Diomedes Ureña y la Cura del Cáncer
02.09.08 @ 20:40:18. Archivado en Ciencia, Medicina, Tecnología
Voy a dedicar el espacio de hoy a un tema para mí sumamente interesante, toda vez que es de carácter testimonial, pertenece al mundo de la anulación de ciertas leyes, al parecer insobornables, las de la naturaleza.
Cierta persona que conozco ha padecido una nefasta enfermedad. Un buen día, el diagnóstico médico ha estremecido su espíritu al escuchar la palabra cáncer. Doy fe de haber leído el parte especializado y que observé la decadencia y el desmoronamiento de las fuerzas vitales que sostenían ese organismo. Sostuve sus manos y con ineficacia y torpeza intenté darle aliento.
Este paciente siempre ha sido dinámico, voluntarioso y tenaz, una entidad con una energía de duración incalculable, de sobradas razones para llevar adelante su proyecto de vida con el mayor entusiasmo, con largas proyecciones hacia el futuro.
Pero la palabra del facultativo fue contundente, feroz, despiadada. Cada sílaba del corto pero recio vocablo, se hincaba en el cerebro como un venablo tóxico, desgarrador y agudo en búsqueda del origen del hálito de la vida.
La medicación se inició enseguida. Para llegar hasta el recinto donde había someterse a los rayos y a los químicos, era obligatorio recorrer un largo pasillo adoquinado. Cada dos metros una puerta, una lámpara. Al fondo del corredor una sala como remate. Las dos puertas se abrían hacia dentro. Luego la sala amplia con mullidos sillones y revistas colocadas en desorden sobre una mesa. La recepcionista daba la bienvenida con una gigantesca sonrisa y luego de conocer el nombre del paciente le anunciaba y le hacían pasar. No pude llegar hasta la sala por razones obvias.
Pero el consabido tratamiento no surtía efecto, la muerte asomaba su torva faz desde el punto oscuro abisal de sus pupilas. Podía percibirse la creciente marchitez, la continua degradación del ánimo, la superlativa erosión de los estímulos y la anulación de la veta de energía.
Cuando ya imaginábamos el féretro entre cirios y coronas de flores, bajo la nave de la barroca bóveda del templo, cuando nos estremecíamos por la irreparable e incontenible partida, ocurrió algo de factura proverbial, un portento que torció el camino.
Es natural que ante tales designios se pretenda encontrar un asidero, un ancla para la embarcación que naufraga. Es lógico entenderse con ecuaciones de esta estirpe, con variables conocidas como la fe, las oraciones, para quienes son creyentes y la voluntad para aquellos un poco menos crédulos. Lo extracurricular en este caso procede de un ámbito asaz inesperado, del vademécum natural de los herbolarios, traducido al lenguaje corriente como medicina botánica.
Hemos sido testigos del retroceso del mal, de la anulación de la certidumbre del aciago destino, del camino hacia el abismo. Acudimos con la persona citada al consultorio de un personaje sencillo, un hombre de fe a toda prueba.
El naturista era un individuo de unos cincuenta y tantos años en ese momento. Hablaba con seguridad y contundencia. Creía en si mismo con una fuerza avasalladora, pero también evocaba con insistencia a Dios. Durante algunos minutos habló de su historia, recordó su propia experiencia como enfermo de cáncer y la forma que encontró para curarse.
No discutiré este punto. Cada cual utiliza sus herramientas y justificaciones. Pero lo primordial ha sido la cura. La persona desahuciada revirtió su estado, recuperó la vitalidad, el brillo volvió a sus pupilas, la sonrisa iluminó su rostro, su cabello masacrado por la radio y la quimioterapia, volvía a abundar en aquel cráneo ya casi desnudo.
Pronto ha recuperado peso, vigor y esencia y lo mejor de todo, exámenes realizados con posterioridad a la administración de las medicinas naturales, demostraron que el cáncer había desaparecido.
Con el espíritu periodístico aguijoneando mi voluntad, he iniciado las pesquisas requeridas para, en principio, lo reconozco, desenmascarar el posible fraude, la aparatosa mentira, pero no logré ni lo uno ni lo otro, no se acrecentaron mis dudas, al contrario, fueron desapareciendo al investigar y escuchar los testimonios de los ya curados.
Me di entonces a la tarea de seguirle la pista al naturista, de intentar encontrar el punto frágil de la trama, el hilo descosido del lienzo. Durante varios meses asistí a la consulta, establecí cierto nivel de amistad con el hombre de las hierbas y realicé con detenimiento un escudriñamiento necio y denso. Repito, por ningún sitio se pudo percibir una sombra de duda.
