en la que se tratan tantos y tan diversos temas, tenga que soportar comentarios tan chabacanos.
"La presencia de José, el obrero, es evanescente. Su aporte a esta historia no ha sido muy bien comprendido. Pater Putatibus en ninguna época ha sido un título muy prestigioso".
Por favor indiqueme en que libro se documentó para escribir esto.
Si el 25 por ciento de los hombres hubieran seguido el ejemplo de José, existieran mejores hogares y familias.
Herejía es lo que usted se dedica a publicar. Mi sentido pésame por ser usted un ser humano muerto en vida y lleno de odio.
Dediquese a construir sin hablar tanta locura; use su ciencia y don de lenguas en favor del mundo, no en su contra.
Yonna
"La presencia de José, el obrero, es evanescente. Su aporte a esta historia no ha sido muy bien comprendido. Pater Putatibus en ninguna época ha sido un título muy prestigioso".
Por favor indiqueme en que libro se documentó para escribir esto.
Si el 25 por ciento de los hombres hubieran seguido el ejemplo de José, existieran mejores hogares y familias.
Herejía es lo que usted se dedica a publicar. Mi sentido pésame por ser usted un ser humano muerto en vida y lleno de odio.
Dediquese a construir sin hablar tanta locura; use su ciencia y don de lenguas en favor del mundo, no en su contra.
Yonna
Centroamericano.
Le aclaro que salirse de la línea de los cánones es un acto de malicia, pero también muy divertido debido a las reacciones de personas como usted.
Así mismo, tengo todo el derecho a expresarme libremente sobre lo que me parezca, sea sobre algo novedoso o algo ya manoseado.
!Feliz Año Nuevo!
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Roderick Guzmán Meza


