Bermeja, la isla perdida de México
27.11.08 @ 21:28:22. Archivado en Política, Ciencia, Medicina, Tecnología
A cien kilómetros de las costas de México, existía hace poco una isla. Le llamaban Bermeja y en las relaciones cartográficas era ubicada bajo la jurisdicción de Yucatán. Ahora no hay nada. Allí donde hacían escala los alcatraces y se desnudaban las medusas en su tóxica danza, no hay nada, solo mar.
Ha desaparecido, consumida por la bruma del misterio, Bermeja se ha convertido en una fantasmagoría, en una ficción. Tan solo los ecos de su nombre revolotean por los pabellones de la Cámara de Diputados. Ahora los parlamentarios se harán a la mar para descifrar la misteriosa desaparición.
Bermeja estaba ubicada en un sitio estratégico para México, en la zona conocida como Hoyos de Dona, donde se supone reposan en arcaica tranquilidad yacimientos de petróleo y gas natural.
La corporación legislativa mexicana ha dispuesto que varios de sus miembros se tornen en nautas para encontrar el importante territorio insular a bordo de un buque de investigación oceanográfica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los funcionarios deberán investigar cuál ha sido el destino de la isla, si ha sido tragada por una garganta marina o acaso ha sido cubierta por un coletazo de agua en un acto de sombría prestidigitación. De todas formas, no hay todavía explicación para el desvanecimiento de tan grande masa de tierra, rocas y vegetación.
Bermeja fue delineada por primera vez en un mapa a mediados del siglo XVI. Era apenas un punto oscuro en el mar, un lunar costroso sobre la oscilante superficie color turquesa. Así se mantuvo hasta el año 1946 en edición oficial de un texto educativo.
Al finalizar la década de los noventa del pasado siglo, México se había sentado a negociar con Estados Unidos sobre ciertos asuntos de la frontera marina entre ambos países. Bermeja se hizo humo cuando salió del recinto el último de los representantes. Nadie supo dar explicaciones sobre el suceso, no hubo una versión racional sobre el fenómeno que ahora se pretende resolver.
Si la isla hubiera estado en el lugar señalado por los mapas, México hubiera logrado un mayor perímetro marítimo que el que le fue entregado al firmar el convenio con su vecino del norte, han afirmado algunos conocedores.
Ellos han expuesto dos posibilidades para que Bermeja ya no se encuentre donde siempre estuvo. Una de ellas es que haya sido sumergida por algún fenómeno natural desconocido, sin registro oficial, sin consecuencias en todo el ámbito marino y terrestre.
La otra posibilidad, señalan los expertos, es que la isla haya sido pulverizada con artefactos explosivos y hundida en el fondo del mar, incrustada en las planicies de arena y caracolas donde reposan los cristales y los relámpagos liberados por las corrientes.
Esperaremos el regreso de los diputados si antes no han seducido por el canto de las sirenas, decimos nosotros con todo respeto.
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Roderick Guzmán Meza








