Listas, sospechosos, delirios y otras simplezas .
17.07.08 @ 21:29:28. Archivado en Política
Una nota aparecida este jueves en el medio virtual rebelión.org me ha hecho recordar a George Orwell y su futurista novela 1984. Nada nuevo digo, nada insólito se me ha ocurrido. Sin embargo, cuando reflexiono sobre las estructuras sobres las que está construida la noticia, comienzo a preocuparme.
Por supuesto, debo agregar que en la novela del escritor británico disfrutamos de un pulcro estilo literario, una imaginación desbordante y situaciones trabajadas con inteligencia.
En los Estados Unidos se vive un clima de democracia, de libertad y de amplitud, según los criterios oficialmente reconocidos y aceptados por su población y por muchos otros admiradores del estilo de vida de ese país.
Pero ahora, la Unión Americana de Libertades Civiles ha denunciado que el gobierno de Washington ha elaborado una lista imposible de detener en su crecimiento: la de los posibles terroristas que ahora supera el millón de nombres.
Si tomáramos en cuenta que Estados Unidos y después sus socios políticos, financieros, militares e industriales, se convierten en blanco de los atentados de los grupos radicales, estaríamos reconociendo o el creciente descontento de numerosos organismos extremistas o la más corrosiva compulsión paranoica.
Aunque albergamos ciertas dudas sobre los atentados contra el World Trade Center (los pormenores han surgido a lo largo de los años), no imaginamos como el mayor imperio que ha conocido la historia puede ser sostenido por un grupo de afectos a las teorías de la conspiración.
Sí, sé que suena a contradicción, pero dentro del engranaje del sistema algo parece estarse cociendo. Estas listas serían apenas una punta minúscula del colosal iceberg que debajo de la lama asoma.
El listado está compuesto por la más variopinta gama de personalidades. Políticos, monjas y monjes, cantantes, vendedores, científicos, ilusionistas, policías de tránsito, marinos de barcos camaroneros, indigentes, boxeadores y futbolistas, han sido integrados a esta agenda.
Algunos testigos son precisamente quienes han sido detenidos en aeropuertos, autopistas y pasos fronterizos. Señalan que tan solo por tener una apariencia o un nombre o una inclinación política o cívica adversa a los desmanes de la actual administración estadounidense, se les marca con una X que les identifica como potenciales elementos terroristas.
La lista de los llamados sospechosos aumenta 20 mil nombres cada mes. No sé si quien esto escribe tendrá alguna vez el honor de ser incluido, lo dudamos, pero de lo que si creemos tener certeza es que el delirio persecutorio se incrementa a medida que se aproxima el final de esta administración.
Algunas fuentes señalan que entre los nombres destacados están los de los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Venezuela, Hugo Chávez, de Nicaragua, Daniel Ortega.
También aparecen con signos de dificultosa interpretación colgados de sus sílabas, los nombres del Premio Nóbel de la Paz, Nelson Mandela, que ya con 90 años poco debe tener interés en ser molestado en el portal de su casa en Johannesburgo y el recientemente intervenido por un problema neurológico Edward Kennedy.
La mayor de las sorpresas parece haber llegado cuando una pareja de esposos se disponían a tomar un avión y varios agentes les retuvieron. Los condujeron a un salón donde fueron interrogados. En la lista de los oficiales estaban dos nombres que correspondían a los bebés gemelos que viajaban con los detenidos.
"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír".
George Orwell, escritor inglés (1903-1950)
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Roderick Guzmán Meza


