Editado por

Roderick Guzmán MezaRoderick Guzmán Meza

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Mayo 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS




Ochenta y cuatro años después de Kafka

Permalink 03.06.08 @ 21:16:03. Archivado en Literatura, Ficción

Un día como hoy 3 de junio murió Franz Kafka. Hace 84 años dejó este mundo y se marchó a descubrir la verdad que por tanto tiempo intentó encontrar de este lado de la realidad. Sucumbió ante los embates de una enfermedad que solo le dio tregua mientras él se la dio a si mismo.

Ya había aludido a su deseo subconsciente de destruirse cuando escribió La Metamorfosis y para no dejar dudas, buscó la mano cooperadora de otros en El Proceso. Él reconocía una fuerza interior autodestructiva. Su mundo era de cristal y detrás de la mampara traslúcida vislumbraba la turbia imagen de un verdugo.

Con los pulmones destruidos por la tisis, vencido por la fiebre, por su garganta ya no podían pasar los alimentos. Para un hombre escuálido como él, esta dieta debió convertirlo en un fantasma.

Buscó recuperar la salud en balnearios adonde acudió con su amigo Max Brod, quien al final le traiciona al divulgar su obra y legarla a la posteridad. Kafka quiso ser olvidado, convertido solo en la mención de una palabra con sonoridad quebradiza.

Allá, entre las olas del Báltico, se sumergió y salió vestido con una túnica de sal. A lo lejos los barcos lanzaban columnas de humo de sus chimeneas, mientras los peces se adornaban con corales y las medusas expresaban en su lenguaje eléctrico una retórica de cólera.

Salía del agua y se tumbaba en la arena. Unas jóvenes levantaban un castillo a unos pocos metros y Kafka vio a un cangrejo ingresando en la frágil estructura y se imaginó a Dios en la forma del crustáceo.

Y pensó en un castillo enclavado en lo alto de una escarpada montaña, ceñido por densos nubarrones. Allí debía estar Dios tras una gruesa muralla mohosa, estaría sentado en un recinto con piso de mármol, rodeado de largas cortinas rojas y viejos muebles.

Confiaba a Brod sus sueños, le contaba la dimensión de sus delirios, el alcance de su imaginación. El amigo le estimulaba a verter sobre el papel la descripción de ese tumultuario desasosiego y le prometía guardar su secreto.

Había dejado atrás al padre, al poderoso titán capaz de triturarlo con una sola mano. Intuía su sombra tras él, su mirada dura y metálica, escuchaba su voz de trueno circundando el mundo para romper las columnas de la tierra.

Soñaba con jueces y abogados, con funcionarios indiferentes que cumplían misiones desconocidas. Entre las telarañas y la niebla podía ver el rostro del juez oscuro como una noche de invierno, tenebroso como el ala de un cuervo que bate en la ventana.

Mucho de la vida de Kafka tiene parecido con la ficción. Su relación con el padre se ha convertido en una especie de tinglado edípico no resuelto, en un camino de arena cuyos extremos enfrentan a la terrible esfinge y al renegado adolescente.

Mucho se ha tratado de hacer ver a Kafka como personaje de sus obras, pero el escritor también tuvo, además del miedo, otras emociones, otras motivaciones. El hombre que sucumbió a la tuberculosis ha de haber sentido una poderosa angustia, una indisposición a ser libre, una negación de la realidad.

No se aventuró a tener hijos porque su relación con él hubiese sido una catástrofe. Sin pie para comprender al padre, tampoco habría de tenerlo para entender a un hijo.

Enamorado de mujeres de fuerte personalidad, parecía distorsionar los papeles de sus padres y fundirlos en uno solo. El afecto estaba destinado a una mujer y los efluvios de ese carácter dibujaban el perfil del padre.

No sabemos exactamente qué papel jugó la madre en la vida de Kafka. Una Lowy, como él apuntaba, que descendía de artistas e intelectuales, no podía tener nada en común con el comerciante bravucón y duro que calculaba las cuentas y medía las provisiones al detalle.

¿Acaso Kafka se funde en la imagen de la madre para poder amar y enfrentar al padre? ¿Acaso se torna un Lowy para competir con la certeza de la derrota por el afecto del patriarca de la familia?

En La Metamorfosis, Kafka se transforma en un bicho. Durante la noche y después de un agitado sueño, despierta con la forma de un escarabajo o cucaracha. Apabullado por la realidad, se refugia en el sueño para justificar su sentimiento de derrota. Ingresa en los cuadrantes de la pesadilla para regresar transformado en sombra, en sabandija.

