Tareas de Barack Obama
07.11.08 @ 21:07:43. Archivado en Política
Cuando haya pasado la euforia del triunfo, cuando ya el entusiasmo se haya sedimentado en el fondo de la copa y el telón de la realidad se haya vuelto a levantar, Barack Obama tendrán ante si, un desolador escenario.
La primera movida de este ajedrez político deberá ser la solución de una precaria, casi exánime situación económica, sin parangón en los últimos cien años de historia de los Estados Unidos.
Urge al nuevo mandatario, a partir del próximo 20 de enero del 2009, desarrollar una fórmula que permita resolver la crisis financiera de los Estados y los gobiernos locales debido a la maltrecha economía que deja el gobierno saliente de George W. Bush.
Este conjunto de acciones deberán ofrecer además un mayor beneficio para quienes no tengan un empleo y recursos añadidos para enfrentar los gastos de combustible, alimentación y salud de quienes no cuentan con ingresos económicos.
Estados Unidos se encuentra al borde del abismo financiero. Sus recursos económicos han sido destinados a la guerra y en las últimas semanas han debido ser destinados a servir de base a los bancos e instituciones financieras cuyo sonido ha dejado de ser el de las monedas que se cuentan para ser ahora un crujido, una fractura.
El déficit presupuestario ha alcanzado un registro histórico de 483 mil millones de dólares y a esto debe ser añadido el salvavidas de 700 mil millones para rescatar a los bancos y entidades que se han visto en quiebra o muy cerca de este calamitoso momento.
Por otra parte, los consumidores, exultantes aún por la rotunda victoria, podrían despertar de la embriaguez con un muy desagradable sabor a óxido en la boca si no logran recuperar su antigua capacidad adquisitiva.
La masa consumidora más grande del mundo ha dejado de gastar y comprar productos y servicios debido a la inseguridad que en materia laboral se respira. El índice de consumo se ha desmoronado como consecuencia del temor de que todo pueda empeorar. Pero le han dado un voto de confianza a Obama.
Pero, aparte de las tareas evidentemente económicas que deberá enfrentar el nuevo gobernante, con su carga de historicidad y relevancia por la compensación que el destino le ha ofrecido a un grupo humano vulnerado y execrado, como el de los afrodescendientes, Obama deberá resolver con premura dos puntos un tanto turbio de la agenda que le hereda Bush.
Miles de sus soldados se encuentran dando vueltas en un laberinto en Oriente Medio y Asia Central. Las guerras que se libran en Iraq y Afganistán deberán tener un destino, un punto final, un momento señalado en el calendario para concluir.
Obama parece tener en mente una retirada responsable y ordenada. Dejar a estos dos países en manos de elementos extremistas, será tan insensato e imprudente como haberlos invadido, según algunos analistas.
Pero esto solo será en Iraq, porque el nuevo gobernante estadounidense no dejará que el país centroasiático siga alojando y escondiendo a grupos terroristas. Tal vez se decida a darle caza a Osama Bin Laden y al Mullah Omar para descabezar de una vez por todas a dos movimientos de extrema peligrosidad: Al Qaeda y Talibán.
El ejército de Estados Unidos ha perdido prestigio y ahora se impone insuflarle nuevos motivos para sacudirse el polvo de los desiertos y salir adelante en una marcha hacia la consolidación de una victoria en todos los planos que le sea posible.
En esta misma línea, los nuevos jerarcas del Departamento de Estados enfrentarán una tarea un tanto delicada cuando deban evaluar la situación de países como Irán y Siria, adversarios declarados de Bush.
Por otra parte, Rusia ha salido al ruedo a reclamar su espacio histórico y estratégico. La acción bélica llevada a cabo en Georgia permite ver que el país europeo pretende elevar sus acciones en la región para contener el poderío del que se ha querido dotar a la OTAN.
Obama también deberá tener en cuenta la situación en América Latina, región donde los caminos del entendimiento fueron rotos, sobre todo en Venezuela y Bolivia. Ambas naciones retiraron sus respectivos embajadores en Washington.
Otros elementos de innegable importancia asoman en el horizonte de Barack Obama, entre ellos los Tratados de Libre Comercio con algunos países de Latinoamérica, la situación de los Derechos Humanos en la prisión de Guantánamo.
Pero sobre todo, a Obama le corresponde restaurar la autoridad moral de su país, no solo entre sus propios ciudadanos sino también en el resto del mundo.
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Roderick Guzmán Meza








