Carabineros chilenos y Policías panameños mueren en accidente aéreo.
30.05.08 @ 19:43:16. Archivado en Panamá
En un trágico accidente aéreo han muerto el jueves en Panamá varios representantes del Cuerpo de Carabineros de Chile, entre ellos su director, el General José Alejandro Bernales, su esposa, su edecán, varios oficiales de esa dependencia del país sudamericano y miembros de la Policía Nacional.
El siniestro ocurrió cuando el helicóptero en que viajaban panameños y chilenos sufrió desperfectos mecánicos y se precipitó contra un edificio comercial en el céntrico barrio de Calidonia de la capital de Panamá.
El aparato chocó contra la parte superior frontal de la estructura y abrió un boquete por donde cayeron varios de sus ocupantes, siendo otros arrojados contra el pavimento del área exterior.
En la parte delantera del local comercial se encontraban algunos puestos de venta de comidas que fueron literalmente aplastados por los restos de la aeronave. Se dice que también hubo varios muertos entre personas que caminaban por el lugar.
Al parecer el autogiro regresaba de la atlántica provincia de Colón, a 80 millas de la capital istmeña, donde los militares chilenos habían cumplido una jornada de capacitación organizada por la Fuerza Pública panameña.
En el trayecto de retorno la máquina comenzó a desestabilizarse pero logró llegar hasta el centro urbano, un área que a esa hora es muy concurrida por encontrarse en ella una gran cantidad de tiendas, negocios y almacenes. Depositó a algunos de sus ocupantes en el hotel Miramar ubicado frente a la bahía de Panamá para después despegar hacia un centro aeroportuario.
Cuando se dirigían hacia el aeropuerto de Albrook, a pocas millas de allí, el helicóptero recibió una fuerte sacudida. No duró mucho el traqueteo de las aspas en el aire porque el piloto perdió el control y el artefacto colisionó contra el establecimiento comercial.
Enseguida hubo una explosión a unos veinte metros de altura por encima de la acera. Los pedazos de hierro retorcido y fibras fueron lanzados en todas direcciones. Los parroquianos apenas tuvieron tiempo de escapar.
Por todas partes eran lanzados los restos del aparato volador. Fragmentos de metal zumbaban en el aire. Una poderosa ola de calor se expandió y rajó algunos cristales de los locales cercanos. Los cuerpos yacían sobre la acera, quemados, mutilados y muy malheridos.
Una comerciante de nacionalidad china que vendía alimentos en una fonda resultó decapitada por las astas del helicóptero. También un menesteroso que concurría diariamente a esta zona fue aplastado por el motor.
Los cuerpos de seguridad acudieron enseguida y acordonaron el área. Los bomberos utilizaron escaleras mecánicas para subir a la azotea y recuperar dos cuerpos que yacían desmembrados entre los restos mecánicos.
Los curiosos impedían el trabajo de los camisas rojas por lo que unidades de la Policía debieron movilizarlos y cercar el perímetro para iniciar la búsqueda de más cadáveres dentro del local y posteriormente establecer el perímetro para efectuar la investigación.
Los cuerpos de los malogrados visitantes y de los policías panameños fueron llevados a la morgue judicial del Ministerio Público, donde debieron ser reconocidos por sus familiares, en tanto que a otros fue necesario realizarles muestras de ADN para conocer su identidad debido al estado en que quedaron.
Este viernes, en la Catedral Metropolitana se han realizado las honras fúnebres de los miembros de la Fuerza Pública que fallecieron en el accidente.
Las investigaciones técnicas serán realizadas por la Dirección de Aeronáutica Civil y por expertos chilenos que arribaron a Panamá muy temprano este día.
La paradoja de este trágico incidente es que la aeronave era utilizada para efectuar labores de rescate y salvamento y ahora sirvió para conducir hacia la muerte a sus ocupantes.
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Roderick Guzmán Meza


