Traducción Libre de Entrevista a Harold Bloom
22.01.08 @ 21:49:50. Archivado en Cultura, Literatura
Harold Bloom es uno de los intelectuales más sobresalientes de la actualidad. Sus palabras provocan y enfadan a algunos; otros aplauden su honestidad. Su voz no ha cesado de lanzar al aire sus filosos comentarios contra los intereses de clase y todo lo que limite el vuelo libre del pensamiento.
Profesor de literatura de la Universidad de Yale, Bloom se considera un buscador de la verdad que no descuida el valor insuperable de la estética. Reconoce que su posición crítica le ha creado duros adversarios, pero no claudica en esta su misión personal.
No ha tenido reparos para criticar al gobierno de su país. Le considera un nido de áspides, un contubernio de mafiosos. Esto le ha puesto en la mira de los ataques de los sectores conservadores.
“Es como si presenciáramos la caída de Roma, el sacro imperio. Pero ahora es Estados Unidos el que se derrumba, socavado en sus cimientos por la torpeza y la locura”, remarca con su voz cansada mientras vuelve la mirada hacia el horizonte donde se han arremolinado nubes oscuras.
Para Bloom cada paso que se ha dado ha sido hacia el desastre. Conquistar a un país árabe, por ejemplo, en medio de su propio entorno, es como intentar construir un castillo con viento o con agua y sin fundamentos. Poco sabemos de esa cultura, de ese idioma, se lamenta el intelectual. El sistema ha tomado precauciones para aborregar a las masas, para doblegar las voluntades más firmes. Es una ecuación sencilla: no puede causar preocupación lo que no se comprende.
"El país se encuentra dividido en tres partes, para oligarcas, plutócratas y teocráticos. Todos buscan un beneficio y para alcanzarlo acuden a los métodos más sórdidos, a las manipulaciones deplorables. Los tres se confabulan para involucrar al pueblo en su campaña de terror y de atraso", señala el autor.
No oculta la tristeza de su gesto. El rostro, mofletudo y cansado, es surcado por una sombra de decepción. “Lo que pudo ser grandioso, reconoce, se ha transformado en decadencia”. Afirma percibir en lo alto de las torres, el vuelo de las lechuzas que huyen del derrumbe de los campanarios.
Mira el entorno. Sobre los cristales de las ventanas se deslizan algunas gotas de una lluvia ya concluida. Hay en las paredes, cuadros de extraños estilos pictóricos. Líneas perpendiculares cruzadas por círculos. Esto ha de ser abstraccionismo. Inesperados rostros de mujeres asomados a una ventana y varias demostraciones de un arte que no conocemos.
Sosegado ya luego de la erupción de reflexiones que no da a conocer en ese momento, Bloom habla del crecimiento de la deuda nacional, de la caída del dólar con relación a otras divisas, el presupuesto para hacer la guerra, la pérdida de credibilidad de Estados Unidos, las torturas de Guantánamo, la CÍA y otros actos barbáricos.
Hace un juego de palabras para expresar su opinión sobre los medios de comunicación de su país y de aquellos que responden a sus intereses: “medios-cridad.
Les lanza fango y les reclama valentía. Ninguno, dice, ha criticado la actual política exterior del país. La gente vive con miedo gracias al trabajo de los medios. Matones por todas partes, terroristas agazapados en las esquinas, esperando el momento preciso para colocar un artefacto que nos haga volar hasta la estratosfera, probetas con contenido químico que nos pudrirán la piel y vaya usted a saber cuántas cosas más nos inoculan, desprevenidos como estamos, los verdaderos amos del terror.
"La literatura se ha acanallado. Ni Harry Potter ni Stephen King me son digeribles. Ni siquiera con sobornos podrán encapsularme en la atmósfera de sus universos. Con ellos, la literatura se derrumba sobre un chiquero y el pensamiento se congela".
“Pienso que hasta en algunas bitácoras de la red hay gente que escribe mejor que los autores arriba expuestos y muchos otros que hacen literatura chatarra. Pero el sistema depende de estas medianías para atiborrar la mente de los desprevenidos y lanzarlos a la calle como autómatas”.
“Lo políticamente correcto parece ser la muerte de la mente y de la literatura”, afirma con cierta dureza y se manifiesta franco en sus intenciones de continuar con su ya legendaria lucha. Clama entonces por la calidad en todas las expresiones del pensamiento. “La estética, la belleza y la sabiduría son los pilares básicos de mi credo”, afirma.
Este hombre que en los años cincuenta del pasado siglo, enfrentó a una figura de culto como TS Eliot, es el punto central de la intelectualidad estadounidense, pero es también un solitario, una estrella sobre la cima de un monte. La cultura es el combustible que anima su vida, ha expresado.
Algunas veces le han catalogado como antifeminista y Bloom ha respondido sin rodeos: “A menudo me muestran como reacio a la igualdad entre los sexos. Nada es tan poco inteligente como eso, sería un demente si me atreviera a comportarme de tal forma”.
Cuando se le ha inquirido sobre lo que considera de su trabajo, se califica de anarquista, como judío agnóstico que le ha tratado de abrir camino a sus alumnos para que sigan sus propias intuiciones y corazonadas sin posar sus plantas sobre la sombra de un gigantesco espectro de falsedad.
“Pero vaya, imagínese usted, que gracioso que me recuerden porque me he atrevido a atacar a Harry Potter y a Stephen King”.
Hasta aquí hemos reproducido nuestra versión libre de una entrevista hecha en inglés a Harold Bloom. Azafranes y anises no han faltado y tampoco remilgos a la hora de traducir sus palabras, sobre todo cuando ha lanzado piedras al techo de Harry Potter y lodo a la ventana de Stephen King.
Fuente: The Womens International Perspective
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Roderick Guzmán Meza








