Realizan Seminario sobre Alcoholismo en Latinoamérica
08.08.08 @ 21:16:19. Archivado en Ciencia, Medicina, Tecnología
Uno de los problemas sociales y de salud pública más sensitivos que enfrenta la población de América Latina y que complica y enturbia los escenarios de pobreza, con elementos como la violencia, es el consumo de bebidas alcohólicas.
Los efectos del alcohol son harto conocidos y van desde la cirrosis hepática y enfermedades gástricas y cardiovasculares, hasta los estados psicóticos caracterizados por delirios paranoicos y esquizoides.
Para analizar este contexto, especialistas de varios países de la región se han reunido en Panamá. El cuadro no parece ser muy optimista ya que el aumento de la población y las costumbres de los diferentes países han complementado la ya frágil situación.
La necesidad de reducir el consumo de bebidas embriagantes se ha convertido en una tarea impostergable, de acuerdo a los estudios expuestos en el encuentro.
El taller subregional denominado Consumo de Alcohol, Problemas Asociados y Respuestas en América Latina ha sido promovido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las autoridades panameñas.
Durante el desarrollo del encuentro se han dado los primeros bosquejos de un proyecto de apoyo a seis países latinoamericanos que enfrentan este mal, casi como una crisis de salud, por las incidencias que presenta en los sectores familiares, laborales, escolares, económicos y sociales.
Entre las naciones mencionadas se encuentran Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. En estos países ha ido en aumento el porcentaje de individuos derrotados por la ingesta alcohólica. A pesar de no haberse divulgado las estadísticas respectivas de estos países, los representantes de los estados nacionales arriba descritos han expresado su preocupación por la situación.
Se argumentó que existen cifras oficiales de los casos atendidos en los centros hospitalarios públicos más no así de aquellos tratados en entidades privadas. Además de aquellos que no acuden en busca de atención.
El entorno se torna impredecible para quienes forman parte de este escenario. La relación familiar es la primera que enfrenta los problemas que representa la presencia de un adicto al alcohol. No son extraños la hostilidad ni las agresiones físicas y verbales y el maltrato de cada uno de los componentes de la unidad familiar.
Los adictos al licor ven degeneradas sus aptitudes al punto de rechazar cualquier tipo de relaciones que no estén matizadas por la presencia de la bebida. Desvían recursos para mantener intacto su servilismo a Baco. Atropellan e incordian cuando se encuentran obnubilados por los vapores del vino, el ron, el whisky o la cerveza, atentan contra la integridad de sus allegados cuando son contradichos y muchas otras actitudes perniciosas.
Existen pruebas del consumo de cerveza, vino y otras bebidas espirituosas desde el año 3 mil antes de Cristo, pero la destilación data del año 800 después de la cruz. Precisamente, este último proceso ha logrado la preparación de licores de elevada potencia y de devastadores efectos sobre el organismo.
El consumo del alcohol ha servido como factor de integración y ha logrado favorecer, hasta cierto nivel, la convivencia ya que al ser consumido con moderación disminuye las tensiones y eleva la sensación de bienestar. Sin embargo, algunos individuos muestran incapacidad para controlar y asimilar su ingestión y efectos.
Debe agregarse que el alcohol es una sustancia que deprime el sistema nervioso y desarrolla rápidamente sus efectos sobre el cuerpo del consumidor. Esta sustancia llega a la sangre desde el estómago donde una pequeña cantidad es absorbida y desde el intestino delgado donde se absorbe mayormente. Entonces, la sangre conduce el licor al resto del cuerpo y es en el hígado donde se transforma en agua, dióxido de carbono y energía a un promedio de media onza de alcohol puro por hora.
Cuando llega al cerebro, las funciones cognitivas y de racionamiento disminuyen, se ven mermadas hasta niveles alarmantes mientras más alcohol se ha tomado. Las neuronas son incendiadas por sus vapores y transformadas en efímeras nubes que desaparecen tras el laberinto de un pensamiento aletargado.
Los efectos del alcohol se harán sentir en el cuerpo hasta que haya sido procesado en su totalidad, lo que equivale a decir que es eliminado a razón de una hora y media por cada 12 onzas de cerveza, 5 onzas de vino ó un cóctel en una persona con un peso aproximado de 75 kilogramos ó 165 libras.
Muchas son las causas que motivan el alcoholismo y sus consecuencias, el desmoronamiento de la voluntad, la decadencia física y psicológica, así como el empobrecimiento paralelo a la pérdida del empleo, la distorsionada percepción de la realidad. El perfil del dipsómano puede variar, pero siempre apuntará a una deficiencia de la personalidad o a un condicionamiento hereditario.
Aunque el alcohólico debe enfrentar un infierno durante su tratamiento, producido por el síndrome de abstinencia, esto es preferible a rendir todo el potencial humano a una fijación que pretende la extinción del individuo.
Igualmente, su entorno enfrenta las consecuencias de este proceso, lo que finalmente deja en estado de indefensión y abandono al afectado, sea este el adicto o sus familiares.
Un punto donde se hace imprescindible realizar una escala es en el renglón de la violencia intrafamiliar. Cualquiera de los cónyuges domesticado por el efluvio etílico erige una atmósfera de incertidumbre y de temor en su entorno. Tanto los hijos como la pareja enfrentan la aterradora visión de un futuro sin esperanzas y un presente de pesadumbre, dolor y miedo.
Durante la celebración del taller se ofrecieron cifras que escandalizarían a cualquiera, una de las más estremecedoras es la del 5.5 por ciento de todas las muertes ocurridas en América Latina, han sido consecuencia del consumo de bebidas enervantes.
El alcohol, se dijo, es el factor de riesgo más relevante sobre la carga de morbilidad y tiene una relación decreciente del 10 por ciento sobre los años de vida perdidos por quienes se encuentran atrapados en esta vorágine.
Durante el encuentro mencionado se ha explicado que cerca de 200 mil muertes al año podrían tener relación de manera total o parcial con el consumo de bebidas alcohólicas.
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Roderick Guzmán Meza


