María San Gil, la resistente
14.02.08 @ 12:25:28. Archivado en Nacionalismo, Libertad individual
Roberto L. Blanco Valdés en La Voz de Galicia:"Los matones de ayer contra San Gil se describieron a sí mismos como un grupo de «estudiantes de la Universidad de Santiago, sin ninguna otra adscripción partidista». Que pertenezcan a nuestra Universidad es un insufrible baldón, que quien puede debería limpiar urgentemente. En cuanto a lo de la adscripción partidista, los agresores se equivocan. La tienen, desde luego: son, sencillamente, unos fascistas."
¿Qué oscura y alucinada perversión de los sentidos puede llevar a tachar de fascista y terrorista a quien sufre desde hace años la inhumana tortura de una vida bajo constante protección de sus escoltas para evitar ser asesinada por una banda terrorista?
Por encima de cualquier otra sensación (desolación, asco, indignación) esa es la pregunta -angustiosa pregunta- que nos conmociona, como un golpe, tras saber que María San Gil fue ayer objeto en Santiago de un intento de agresión, en el que unos jóvenes independentistas radicales se plantaron a reventar una conferencia, que pretendía dar la líder del PP, al grito de fascista y terrorista.
¿Fascista María San Gil, que es para millones de españoles una imagen viva de la resistencia cívica contra el fascismo etarra y de la defensa de la libertad en una sociedad que ha vivido durante décadas atenazada por el miedo? ¿Terrorista María San Gil que echó los dientes en política siendo testigo presencial de cómo ETA asesinaba de un tiro en la cabeza a un compañero de partido y que no sale a la calle desde hace muchos años sin escolta policial para no correr la misma infausta suerte? ¿Fascista y terrorista alguien que ha mostrado, desde que era poco más que una chiquilla, un pasmoso coraje en defensa de la libertad de todos, cuando tantos callaban, miraban para otro lado o no sabían?
¿María San Gil la terrorista y los pistoleros de ETA y sus amigos las víctimas del PSOE y del PP? ¿Cómo es posible llegar a invertir, de un modo tan canalla y tan cruel, tan falto de toda inteligencia y de la más mínima piedad, el combate entre fascismo y lucha por la libertad con el que ETA lleva casi medio siglo desafiando a nuestra sociedad?
Esa cuestión ?grave cuestión? no tiene más que una respuesta: solo en el caldo de cultivo de una credo sectario, tan necio como brutal, es posible imaginar que un puñado de chavales lleguen a convencerse de que quien defienda la libertad contra ETA es un fascista, y un terrorista quien lucha con el único arma de la palabra contra los que empuñan las pistolas.
Es terrible, pero, por desgracia, no constituye ninguna novedad. La historia ofrece sobradísimos ejemplos de esa alucinación que consiste en tratar a la víctima como si fuera el agresor y al agresor como si fuera la víctima humillada.
Los matones de ayer contra San Gil se describieron a sí mismos como un grupo de «estudiantes de la Universidad de Santiago, sin ninguna otra adscripción partidista». Que pertenezcan a nuestra Universidad es un insufrible baldón, que quien puede debería limpiar urgentemente. En cuanto a lo de la adscripción partidista, los agresores se equivocan. La tienen, desde luego: son, sencillamente, unos fascistas.
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