Si Fidel Volviera...
16.03.07 @ 20:22:34. Archivado en Política
Pocas noticias nos llegan desde Cuba que den a conocer el estado de salud del presidente de ese país caribeño, Fidel Castro, alejado de los estratos del poder desde hace ocho meses en medio de especulaciones sobre su incapacidad para gobernar y hasta de su muerte.
Los partes médicos divulgados indican que el octogenario líder caribeño debió ser operado varias veces debido a problemas intestinales, cuya solvencia tenía características de urgencia y sobre todo de secreto de Estado.
A pesar del sombrío panorama, Fidel podría volver a hacerse cargo de la conducción del gobierno dentro de poco tiempo, aunque algunos, los más optimistas, auguran la reaparición del líder comunista no antes del 2008.
Al respecto, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón ha manifestado que Castro podría volver a asumir la dirigencia del gobierno y sobre todo presentarse como candidato para los comicios presidenciales del próximo año.
Fidel, dicen en Cuba, se recupera de sus dolencias físicas y se yergue sobre las cenizas de los rumores, se sacude el olor a cuarto de hospital y volverá a vestir el uniforme verde olivo, con algo de energías para reinstalarse en el eje del poder de la isla caribeña dentro de poco tiempo.
Pero ochenta años son muchos y si, en perfecto estado de salud, esto representa un ancla en el cuello, en condiciones de desequilibrio orgánico y fragilidad, luego de intervenciones quirúrgicas, deben convertirse en una puerta abierta hacia la incertidumbre.
Lo anterior sin ocuparnos de las condiciones de su intelecto, de su capacidad de raciocinio, de su entereza mental al momento de tomar decisiones vitales para, no solo el bienestar del pueblo cubano, sino también para su seguridad y persistencia ante el embargo, que por más de cuatro décadas han impuesto los distintos gobiernos de los Estados Unidos.
El directivo del parlamento cubano ha dicho que Fidel “ha estado y está muy metido, muy conectado y activo en todo el conjunto de decisiones importantes que se toman en este país”, desde que su hermano, el General Raúl Castro se hizo cargo del mando en julio pasado.
Es importante preguntarse si Castro Ruz se encuentra en condiciones de enfrentar con éxito su recuperación física manteniéndose dentro del ámbito de la toma de decisiones, aunque solo fuera de una manera somera, sobre la base del estilo de su hermano, menos efervescente, más pragmático y consecuente con su propio estilo y personalidad, sin concesiones.
Si Cuba ha resistido todos estos años la agresión económica de los Estados Unidos, a pesar de las migraciones, de la resistencia interna, del embargo, ha sido precisamente como consecuencia de su antagonismo ideológico.
Nada más propicio para el estilo de democracia del país norteño, que tener a unas cuantas millas de sus costas, un gobierno crítico, un estado en abierta rivalidad, bajo preceptos revolucionarios que ya no lo son tanto y que la historia terminará por barrerlos con la muerte del viejo camarada, en incómoda percepción de cambios que han transformado a sus correligionarios de todo el mundo en entes más conciliadores y menos radicales.
Sí, Estados Unidos es el garante principal de la existencia del comunismo cubano. El éxodo le ha permitido establecer una subestructura social dentro de la ciudad de Miami, donde se ha desarrollado un modelo económico de cierto éxito, sobre las bases del estilo norteamericano.
No creemos que Raúl Castro promueva cambios radicales, no parece ser su estilo, ajeno al brillo de los escenarios, de las luminarias de los estrados. Tal vez apueste por desmontar escenarios con lentitud, por ajustar movimientos antes de desequilibrar la sociedad de su país con un llamado a elecciones democráticas y permitir el regreso de disidentes, opositores y rebeldes, por ejemplo.
Un gobierno comunista en América permite a los Estados Unidos mantener una tríada de dogmas políticos en constante movimiento: el basado en su régimen de inversión de capitales privados, tecnología y control de recursos, el de los países latinoamericanos con sus economías tambaleantes y gobiernos en pugna por descontaminarse de lacras del pasado y precisamente, la estatización de la economía como la que persiste en Cuba.
Un pueblo tan tradicional como el de China, para citar otro ejemplo de comunismo persistente, ha dado realizado un histórico movimiento que garantiza los derechos de un individuo a poseer bienes.
Los medios internacionales, informan que el parlamento chino aprobó con un 99.1 por ciento de sus integrantes la ley que protegerá la propiedad privada. Esto representa un cambio sustancial para los chinos, tal vez de mayor proporción que la reversión de Hong Kong en julio de 1997.
Esta comparación entre dos sistemas emparentados ha sido con el propósito de evidenciar esa necesidad estadounidense de mantener anclado a Cuba en ese depósito de arcaísmos, llevando a cabo una estrategia paradójica que no alienta ningún tipo de cambios, a pesar de las sanciones, a pesar de los amagos y las bravuconadas.
Cuba no representa ningún peligro y tal vez, con excepción del padrinazgo que alguna vez tuvo de la antigua URSS, ya no es algo que preocupe a Washington.
De allí que si Fidel regresa o no al poder, este o el año que viene, les ha de tener sin cuidado porque reactivar la economía del país caribeño, basada en la producción de caña de azúcar, tabaco y turismo, todavía no le es apetecible para iniciar un intercambio comercial significativo. Esas cosas la pueden encontrar en tierra firme y no en las islas.
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Parece que las ratas empiezan a abandonar uno de los últimos grandes barcos del comunismo.
Parafraseando a Nietsche: el comunismo a muerto.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Roderick Guzmán Meza








