Obama rechaza fórmula mágica de Clinton
11.03.08 @ 21:23:44. Archivado en Política
Entre los demócratas se pretende torcer la voluntad con sutileza, con amplio conocimiento del pensamiento de sus electores se intenta una soberbia manipulación. Los vientos soplan en cierta dirección y ahora buscan como devolverlos hacia otro punto del escenario político de los Estados Unidos.
En un lance de la campaña de la senadora por Nueva York y ex primera dama, Hillary Clinton, se ha sugerido el descubrimiento de una fórmula mágica que les abriría un camino sin cardos ni peñascos hacia la oficina oval de la Casa Blanca.
Esta ecuación estaría compuesta de dos variables, precisamente los dos competidores que pretenden llegar a Washington para convertirse en un inédito mandatario de la nación más poderosa del mundo.
Los acólitos de Clinton han propuesto a su jefa como la cabeza de la fórmula y a Barack Obama como un espectacular y talentoso vicepresidente, algo que no parece hacerle la menor gracia al senador por Illinois.
De salida ha descartado Obama una candidatura conjunta con la señora Clinton, porque él no se encuentra en el segundo lugar de esta vertiginosa carrera, sino en el comando.
El llamado Dream Ticket que formulan los seguidores de Hillary Rodham Clinton, la ubica a la cabeza de esta hipotética papeleta. Obama objeta contundentemente esta intención porque su aspiración apunta hacia la presidencia y no a un despacho distante en los interminables pasillos de la Casa Blanca.
El propio ex presidente Bill Clinton ha deslizado esta idea en sus reuniones políticas. Ha dicho el ex gobernante que una unión entre su esposa y Obama sería una fuerza imparable.
Algunos demócratas consideran que esta dupla podría dejar intactos los liderazgos de los dos competidores, toda vez que corren el riesgo de desgastarse si la contienda por la candidatura se extiende hasta el mes de agosto.
Según los que así opinan, este sería un compromiso con la unidad del partido que reforzaría ante el electorado la idea de consolidación de proyectos y compromiso, después de ocho años de una administración republicana que ha quebrantado el poder de la economía del país.
No obstante todas las bondades que esta intención promueva, Obama ha sido contundente al decir que él es quien lleva la delantera en el recuento de delegados para la convención de Denver, en los últimos días de agosto, donde deberá por fin decidirse quién de los dos se enfrentará al senador John McCain el 3 de noviembre.
Y tiene razón Obama porque ha logrado ganar el doble de estados que la senadora Clinton, además ha obtenido más del voto popular y de los delegados.
Se pregunta por qué alguien que ocupa el segundo lugar en esta pugna puede ofrecerle a él, que va adelante, la vicepresidencia del país.
“Me dicen que no tengo experiencia para gobernar; sin embargo, me consideran un excelente vicepresidente”, ha dicho Obama al argumentar su posición ante la sugerencia del campamento de Clinton.
“Quiero que todo el mundo lo tenga absolutamente claro, no me presento a la vicepresidencia. Me presento para ser presidente de los Estados Unidos”, remarcó Barack Obama.
Esta sugerencia demuestra un punto frágil en las aspiraciones de la señora Clinton. Sería además ignorar el mandato de la masa demócrata y podría desestabilizar el concepto de democracia interna de la agrupación política.
La propuesta de por sí es un tanto sospechosa si se quiere, porque desde la posición de la antigua first lady, no es la cimera sino que corre a la sombra de Obama.
¿Acaso intentarán defenestrar la candidatura del hombre cuyas raíces se encuentran en Kenia, entre los pastores de ovejas y cabras?
Tal vez no se termina de digerir la posibilidad de que Obama acceda a los elegantes salones de la Casa Blanca por no pertencer a la tradición blanca anglosajona.
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Roderick Guzmán Meza