Allí está, consciente sobre la cama, la sábana ha caído sobre el piso. Acostado sobre su calloso vientre, traspasado por gruesas acanaladuras, puede ver sus patitas moverse mientras recobra totalmente el conocimiento.

Después, en El Castillo, aventura su ascenso hacia una cima escarpada donde se encuentra el amo. No sabemos si Dios o la figura grandiosa del padre, oculta tras los colosales muros, se encuentra aislado, distante de los aldeanos que abajo viven sus anodinas existencias.

Sabe K que no ha de llegar jamás a la cima y se entretiene en relaciones triviales, algunas escandalosas u objetables. La cima se pierde entre las nubes, la nieve impide el acceso al camino que asciende.

Está en plena capacidad de comprender que tan solo le está destinado llegar hasta la base de la montaña, pero su ascenso no se podrá dar jamás porque él mismo se ha encargado de impedirlo, de poner ante si todos los obstáculos, todas las trabas.

Reconoce con franqueza que no logrará nunca despojarse de las pesadas anclas que le atan a lo cotidiano. Ajeno a la mirada del padre, Kafka se resignará a no establecer el tipo de relación que para él era necesaria para sobrevivir emocionalmente.

Finalmente, El Proceso apuntala todo lo anterior. El desconocido juez es un personaje más que encarna Dios o el padre. Sentirse un bicho, fracasar en su carrera hacia la cumbre, merece un castigo. El padre ha recibido las acusaciones, espera los alegatos y los descargos del acusado, pero nada llega.

K debe morir, K debe ser aniquilado por fuerzas misteriosas y secretas, tal cual como las que han destruido a Kafka, provenientes de su propio interior, de lo más profundo y vital de su organismo.


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Blogs
Totalitarismo y terrorismo islámico

Totalitarismo y terrorismo islámico

Condenados a muerte por haber danzado en una boda, en Pakistán

Doctor Shelanu

La Iglesia se hace diálogo

La Iglesia se hace diálogo

Esa generación de Curas

Jesús Espeja

Invidente pero visible

Invidente pero visible

La ciudad de la espiritualidad: Jerusalén

Mariano Fresnillo Poza

Laeto animo, Iglesia catalana

Laeto animo, Iglesia catalana

Un ecosistema comunicativo eclesial propio

Jordi Llisterri i Boix

Cajón de sastre

Cajón de sastre

¿Se busca un “negro”?

Rufino Soriano Tena

Rumores de Ángeles

Rumores de Ángeles

Centenaria y siempre joven Sal Terrae

José Manuel Vidal

Salvando al Soldado Ryan

Salvando al Soldado Ryan

Valor y convicción

Jaime Noguera

La Marea de Pérez Henares

La Marea de Pérez Henares

¡MAFO SE VA ! La fiscalia tiene tajo con las cajas

Antonio Pérez Henares

Diálogo sin fronteras

Diálogo sin fronteras

El humo de Satanás no sólo está en el Vaticano

Carmen Bellver

Protestantes

Protestantes

“Un Congreso Mundial de la Familia católica”, análisis protestante

Pedro Tarquis

Punto de vista

Punto de vista

Los militares se pagarán la mitad de la comida

Vicente Torres

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

¿Dimite Benedicto XVI? (el papa abucheado en San Pedro)

Juan Fernandez Krohn

Un país a la deriva

Un país a la deriva

¡Y Rajoy se apareció a los medios de comunicación!

Vicente A. C. M.

Diario nihilista de un antropólogo

Diario nihilista de un antropólogo

Despilfarro europeo

Manuel Mandianes

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

"I have a dream" fue el cóctel ganador

Juan Luis Recio

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Cajas de chorizos

Manuel Molares do Val

El blog de Patricio Peñalver

El blog de Patricio Peñalver

Qué dirá ahora Esperanza Aguirre. Y la próxima semana hablaremos del Gobierno (XIV)

Patricio Peñalver

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

¿Qué entiendes tú por locura?

Ángel Sáez García

Creyentes y responsables

Creyentes y responsables

Procéseme señor juez

Alejandro Córdoba

Xiphias Gladius

Xiphias Gladius

El Congreso Mundial de las Familias, Madrid 2012

Desiderio Parrilla Martínez

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias