¿DVD o VHS?, ¿kilogramos o libras?, ¿gallego o castellano?
25.04.08 @ 14:14:47. Archivado en Libertad de idioma, Periódico "O desván"
Por Nicomedes Pastor: "Muchos de nosotros creemos que un idioma que hablan más de 400 millones de personas puede ser mucho más práctico, en un mundo globalizado como el actual, que este nuevo gallego de laboratorio que están creando. Pero no por eso queremos imponer el español a nadie ni impedir a nadie que utilice ese gallego “moderno”. Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales."
Félix Ovejero Lucas, escritor y profesor de Economía y Ética de la Universidad de Barcelona en El País: “Cuando caminamos por un bosque buscamos aquella senda que otros han transitado antes que nosotros. Puede que existan diversos caminos desbrozados, pero, si queremos llegar a nuestro destino con rapidez, escogemos el hollado por más caminantes. ... Nadie nos impide coger cualquier otro camino o abrir uno nuevo. Lo importante es que a nadie le impidan caminar por donde quiera y que a nadie le obliguen a transitar por donde no quiera. Según los economistas, lo mismo sucede cuando utilizamos una tarjeta de crédito, un sistema de vídeo, una moneda, un sistema métrico, una compañía de teléfonos o un ordenador. Y una lengua. Se tienden a consolidar los sistemas con más usuarios. Actúan del mismo modo el campesino que opta por un sistema de pesas y medidas, el que rotula su comercio o sus productos en una lengua, la multinacional que hace uso del correo electrónico o nosotros cuando compramos un reproductor de vídeo o un ordenador. Quienes optan por otros sistemas ven limitadas sus opciones, pero no pueden reprochar nada a quienes no siguen su camino. Cada cual ha escogido libremente su camino y, como resultado de esas elecciones, sus posibilidades quedan limitadas.“
Este extracto resume perfectamente los objetivos que defendemos desde la Mesa por la Libertad lingüística (libertadlinguistica.com) para el caso gallego. Muchos de nosotros creemos que un idioma que hablan más de 400 millones de personas puede ser mucho más práctico, en un mundo globalizado como el actual, que este nuevo gallego de laboratorio que están creando. Pero no por eso queremos imponer el español a nadie ni impedir a nadie que utilice ese gallego “moderno”. Creemos en la libertad de alumnos y profesores de expresarse en cualquiera de nuestras dos lenguas oficiales. Creemos que todos los alumnos deberían tener por lo menos una asignatura de Lengua y Literatura española y otra de Lengua y Literatura gallega (que no antiespañola, como ocurre actualmente en muchos colegios). Creemos que los padres deben poder elegir el idioma de los libros de texto que utilicen los alumnos, cualquiera que sea en la que se imparta la clase. Creemos que nadie debería obligar a un funcionario leonés o vasco que trabaje en Galicia a expresarse en gallego (aunque sí debe entenderlo). Creemos que los profesores deben elegirse por su valía sin penalizar su opción lingüística. Estamos seguros de que un maestro se explicará mejor en la lengua en la que se sienta más cómodo y lo mismo le ocurrirá al alumno.

Además, el gallego y el español son dos modalidades lingüísticas que provienen de un mismo tronco, por lo que los gallegos no tenemos ningún problema de comunicación. En Galicia mantenemos diariamente conversaciones en dos idiomas sin ningún problema. Por eso, los que están obsesionados con exagerar nuestras diferencias, nos quieren cambiar nuestro gallego (el que hablaban mis abuelos) por una jerga totalmente ajena a la ciudadanía.
Por otra parte, la mayoría de lenguas se van adaptando por el uso de los hablantes. Así, cada año, podemos ver nuevas incorporaciones a los diccionarios como: web, dvd, lifting, etc. Sin embargo, con el gallego pasa lo contrario. Somos los ciudadanos los que debemos adaptarnos a lo que decidan los burócratas, políticos y académicos en sus despachos. Y en caso de que tengan una duda en alguna palabra, siempre se deciden por la opción más vulgar y la más diferenciada del castellano (Rosalía de Castro suspendería hoy el examen del nuevo gallego).

