!Eso es todo, Johnny
30.01.08 @ 20:36:43. Archivado en Política
No le ha quedado otra opción al precandidato demócrata, John Edwards que abandonar la lucha por la presidencia de los Estados Unidos, luego de un nuevo descalabro en las internas de su partido, esta vez en Florida.
Abatido, pero con una forzada sonrisa, tras un atril con su nombre en letras rojas y azules sobre fondo blanco, Edwards intentaba articular palabras para agradecer a quienes le apoyaron en esta empresa que se tornó demasiado pesada para sostenerla por más tiempo.
Apenas se asomó a un segundo lugar cuando se dio inicio a la contienda allá en Iowa, donde muchos se sorprendieron de que rebasara con cierta holgura a Hillary Clinton, virtual favorita en el estado del oeste, a la sazón derrotada por Barack Obama.
Cuando por fin pudo afinar el discurso y la voz pudo salirle de la garganta, Edwards dijo que “había llegado la hora de permitir que la historia marcara su propio rumbo”, porque no había espacio para él después de ver frustradas sus aspiraciones por lograr algo importante en los comicios de Florida.
“Ha sido demasiada ardua esta contienda. Entre quienes ocupan los dos primeros lugares, estará el próximo presidente del país”, dijo sin mencionar si ofrecería su apoyo al ganador.
Ahora, los dos protagonistas del proceso interno de los demócratas son la ex primera dama, Hillary Clinton y el sorprendente Barack Obama, que en esta vuelta ocupó el segundo lugar.
Ya no queda para más, el aspirante John Edwards se ha dado cuenta de que es el momento de hacer mutis de este escenario porque la polarización de fuerzas entre Clinton y Obama ha puesto insalvables obstáculos a su carrera hacia la Casa Blanca.
A Edwards tan solo le ha quedado la resignación. Apela a sus convicciones de solidaridad para tender su mano a los que todavía pugnan por la victoria. Seguro está, sin embargo, de que uno de sus copartidarios ha de sentarse el 20 de enero del próximo año en el Salón Oval de la Casa Blanca.
Ahora despierta de sus sueños presidenciales, precisamente en el mismo sitio donde estuvo hace un año, al comenzar la jornada: un devastado barrio de Nuevo Orleáns, donde el huracán Katrina hizo pedazos los sueños de miles de ciudadanos estadounidenses.
“Yo estoy comprometido con la lucha contra la pobreza, ese es el norte de mi vida”, ha dicho Edwards, quien recordó la pobreza hecha por Clinton y Obama de convertir esta iniciativa en parte de su programa de trabajo.
Con un nudo en la garganta, el ahora ex precandidato, recordó que antes de aproximarse a su sede, se detuvo cerca de un puente donde unos menesterosos se calentaban al amparo de una hoguera que lanzaba sus flamas desde el interior de un bote de basura.
Les dijo que se retiraría de la campaña porque las cosas no iban por donde se había planeado. Relató Edwards que los indigentes le miraron con un gesto de pesadez dibujado en sus rostros y le pidieron que no los olvidara y continuara trabajando por ellos.
“No los olvidaré nunca. Ustedes quedan en mi corazón. Yo continuaré mi lucha por demostrar y denunciar que existen dos países en Estados Unidos, uno para los ricos, que nadan en abundancia y comen todos los días, van a los gimnasios cuando engordan y van a las discotecas y a la Costa Azul; el otro para los pobres que no tienen abrigo en las frías noches de invierno y mueren congelados hechos un ovillo en cualquier esquina.
Al finalizar el conteo de votos en las primarias demócratas del estado de Florida, la senadora por el estado de Nueva York y ex primera dama, Hillary Clinton había obtenido el 50 por ciento y Barack Obama, el 33 por ciento del sufragio.
Queda ahora el Súper Martes del próximo 5 de febrero, cuando al menos veinte estados de la Unión acudirán a las urnas para tener casi listo al hombre o la mujer que intentará sacar a los republicanos de la Casa Blanca.
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Roderick Guzmán Meza