Ante la extrañeza de los expertos, se dio de alta al paciente y, luego de casi dos años, no hay muestras del cáncer.
Pude entonces descubrir los innumerables casos parecidos al descrito en los párrafos precedentes. Hombre reducidos a escombros por el mal entronizado en el hígado, la próstata, el páncreas, en la piel, en el estómago, en los huesos; mujeres destruidas por el cáncer en la matriz, en los pulmones, en la garganta y en muy diversos sitios del cuerpo, eran ahora la mayor prueba de algo inaceptable, de un proceso de recuperación casi desconocido en todo el mundo científico.
Un porcentaje creciente de pacientes remitidos desde el Instituto Oncológico ha recuperado la salud. Ni rastro del nefasto invasor, ni vestigios de la sombra en la placa radiográfica.
El hombre que ha desarrollado la sustancia en principio milagrosa, proviene del oriente de la República de Panamá, de una provincia llamada Chiriquí, limítrofe con Costa Rica, donde existe una abundante y exótica flora.
Allí, Diomedes Ureña, tal es su nombre, ha encontrado la fórmula que ha curado no sólo el cáncer, sino también VIH Sida y enfermedades como diabetes, úlcera, vitiligo, cálculos biliares y renales y tanto otros. Este servidor ha sido testigo de estos hechos y he de consignarlos en este sitio virtual.
Si alguno de mis lectores o sus allegados tiene, por desgracia, un mal de estos, con todo entusiasmo le remito al consultorio de Ureña en la República de Panamá. Sus datos puedo proporcionárselos. Algunos meses le separan de la cura y de la vida. Ojalá puedan hacerlo, soy testigo de todo y sé que es real.
Comentarios:
me gustaria saber que es bueno para fibromas estoy con mucho sangrado y colico.
Sr. Ureña le escribo por mi tio el le diagnosticaron cancer en la Garganta para Finales de Octubre del 2009 y en Noviembre del 2009 lo operaron despues de un mes el tumor le volvio a salir y lo operaron nuevamente en diciembre y le sacaron las cuerdas vocales y la faringe el no habla lo refirieron al Oncologico y de alli esta sufriendo le realizaron radioterapias y quimioterapias al mismo tiempo por que los medicos dicen que es un cancer muy agrecivo hace 8 dias los medicos del oncologigico le dijeron a su esposa que no habia mas que hacer que solo le pondran las quimio como paletivo y esperar que pasa
Por favor nos puede ayudar atendiendolo y que le podemos dar de su medicina botanica ya que nosotros tenemos mucha fe en dios que el se curara y nos han hablado de su medicia
gracias
Saludos,
http://www.curadelcancer.net/entrevistas/publicaciones/07.html
algunos dias tardan para contactar ya que salen del pais pero tengan mucha fe e insistan que dios los bendiga
y un saludo y un agradecimiento al señor Ureña por su gran amor a la humanidad muchas gracias.
Atte JAVIER Puntarenas-Costa Rica
por favor mandeme el numero de telefono para sacar cita...urge gracias
me gustaría saber si hay un número disponible al que lo pudiera llamar, para hacer una cita con usted.
gracias de antemano
Tengo una sobrina que le declararon Esclerosis multiples, le han hablado de usted, nos gustaría saber a que número lo podriamos llamar, para hacer una cita con usted.
Le agradezco de antemano la atención que le brinda a esta solicitud.
Saludos,
LdeLay
Le agradezco su atención y que Dios lo siga Bendiciendo cada dia más y le de mucha más sabiduria.
Le agradezco su atención y que Dios lo siga Bendiciendo cada dia más y le de mucha más sabiduria.
Estos últimos días me he estado sintiendo mal. Cuando me viene el periodo siento como especie de un bajón (como si se me bajara la presión)... y eso me causa aceleración en el corazón, y los nervios me causan ganas de ir al baño, y tambien mareos... Mucha gente me ha dicho que es hemoglobina baja... y pues, puedo dar por correcto ese diagnóstico porque no he tenido una buena dieta desde hace como 4 meses... todos los días almuerzo afuera... y mis desayunos y cenas no son abundantes... incluso por un tiempo estuve comiendo mucha alimentos con grasa...
Quisiera que me diga que alimentos o que remedios caseros puedo hacer para recrobar la hemoglobina...
Espero sus comentarios...
Gracias.
Karen
Este es un llamado al cielo.
vivo en heredia Costa Rica,
2560 3939 juba3993@hotmail.com
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Roderick Guzmán Meza


