Editado por

Roderick Guzmán MezaRoderick Guzmán Meza

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS




El Asesino de los Calcetines (Final)

Permalink 25.08.08 @ 18:25:37. Archivado en Biografías, Relatos

En suspenso había quedado esta espeluznante historia. Sí, ya sabemos que es poco lo que asusta al ciudadano de esta época de tecnología, pero las andanzas de esta maléfica criatura, su capacidad para desvanecerse, su hábil y casi mágica manera de convertirse en humo y cenizas, le convierten en uno de los más temibles creadore de dolor y espanto. El autor se hizo a un lado para distraerse en otros menesteres. Acontecimientos de relevancia motivaron su temporal archivo en las crónicas de sangre. Disponible se encuentra ya la relación de los hechos consumados por este monstruo demencial y perverso.

La víctima siguiente del asesino de los calcetines fue un hombre desconocido. El sujeto caminaba embebido en la contemplación del paisaje campestre cuando el ruido del motor de un automóvil le distrajo. Pidió un aventón, como es usual, con el pulgar dirigido hacia la dirección por donde se sigue.

El vehículo se detuvo y el hombre se convirtió en su pasajero. Ensayó una conversación sobre el lugar. Como respuestas tan solo escuchaba lacónicos sí o tal vez con algún no esporádico y contundente.

Se hacía de noche cuando el bosque se convertía en inmensas paredes a ambos lados del camino. Esa noche una luna se resquebrajaba con las sombras de los árboles. Los sonidos de la floresta, los cantos de los animales y el siseo del viento complementaban el escenario.

Kraft expresó una necesidad de urgente cumplimiento. Incursionó en el bosque y despareció tras unos densos matorrales. El hombre se mantuvo en el auto. Pocos minutos después escuchó un grito y se lanzó en la búsqueda de su origen. Kraft se encontraba de rodillas con la cabeza sobre la tierra. El desconocido se acercó y le inquirió sobre su estado. Balbuceó tan solo lo que hizo que el compañero de viaje se pusiera también de hinojos.

El navajazo ascendió a toda velocidad, surcó el aire en limpia y dura trayectoria. La punta entró en el vientre y el resto de la hoja le siguió hasta los intestinos que se desgarraron en un festival de sangre sobre la hierba húmeda.

Los restos de este inmolado fueron encontrados en dos condados diferentes. La cabeza estaba tras un letrero caído que anunciaba algún artefacto electrónico; la pierna derecha fue hallada entre unos peñascos en el declive de un cerro, en tanto el torso y los brazos se ocultaban tras un universo de chatarra de un vertedero. Las manos no fueron encontradas.

Poco después, en un bar, Ron Wiebe tomaba unos tragos. Algo de angustia reflejaba su rostro, dijo el dependiente, porque su entrecejo se mantenía fruncido con fuerza. Tenía veinte años y fue abordado por Kraft cuando revisaba el traganíquel para marcar alguna canción para atenuar su pesadumbre.

Cuando encontraron su cadáver tenía signos de haber sido torturado. Los especialistas de la oficina del forense sospechaban que había sido colgado boca abajo con las manos atadas. Le había mordisqueado el vientre y el pene. Uno de los pies estaba desnudo y cuando se buscó el calcetín se pudo comprobar que había sido introducido por el recto.

Cuando la muerte se divierte elige para sus fechorías a personalidades quebradizas. Se filtra a través del quebranto y de la torpeza. Nadie imagina la forma de apoderarse de un pensamiento que utiliza la desnuda parca, nadie prevé el ocaso de la cordura ni la finalización de la censura de la moral. En esta oportunidad, Kraft fue campo abonado para que ese sentido de extinción, basado en premisas sádicas, se apoderara de su espíritu.
En la lista de cadáveres siguió Vicente Cruz Mestas de 23 años. La última vez que fue visto, de acuerdo a la policía, había sido en compañía de un individuo que podría corresponder a la descripción de quien podría ser sospechoso.

Cuando encontraron su cuerpo estaba vestido pero sin zapatos. Como marca registrada por el homicida, el calcetín había sido introducido en el ano. La cabeza y la cara habían sido afeitadas. Las manos habían sido cercenadas con meticulosos cortes, finos y quirúrgicos. Los muñones sangrientos estaban cubiertos por bolsas plásticas. Por el orificio del falo le había sido introducido algo parecido a un lápiz.

Otro de los desgraciados en la carrera homicida de Randy Kraft fue Malcolm Eugene Little. Tenía veinte años y cuando se le ubicó, tenía las piernas abiertas para que el daño hecho a sus genitales pudiera ser evidente. Tenía laceraciones, arañazos y mordiscos. En el ano, el ya característico calcetín.

A Roger Dickinson, un marine de 18 años le estranguló. La tráquea había sido fracturada y los genitales presentaban profundas mordeduras. El pezón izquierdo fue arrancado, se presumen que también por un mordiscón. El cuerpo fue abandonado en el hoyo 18 de un campo de golf.