Aún así, no creemos que merezca la pena asumir los costes de la división de centros o aulas por razón de idioma, ni defenderemos nunca la imposición a un profesor o alumno de utilizar una lengua u otra. Creemos que nuestra propuesta es la que mejor se adapta al caso gallego (también al catalán), sería más barata y de aplicación inmediata. El año pasado se reunieron más de 20.000 firmas contra la imposición lingüística en las escuelas y hace unos días se ha dado a conocer una encuesta que confirma lo que ya intuiamos: que somos más del 80% los gallegos que estamos a favor de la libertad lingüística. Sin embargo, el respeto de los derechos fundamentales no es una cuestión que deba depender del número de los que estén conformes. No estamos dispuestos a que impidan a nuestros hijos escribir o hablar en castellano en las materias que tienen que ser impartidas en gallego (que son todas las importantes). No estamos dispuestos a callar mientras nuestros hijos tienen serias dificultades para estudiar física o filosofía en una neo-lengua con términos que nos cuesta entender hasta a los que lo hablamos a diario. En definitiva, no vamos a permitir que amolden a nuestros hijos y coarten los derechos de nuestros profesores, funcionarios o comerciantes.
Como recordaba José María Ruiz Sora en El diario vasco: “La idea de que la lengua determina una identidad, es decir, que cada lengua estructura los procesos perceptuales y cognitivos de sus hablantes hasta tal punto que organiza la mente en forma peculiar y distinta (la hipótesis Sapir-Whorf) está hoy en día totalmente desacreditada en antropología. Pero, incluso si así no fuera, incluso si fuera cierto que a cada lengua corresponde una identidad, no se comprende por qué razón ello autorizaría al gobierno a intervenir en materia de lenguas. Al revés, de tal dato debería derivarse la exclusión de cualquier proceso artificial de cambio lingüístico puesto que equivaldría a un cambio coactivo de la identidad de las personas. Es el argumento nacionalista por excelencia: queremos hacerle mejor a usted, ciudadano, queremos insuflarle identidad. Pero también es el argumento de fondo de tantas y tantas políticas públicas que cuidan de nuestra salud, nuestra seguridad, nuestro bienestar: 'Es por su bien'.”
Este argumento se viene abajo si tenemos claro un concepto: la libertad. John Stuart Mill en su imprescindible obra ‘Sobre la libertad’ afirmaba: «La única finalidad por la cual el gobierno puede con pleno derecho ejercer su poder sobre un miembro de una comunidad civilizada en contra de su voluntad es la de evitar que perjudique a los demás. Nadie puede ser legítimamente obligado a realizar o no algún acto porque sería mejor para él, o porque le haría feliz».
Comentarios:
A lo jueces que vienen de Madrid y no ejercen la justicia en gallego, les acusan de "mala voluntad".
Y los documentos oficiales y escolares se emiten únicamente en gallego, como si todos los funcionarios de Galicia, apenas ponen un pie dentro de sus oficinas, olvidaran el castellano en un ataque repentino de amnesia oficial.
Creo que todos los padres y ciudadanos que no estamos de acuerdo con estos decretos excluyentes, debemos protestar, denunciar y alzar la voz en todos los ámbitos.
Está bien ya de permitir que otros decidan por nosotros.
Lo único que cabe en una democracia es la libertad.
NO a la imposición lingüística.
Y lo ratifico. No permitiremos que nos impongan una lengua. Es un absurdo tremendo. Dicen que el gallego es la lengua de todos los gallegos, pero yo todavía no he conocido uno solo que no sepa comunicarse en español.
Según mi experiencia de la realidad gallega, la lengua que sí hablan todos es el castellano y la mitad, habla y escribe el gallego. Con lo cuál, pretender por decreto que de un día para otro, esa mitad que habla castellano va a asumir el gallego por decreto, es una idea muy equivocada de la realidad.
Mucho mejor sería ir re-introduciendo el gallego poco a poco y esperar a que los ciudadanos asuman este bilingüismo de una forma armónica y natural.
Pero eso es demasiado pedir para los árbitros de la mesa normalizadora.
Ellos quieren a todos hablando en gallego aquí y AHORA.
Los maestros que no lo hablen, ya pueden irse con su castellano a...
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