Final de la Eurocopa 2008
27.06.08 @ 21:39:21. Archivado en Cultura, Biografías, Deportes
Este domingo saldrán a la cancha del estadio de Viena los equipos de España y Alemania para disputar el último partido de la Eurocopa 2008, de donde emergerá uno de los dos, ceñidas las sienes sus jugadores, como el nuevo campeón del Viejo Continente.
España ha sido la representación más consistente y con una mejor propuesta de juego. Ha surgido imbatible de las fases anteriores, la de la liguilla, la de cuartos de final y la semifinal.
El primer equipo arrollado por la furia española fue Rusia. Lleno de jóvenes valores, fueron al intercambio franco con los ibéricos y cayeron contundemente 4 a 1. Por esas cosas del azar, a los eslavos también les tocó vivir la pesadilla de eliminarse en semifinales con los hispanos.
En medio de esos seis puntos, aparecieron Suecia y Grecia. No tuvieron los españoles ningún tipo de piedad, no perdonaron la arrogancia de eslavos y helénicos de retarles, golpearon arriba y abajo, incendieron los estandartes y redujeron a cenizas los altares de los vikingos y de los espartanos.
Nada mejor para quienes hemos observado la copa a través de la televisión que ver a España imponer respeto y hasta miedo. La furia se decuplicó a la hora de avanzar hacia la portería rival y al momento de defenderse de los embates de las huestes contrarias se hizo una gigantesca fortaleza roja.
Ahora le ha tocado el turno de enfrentar a uno de los combinados más fuertes de la competición, que ha crecido después de un solo descalabro y cuyos jugadores no creen en duendes ni demonios.
Los alemanes se lanzarán como una tromba, como una horda de nibelungos sobre las llanuras castellanas para conquistar el oro del cielo, pero su paso no será arrollador, ni poderoso será su golpe cuando encuentren la magnífica trinchera desde donde Iker Casillas les impedirá el paso.
Han pasado más de dos décadas para que los españoles vuelvan a estar ante el estrado del oro. Ya casi pueden rozar la curvatura de la copa con sus dedos, ya casi pueden ver sus rostros reflejados en el oro bruñido. Abundaron los fracasos y las desilusiones antes de llegar este momento. Ahora están muy cerca y entre catalanes, gallegos, asturianos, valencianos, castellanos y vascos derrumbarán el ídolo pagano de los teutones.
No le quitamos méritos a los alemanes, nadie puede hacerlo. Ellos pegan y lo hacen con fuerza, con contundencia. Después de haberse conformado con un tercer lugar en su campeonato mundial de hace dos años, ahora buscan devolverle a su nación el vulnerado honor, la reputación mancillada por la mediocridad de otras ocasiones.
Los germanos llegan con sus hombros cargados de finales, tantas como competencias se han dado en el continente y en el mundo. Tratarán de dejar a un lado las inconsistencias, los descuidos y las insolvencias. Si logran, al menos tres de sus jugadores, hablar la misma lengua, establecer afinidades cinéticas, podrían hacer mucho daño y levantar la copa este domingo en Viena.
Por su parte, si los españoles mantienen la concentración, se olvidan de la reputación de los rivales, de sus lauros y anaqueles llenos de trofeos, podrán pasarles por encima y apenas les verán el polvo. Ellos saben que el momento es precioso para respirar el aroma de la gloria.
A pesar de que el encuentro es de pronóstico reservado, somos de la opinión de que España festejará, no solo en la Fuente de Cibeles, sino también en todas las regiones del país. Ojalá sea esta una jornada de justicia para el fútbol español que ha luchado por situarse en el nivel que actualmente ocupa, no solo su selección nacional, sino también su liga.
Comentarios:
Para ambos los dos, ¡mi mas sentido pésame y desprecio!
Para ambos los dos, ¡mi mas sentido pésame y desprecio!
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Roderick Guzmán Meza