Randy Kraft no podía contener su impulso por verter sangre, por profanar los cuerpos de sus víctimas con acciones en extremo impúdicas. Cinco hombres más estuvieron en el lugar incorrecto a la hora impropia y sus cuerpos fueron encontrados en las condiciones más inverosímiles. El demonio sacrílego que le dictaba el libreto de maldad que debía seguir Kraft le ofreció la visión fantasmal de un infierno de dolor y tortura grabada en su mente con fuego.

La policía no había podido hacer nada. El evasivo depredador dejaba un rastro de sangre que no conducía a ninguna parte, a oscuros abismos donde aullaban los espectros, donde reverberaban el crepitar de los huesos triturados y las heridas abiertas.

Fue en el otoño de 1983 durante un operativo para controlar el consumo de alcohol entre los conductores. La policía detuvo el vehículo de Kraft que se resistía porque decía no estar borracho. El control comprobó lo contrario.

Los agentes imaginaban otra jornada normal con ebrios enfurecidos por las medidas de seguridad, pero cuando se revisó el automóvil quedaron espantados. En el baúl encontraron el cuerpo de un hombre vestido pero sin calzados. La cremallera del pantalón estaba abierta y se podía ver el miembro del muerto. A su lado reposaba un cuchillo manchado con una sustancia ligeramente roja.

Había también medicamentos prescritos para el control de estados psicóticos, además de valium, antibióticos, frascos con jabón líquido y otros objetos. Debajo de la alfombra del lado del copiloto se concatenaban en desorden al menos 47 fotografías de hombres desnudos, muertos o desmayados con evidentes muestras de tortura; lacerados, tumefactos, heridos.

Al registrar la residencia de Kraft se encontró una insospechable cantidad de pruebas. Había pedazos de tela de camisas y pantalones, objetos personales de los muertos como llaveros, collares, anillos, lentes, pendientes, ropa interior y otras posesiones.

En algún lugar descubrieron órganos masculinos dentro de frascos con formalina o alcohol. Así mismo, se pudo encontrar manos, fragmentos de piel, tejido escrotal y fálico; sobre una cartulina se habían adherido con cinta transparente párpados, lóbulos de orejas, pedazos de labios y mejillas.

Ocultos debajo de una cama, en recipientes de vidrio los policías y los agentes de la oficina del forense lograron encontrar tejido orgánico de la parte final del intestino.

Randy Kraft fue llevado a juicio y hallado culpable. Confesó haber asesinado a decenas de hombres, más de cien, aunque la fiscalía solo le adjudicó la muerte de 67, de los cuales 22 no pudieron ser identificados.

Este pavoroso depredador permanece en el corredor de la muerte de la cárcel de San Quintín donde espera tranquilo y sin nerviosismo el momento de la evasión eterna.


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
Totalitarismo y terrorismo islámico

Totalitarismo y terrorismo islámico

Condenados a muerte por haber danzado en una boda, en Pakistán

Doctor Shelanu

La Iglesia se hace diálogo

La Iglesia se hace diálogo

Esa generación de Curas

Jesús Espeja

Invidente pero visible

Invidente pero visible

La ciudad de la espiritualidad: Jerusalén

Mariano Fresnillo Poza

Laeto animo, Iglesia catalana

Laeto animo, Iglesia catalana

Un ecosistema comunicativo eclesial propio

Jordi Llisterri i Boix

Cajón de sastre

Cajón de sastre

¿Se busca un “negro”?

Rufino Soriano Tena

Rumores de Ángeles

Rumores de Ángeles

Centenaria y siempre joven Sal Terrae

José Manuel Vidal

Salvando al Soldado Ryan

Salvando al Soldado Ryan

Valor y convicción

Jaime Noguera

La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

¡MAFO SE VA ! La fiscalia tiene tajo con las cajas

Antonio Pérez Henares

Diálogo sin fronteras

Diálogo sin fronteras

El humo de Satanás no sólo está en el Vaticano

Carmen Bellver

Protestantes

Protestantes

“Un Congreso Mundial de la Familia católica”, análisis protestante

Pedro Tarquis

Punto de vista

Punto de vista

Los militares se pagarán la mitad de la comida

Vicente Torres

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

¿Dimite Benedicto XVI? (el papa abucheado en San Pedro)

Juan Fernandez Krohn

Un país a la deriva

Un país a la deriva

¡Y Rajoy se apareció a los medios de comunicación!

Vicente A. C. M.

Diario nihilista de un antropólogo

Diario nihilista de un antropólogo

Despilfarro europeo

Manuel Mandianes

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

"I have a dream" fue el cóctel ganador

Juan Luis Recio

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Cajas de chorizos

Manuel Molares do Val

El blog de Patricio Peñalver

El blog de Patricio Peñalver

Qué dirá ahora Esperanza Aguirre. Y la próxima semana hablaremos del Gobierno (XIV)

Patricio Peñalver

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

¿Qué entiendes tú por locura?

Ángel Sáez García

Creyentes y responsables

Creyentes y responsables

Procéseme señor juez

Alejandro Córdoba

Xiphias Gladius

Xiphias Gladius

El Congreso Mundial de las Familias, Madrid 2012

Desiderio Parrilla Martínez

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias