El turno de la OEA
06.03.08 @ 20:42:29. Archivado en Política, Ciencia, Medicina, Tecnología
La Organización de Estados Americanos (OEA) tiene una deuda histórica consigo misma y con las naciones que la conforman. Ahora tiene la oportunidad de saldarla si logra resolver la crisis entre Venezuela, Colombia y Ecuador. Al parecer va por buen camino… al menos hasta este momento.
En su reunión de urgencia de este miércoles reconoce el muy noble sínodo, la violación de la soberanía de Ecuador por parte de Colombia, cuyos soldados atacaron un acantonamiento clandestino de guerrilleros de las FARC en aquel país, en lo que algunos analistas alegan haber visto un calco de los asaltos preventivos de Estados Unidos.
Al parecer las tensiones se han reducido con esta proclama, aunque el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, parece no conformarse y pretende una acción similar de parte de su par colombiano, Álvaro Uribe es decir, que reconozca haber ofendido la dignidad y soberanía nacionales de Ecuador, así como ofrecer disculpas al pueblo de Ecuador.
Ha habido otros conflictos en el continente y la flamante entidad ha fracasado de forma rotunda, a pesar de los notorios esfuerzos de sus representantes por aplacar los tambores de guerra o los escándalos. Panamá, Nicaragua, El Salvador y Guatemala son ejemplo.
Venezuela se ha involucrado de una manera violenta en este conflicto entre sus dos vecinos más próximos. La dura respuesta de Chávez hace pensar en asuntos ignorados, en agendas desconocidas, en rupturas, en acercamientos fallidos o en otra cosa.
Un analista ha aventurado el reconocimiento implícito de la presencia regular de rebeldes colombianos en territorio venezolano y si Colombia se ha lanzado asestar golpes estratégicos a las FARC, no sería extraña entonces la reacción de Caracas, de ser aquello cierto.
Desde hace algunos meses, Venezuela y Colombia han observado una actitud distanciadora. Las gestiones de Chávez en la liberación de los rehenes parecen haberle restado protagonismo a Uribe y torcido un tanto el curso de sus planes.
Acusaciones de parte y parte han comenzado a caldear el ambiente. Se han subido de tono los acordes y ahora imperan los matices marciales. Si se desatara una guerra entre dos medias potencias del sur (Ecuador y Colombia, ninguna adelantaría la idea de la derrota y esto podría estimular la beligerancia y convertir el conflicto en una verdadera catástrofe para todo el continente.
Tal vez el peso específico ejercido por la presencia de Estados Unidos y su abierto antagonismo contra Chávez, le otorgue medio punto de ventaja a Colombia, abonada ya con mil 300 millones de dólares para combatir al movimiento guerrillero, al que algunos califican como una entidad terrorista.
La capacidad tecnológica de Estados Unidos puesta a su disposición otorgaría una importante ventaja al ejército colombiano en un posible enfrascamiento con sus vecinos.
Con cierta distancia y proporciones guardadas, nos viene a la memoria la guerra de Las Malvinas en 1982. En aquella época, Estados Unidos puso en bandeja todo su arsenal tecnológico a favor de Inglaterra, a pesar de existir un documento llamas TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca).
Este instrumento legal internacional otorgaría por parte de sus signatarios apoyo a cualquier nación del continente ante el ataque de una potencia extranjera; pero, ¿cuál sería entonces, según el Pentágono, la fuerza foránea en un caso como este? Además, en 1982, Estados Unidos se fue del lado de sus históricos aliados, lo que demuestra la preservación de intereses y no de razones. Tal vez no vale invocar este TIAR en un escenario como el actual.
Imaginemos entonces, una batalla tenaz y selvática entre Colombia y Ecuador. Es posible que el primero posea todas las condiciones a su favor. Armamento, know-how, de su lado de la línea fronteriza para enfrentar a la guerrilla y en esta vuelta a los solados ecuatorianos.
Pensamos en la limitada capacidad de Ecuador para repeler a los colombianos, más entrenados y fogueados en batallas. Aparece entonces en el horizonte Venezuela, nación con mayor poder, con recursos, con aliados en la región y en otras latitudes, con la decisión de convertirse en absoluta potencia. Hace alianza con Ecuador y atacan en varios frentes (incluidas las FARC), lo que obligaría a Colombia o bien a dirigirse a la mesa de negociaciones o a invitar abiertamente a sus auspiciadores.
Pareciera que la idea es internacionalizar el conflicto para debilitar desde adentro los gobiernos contrarios al poder hegemónico.
¿Cuánto de todo esto le competerá desmontar a la OEA? ¿Recuperará el prestigio tan quebrantado durante décadas? Será cuestión de esperar la próxima reunión, el 17 de marzo, que se llevará a cabo en Estados Unidos. Lo demás depende del resto de los países y sus movimientos diplomáticos.
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el Ego de cada uno de los Presidentes de cada país y el control económico de la droga. Que mezcla droga y ego con poder.
Dios nos agarre confesados.
Buena descripción Roderick, saludos Efrén
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Roderick Guzmán Meza








