Idiomas en peligro de Extinción
09.05.08 @ 21:51:00. Archivado en Cultura
La división lingüística del planeta no debe ser objeto de confusión ni separaciones. No debe erigirse en evidencia de supremacía cultural o económica hablar en tal o cual idioma. Hablar varios, eso sí, nos permite elevarnos sobre la herrumbre de la monotonía y acceder a otros ámbitos.
Poder comunicarnos en otras lenguas abriría infinidad de puertas, permitiría descubrir misterios que las traducciones ocultan. El conocimiento sería nutrido cuando las fronteras del pensamiento fueran disueltas.
En el planeta se hablan unos 7 mil idiomas y de ese total, casi la mitad se encuentra en peligro de desaparecer. Si no se presentan consideraciones y cuidados con estas minorías léxicas, pronto podríamos experimentar la pérdida de valiosos elementos de culturas antiguas.
En la región de los Andes, por ejemplo, existe un importante porcentaje de idiomas que han sido heredados por grupos indígenas que son acosados por la civilización y la modernidad. Provienen de épocas ya olvidadas por la escolástica y la tradición que las sustentaba se hace vaporosa ante el avance de las metrópolis sobre los campos.
Sorpresa ha de causar que en Bolivia, una pequeña nación sin salida al mar, con la capital más alta del mundo, fría y yerma en algunas de sus regiones, ceñida además por imponentes macizos montañosos, allí en esa tierra heredera del saber incaico, exista una mayor diversidad lingüística que en Europa.
La mayoría de la población de Bolivia es indígena, emparentadas con los hijos del sol. Sus habitantes se comunican en 37 lenguas, pertenecientes a ochos familias filológicas distintas. Tal cantidad también puede encontrarse en Europa, según los expertos en estos temas.
Se ha tomado también como ejemplo la soledad lingüística del idioma vasco, su independencia de cualquier otro grupo hablante del mundo; pero Bolivia posee siete tipos diferentes de formas verbales de comunicación con una curiosa similitud con el idioma de la Vascongada.
La riqueza idiomática de otras regiones del mundo corre riesgo de volverse cenizas. Al finalizar el siglo veinte en algunas zonas de la Siberia Oriental, del norte de Australia, del sudeste de los Estados Unidos y de la meseta noroeste del Pacífico han visto escurrirse por la coladera del olvido innumerables códigos.
Los grupos aborígenes de las regiones mencionadas han sufrido la influencia de la transculturización. Ante las carencias y la ausencia de medios para ganarse la vida, la mayor parte de la juventud de estos pueblos ha debido emigrar hacia las urbes. Allí han comenzado a ser asimilados por la influencia cultural dominante alejándose de sus raíces.
En América del Sur, los idiomas que se encuentran en mayor peligro son el Vilela, que tan solo es hablado por dos personas en Argentina y que ya rondan la ancianidad. El otro lenguaje amenazado por la extinción es el Ofayé, que sirve de herramienta de comunicación a unos 20 hablantes en Brasil.
Un poco menos vulnerados por los avatares del progreso y también en Brasil, se encuentran el guató (hablado por 50 personas), el krenak (que sirve de léxico a unas 80), el kabixi (con 100 usuarios), el xoklen (con 250 clientes) y el maxakalí (750).
También podría desvanecerse dos idiomas hablados en Paraguay, Argentina y Bolivia. Conocido como Tapieté, pertenece a la familia lingüística tupi-guaraní y es hablado por unas 200 personas, así como también el iyo wujwa chorote, que pertenece a la rama del matacoán y que sirve de base para la conversación entre unos 800 individuos.
Esta desolación de los verbos y sustantivos en otras lenguas ha comenzado desde la colonización europea. Los conquistadores promovieron cultura, religión e idioma y desde ese momento, el virus de la corrosión comenzó a vulnerar los varios métodos de comunicación existentes en el Nuevo Mundo.
Es posible que América haya sufrido la peor devastación idiomática de la historia. La llegada de los colonizadores pulverizó milenios de cultura autóctona. El tóxico se propagó de forma incontenible por todo el territorio y hoy tan solo quedan los vestigios de aquellos idiomas originales.
Lamentablemente, los idiomas tienden a eclipsarse cuando sus usuarios han tomado la decisión de integrarse a un grupo cultural del cual pueden obtener mayores beneficios sociales o económicos.
Comentarios:
Porque, creo yo, que hace falta tener una mente privilegiada para llegar al conocimiento, comprensión y utilización de toda esa serie de idiomas que tienden a desaparecer.
Si nos remitimos a la máxima "el saber no ocupa lugar", es muy de agradecer su artículo. Es cultura el conocimiento de esas lenguas, aunque sólo sepamos de ellas que existen y que tienen esos nombres tan raros y difíciles de pronunciar. Pero sabemos que hoy día para viajar nos basta y nos sobra con el inglés. Pero, por supuesto, aunque llegado el momento no se hablen, es necesaria la conservación de ellas en el patromonio cultural, pues siempre podremos encontrar en ellas el origen y el significado de infinidad de términos empleados.
Saludos
Pero, por otra parte, está el problema de la cultura, de la pérdida de lenguas ancestrales, del conocimiento sobre tantos orígenes...
En fin, usted pretende, como siempre, culpar a los colonizadores españoles por el tóxico que esparcieron y por cuya causa ha desaparecido tal cantidad de lenguas autóctonas del continente americano. De no haber sido por ellos el intercambio, las relaciones y la comprensión, sólo se daría entre tribus similares. Bueno..., ¿cómo podemos saber si es...
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Roderick Guzmán Meza


