¿Anticipó Lovecraft el VIH Sida?
15.02.08 @ 21:10:27. Archivado en Literatura, Ficción, Ciencia, Medicina, Tecnología
Han pasado veinticuatro años desde la aparición del VIH SIDA. Millones han muerto como consecuencia de este síndrome y todavía los científicos no han logrado encontrar una vacuna que contenga su avance, lo neutralice o lo elimine.
Cuando se trata de un organismo de conducta tan compleja como la que observa el virus trasmisor de ese mal, los actuales conocimientos de la biología parecen haberse encontrado con una muralla infranqueable, al menos para este momento.
Encontrar una vacuna se convierte en un sueño anhelado por los especialistas, pero también en una pesadilla al pasar el tiempo y tan solo ver cómo, de manera exponencial, las estadísticas se abultan.
Dentro de la comunidad científica son muchos los escépticos. Piensan que la acción del virus no podrá ser contenida y tan solo deberemos conformarnos con observar una conducta de protección, basada en la fidelidad o en la abstinencia.
Lo malo de esto es que los seres humanos seguimos siendo una especie emocional animalizada, incapaz de enfrentarse a sus instintos básicos, en particular a nuestra sexualidad.
Se ha trabajado con tenacidad en busca de la vacuna, se han destinado recursos, realizado campañas de concienciación, pero nada ha cambiado, el SIDA está allí, acechando en cada rincón, en cada discoteca, taberna, mansión o buhardilla.
Sin embargo, a pesar de todas las iniciativas llevadas a cabo por los gobiernos, los organismos internacionales y sin fines de lucro, no hemos encontrado la fórmula que liquide al perverso demonio microscópico que recorre las carreteras arteriales de aquellos ilusos desenfrenados que no se sienten objetivo en esta guerra por la supervivencia de la especie.
De acuerdo a los especialistas, este microorganismo tiene inéditas particularidades que le permiten esconderse, hibernar o transformarse. Según algunos estudios consultados, el VIH puede utilizar a su favor una enzima llamada retrotranscriptasa para reproducirse en las células humanas.
Esta habilidad de utilizar los propios recursos de las sustancias que estimulan las funciones del cuerpo humano, le torna más peligroso todavía. Capaz de resistir cualquier embates de cócteles terapéuticos, se asocia con procesos y funciones para mantenerse incólume.
Tan complejo es el panorama que todo el conocimiento científico y médico acumulado por la humanidad, deberá enfrentar una historia evolutiva de 4 mil millones de años para descubrir la fórmula para derrotar a este demonio.
En este momento, asalta mi pensamiento la idea que tenía HP Lovecraft, sobre seres primigenios que habían existido antes que los humanos en la tierra. Estas criaturas invisibles debieron retroceder ante el desarrollo de otros organismos de mayor complejidad y conformarse con ser, tan solo en un estado de latencia del cual han resurgido para reclamar su posesión.
¿Debemos conformarnos con más de dos décadas de estudios sin resultados favorables? ¿Se encuentra la humanidad en la mirilla de ataque de estas violentas oleadas de fantasmas, de estos invisibles endriagos, capaces de exterminarnos?
La respuesta a la primera interrogante debe ser no. Estamos todos expuestos a sucumbir ante este terror, sea a través de una conducta sexual desenfrenada e irresponsable o de deficientes procesos quirúrgicos alejados de toda asepsia y pulcritud.
La segunda debe conducirnos a un terrorífico escenario. El universo bulle en formas de vida. No las vemos, ni las experimentamos a través de los sentidos, pero así como se dice que la materia recibió el influjo de impulsos estelares que la animaron hasta hacer bullir la vida, igualmente ha de permitir el flujo de pavorosos monstruos incorpóreos que nos podrán convertir en una inmensa necrópolis.
No imaginamos una capacidad para la supervivencia como la del VIH, inmerso en un campo de batalla donde las armas terminan por pertenecerle y servirle para sus propósitos de exterminio.
Ha evolucionado al punto que es capaz de protegerse del sistema inmunológico humano; es capaz de atacarlo también. Es tal su habilidad y eficiencia que todo el complejo enramado de defensa biológica entra en un estado de ineficiencia flagrante.
Más allá del asalto de las ideas de Lovecraft, asoma su penacho el sombrero de otra descabellada reflexión. ¿Será acaso el VIH SIDA un elemento absolutamente antinatural y de a partir de allí nuestra incapacidad para descubrir el código que le destruya?
¿Cuánto de manipulación genética existe en este proceso de destrucción? ¿Si han sido los demonios preconizados por el escritor estadounidense los que ahora atacan al ser humano abriendo una caja de Pandora patológica, no habrán sido descubiertos por una mente aún más maligna que ha controlado su evolución?
Ahora, los científicos se inclinan por terapias genéticas, por el uso de las células madre para intentar configurar un nuevo arsenal que detenga el avance del virus; es decir, diseñar vectores capaces de portar información genética con acción terapéutica.
Por ahora, es todo. En algún lugar de nuestros cuerpos, se esconden al acecho aquellos monstruos voraces a los que desplazamos hace mucho y que ahora pretenden destruirnos.
“Ahora ya lo sé y lo presiento: el reinado del hombre ha terminado.
Ha venido aquel que inspiró los primeros terrores de los pueblos primitivos. Aquel que exorcizaban los sacerdotes inquietos y que invocaban los brujos en las noches oscuras, aunque sin verlo todavía. Aquel a quien los presentimientos de los transitorios dueños del mundo adjudicaban formas monstruosas de espíritus. Después de las groseras concepciones del espanto primitivo, hombres más perspicaces han presentido con mayor claridad su presencia. Los médicos han descubierto la naturaleza de su poder, antes de que él mismo pudiera ejercerlo. Han jugado con el arma del nuevo Señor, con una facultad misteriosa sobre el alma humana.
Comentarios:
Es normal que en ambientes de seguimiento de creencias o filosofías orientales, espiritualistas, de la Nueva Era, del ingreso en la era de Acuario, hubiera gente con acceso al conocimiento de grandes maestros evolucionados con capacidad de ver y penetrar a otros niveles en los que les era posible conocer el futuro.
Saludos, More.
Lo suyo es no dejar títere con cabeza. Quiere lanzarnos a todos sus lectores al abismo. Desde luego, es usted un sátiro.
O sea, que consulte yo o no consulte con la almohada, Roderick Guzmán Meza se ha propuesto acabar con la humanidad y ni siquiera nos permite buscar soluciones...
Bueno, respecto a lo de Lovecraft, tal vez tenga mucho que ver con su teoría sobre la reencarnación de hace dos o tres días. Tal vez sea un avance del fin del mundo tan anunciado por los profetas o quizás, la culminación de una forma de vida humana que está en trance de dejar paso a otra con unas características diferentes.
¿Tú qué opinas, More?
Ummmmmmm, no sé, una de dos, podríamos optar por la asepsia total y completa practicando sexo internáutico o por el contrario agarrarnos a esa máxima que dice "si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él". Quizás, en lugar de luchar contra el VIH, la clave está en exponernos a él, admitirlo a formar parte de nuestra vida diaria, tal vez así nos inmunizaríamos, el virus conviviría con los humanos, se relacionaría con nosotros pero sin dañarnos.
Naturalmente, yo de vosotros no me arriesgaría a hacer caso de esta idea,...
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Roderick Guzmán Meza


