Florencia desagraviará a Dante Alighieri
19.06.08 @ 21:41:26. Archivado en Cultura, Literatura, Historia
Florencia mostrará su magnanimidad histórica y reconocerá un error de setecientos años, cuando revoque el exilio impuesto al poeta Dante Alighieri, el hombre que imaginó el cielo, el limbo y el infierno y los describió en su Divina Comedia.
Compensar el equívoco no bastará para resarcir el daño moral, físico, económico, artístico y político ocasionado al máximo exponente de las letras italianas y uno de los mayores genios literarios de la historia, porque esta es una época de ingratitud y desconocimiento, de banalidad que no conoce su colosal obra.
Silenciosos tomos de la Divina Comedia yacen hoy en las tablillas de los escaparate bajo una grisácea capa de polvo. Un hilo de luz proveniente de una descuidada claraboya en lo alto, apenas logra rozar el libro y quizá sea lo único que entre en contacto con la encapsulada imaginación de Alighieri de esta época materialista y globalizada.
Informes provenientes de Florencia señalan que la muy noble ciudad ha decidido recapacitar sobre la decisión que sus antecesores tomaron para desterrar al magnífico bardo.
Dante vino al mundo un 14 de mayo del año 1265. Fue bautizado en el Baptisterio de Florencia. Su familia era de más respetadas y el verdadero nombre del escritor pudo haber sido Alaghieri. Eran simpatizantes del partido güelfo.
El padre era Alighiero de Bellincione y la madre Bella degli Abat. Ella murió cuando el poeta tenía unos cinco años lo que le hizo extrañar toda la vida, aquella voz que le arrulló en la cuna, el regazo donde se adormeció y el pecho que le dio alimento.
¿Sería entonces Bella degli Abat, escondida en el personaje de Beatriz, quien recibe al personaje de La Divina Comedia al final de su recorrido por la horrenda dimensión infernal y se abrieron las puertas del empíreo?
¿Hacia la búsqueda de ese ideal de relación humana se había destinado la fuerza creadora de Dante? El encuentro con la madre, hacía tanto tiempo perdida, habría sido la motivación subconsciente para crear la la magna obra.
En un plano más terrenal, Florencia fue forzada por Uguccione de lla Faggiuola a conceder amnistías a quienes habían sido condenados al destierro. En esa lista se encontraba escrito el nombre de Dante. Sin embargo, existía una condición, a saber, que todos los convictos, además de la cantidad de dinero pagada por su libertad, aceptaran ser tratados como delincuentes comunes y no como disidentes políticos, que tal era en realidad la falta cometida por el poeta.
Dante Alghieri se negó de manera rotunda a recibir tan ominoso trato. Él no era un ladrón ni un asesino, sino un opositor al régimen que le desterraba. El vate prefirió marchar al exilio antes de reconocer semejante vileza.
Sin embargo, cuando Alighieri se negó a aceptar semejante condición, se le recordó que ya se le había conmutado la pena de muerte, así que, o aceptaba el confinamiento, o simplemente iba a parar a la cárcel donde recibiría el trato otorgado a los criminales de la más baja calaña.
Dante marchó al exilio y se negó a volver para firmar un pliego donde aceptaba que nunca regresaría a su patria. Como se negara, se mantuvo vigente la condena a muerte que se hizo extensiva a sus hijos.
Imaginamos al aedo sentado en una colina, recostado a un árbol, a su sombra, mirando la caída del sol. A lo lejos recordaba a esa hora el sonido de las campanas, el bullicio de la ciudad, la mercadería recién descargada en las bodegas, el pozo en la concurrida plaza donde las mujeres extraían agua y los niños correteando con sus juguetes de madera entre los rígidos señores que dictaban las leyes.
Recordó a la madre perdida hacía ya tanto, tal como la había visto poco antes de morir, cuando apenas tenía cinco años. Los largos cabellos castaños rozaban su rostro mientras su perfume ascendía como una ola de azahares hasta rozar su nariz. El poeta sollozaba en esa quietud mientras el sol descendía en el balsámico horizonte.
Dante Alighieri murió en 1321, después de concluir el Paraíso a la edad de 56 años, cuando regresaba de Venecia a Rávena. Algunos especialistas en su vida, piensan que el creador de la Comedia falleció como consecuencia de la malaria.
Ahora, el Concejo de la ciudad ha respaldado una iniciativa para rehabilitar al autor de la Divina Comedia. El alcalde de Florencia ha expresado que se llevará a cabo una ceremonia pública para tales propósitos.
Para completar todo el proceso, ha sido localizado uno de sus descendientes quien recibirá el más alto honor que otorga la ciudad a sus hijos. Sin embargo, opositores a esta medida han levantado sus voces por considerarla una simple fórmula publicitaria para atraer turistas, lejos de tener algún interés en la dimensión universal del poeta.
Mientras tanto, los restos de Dante Alghigieri continúan enterrados en la ciudad de Rávena donde su tumba es objeto de veneración y de una gran admiración por parte de los miles de turistas que la visitan. A Florencia le ha quedado la pecaminosa carga de haber desconocido a su hijo más ilustre.
"No hay mayor dolor en el infortunio que recordar el tiempo feliz"... DANTE ALIGHIERI.
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Roderick Guzmán Meza


