El Cristianismo y los Extraterrestres
14.05.08 @ 21:26:54. Archivado en Cultura, Religión
La existencia de seres extraterrestres podría no estar reñida con la doctrina de la Iglesia Católica, según ha manifestado un sacerdote jesuita encargado del observatorio Vaticano. Criaturas que habiten otros mundos todavía no descubiertos ni explorados serían también un reflejo del Creador.
La creación no tiene por qué haberse circunscrito a este ahora agonizante planeta, masacrado por el consumo, quebrantado por la avaricia y destruido por los intereses, porque no se le pueden poner límites al poder y la voluntad de un Dios infinitamente sabio y misericordioso, ha explicado el religioso.
Si la vida se ha desarrollado en otras partes del universo, no debemos pensar que esto contradice el dogma de la Iglesia, ha dicho el también astrónomo católico, a pesar de que los modelos de vida de los supuestos seres extragalácticos demuestren alguna diferencia con relación a los nuestros.
La astronomía no defiende una visión ateísta del universo, ya que su papel es descubrir y explicar las características del entorno cósmico. Para este tonsurado, las diferencias tan solo existirían en el interior de nosotros y serían producto del libre albedrío y una instrucción espiritual o genética establecida por la entidad creadora.
Este sector del vecindario astronómico apenas ha sido investigado. Más allá de las nebulosas iluminadas por racimos de luceros, del insondable y gélido Plutón, degradado a subalterno de sus vecinos, se abre un pavoroso abismo de insondable oscuridad. Es el reino de las tinieblas y el vacío. Aún más allá se encuentra un colosal enjambre de estrellas que podrían alojar vida tal como la conocemos.
Si la Tierra es un hervidero de entidades vivientes, ¿por qué no habría de ocurrir algo similar en otros ámbitos de esta u otra periferia sideral? Elementos orgánicos tendrían la misma tendencia a mezclarse e incorporarse entre sí para evolucionar, tal como ha ocurrido en este planeta y no es descabellado imaginar que la creación haya seguido patrones similares en mundos distantes.
Si esa fuerza creadora llamada Dios ha decidido fundar un universo eterno y sin límites, también ha debido llevar a cabo una ingente tarea de ingeniería biológica y genética en otras regiones celestes. Lo vano de semejante iniciativa quedaría demostrado si no hubiese nadie allá afuera.
La libertad creadora de Dios no puede estar sujeta a nuestros cuestionamientos, a cálculos insuficientes que empañan el conocimiento, incapaces de acercarse a la magnitud de la obra construida para ser representada en el escenario de la eternidad, ha adicionado el clérigo.
Si existen cien mil millones de galaxias conocidas y cada una de estas conformaciones estelares agrupa otras cien mil millones de estrellas, muchas de ellas acompañadas por sistemas planetarios, ¿sería descabellado imaginar vida inteligente en alguno de esos astros?
No creemos que Dios sea excluyente. La vida extraterrestre sería una demostración más de su infinita sabiduría y encontrarla en basílicas espaciales, en bóvedas galácticas o en catedrales de luz, no establecería una contradicción con sus propósitos.
Quedaría por resolver entonces, de aceptarse esta hipótesis, si aquellas criaturas exógenas han sido incluidas en el plan de la redención. Si son elementos menos hostiles y proclives a las pasiones y estremecimientos de la carne, si son más avanzados que nosotros los humanos, es posible que en su mundo la liberación del pecado original y la participación de un Cristo cósmico no sean para nada necesarias.
Cada mundo tendría entonces una razón de ser, cada dimensión procedería de un punto de partida y hacia un destino particular consagraría la historia de su civilización.
De lo contrario, la versión de un Salvador podría mostrar discrepancias con el modelo local, aunque no demasiado ostensibles. El pecado de los extraterrestres podría tener analogía con los defectos humanos.
Es muy posible que su idea de Dios esté distante de la humana, pero no se puede descartar el hecho de que hayan superado barreras egoístas y retrógradas que todavía sirven de cadenas inmovilizadoras del espíritu, generadoras de conflictos y guerras.
Sin embargo, la Iglesia considera la encarnación de Dios como un evento único, irrepetible, del cual no habrían de derivarse otras versiones, hasta donde nos permite aceptar nuestra mezquina incredulidad.
Entonces, en cada planeta habría nacido o nacerá en su futuro, un Mesías que sufriría el martirio, la flagelación y la muerte, para ascender a un cielo donde tan solo existen nubes, estrellas, agujeros negros, púlsares, quásares y materia oscura.
El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir... ALBERT EINSTEIN.
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Entonces, respecto a esto, hemos de deducir que los marcianos también necesitan redención. ¿Qué podría pasar? ¿Se encarnaría Dios en un Cristo marciano? ¿El mismo Cristo cósmico serviría para todos los habitantes del Universo?...
A lo mejor lo de los marcianitos no fue maldad sino ignorancia. Ignorancia de las costumbres de la Tierra...
¿Acaso deberán tener la misma moral todos los habitantes del Cosmos? ¿Acaso adoran a un mismo Dios? Que yo no digo que no exista un Creador universal, pero, precisamente por eso ¿por qué habría de ser como nosotros lo imaginamos?...
Alabado sea Dios por los siglos de los siglos
JUAN 10:16 "También tengo otras ovejas que no son de este redil. A ellas también me es necesario traer, y oirán mi voz. Así habrá un solo rebaño y un solo pastor."
Hay gente que piensa que esas otras ovejas pudieran ser gente que no es de la tierra.
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Roderick Guzmán Meza








