El Nobel de la paz para Al Gore y el IPCC
05.11.07 @ 16:08:08. Archivado en Medio ambiente, Periódico "O desván"
"El IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático premiado junto a Gore), es el organismo asesor de la ONU para el cambio climático. Su labor principal es hacer informes de evaluación a partir de la investigación realizada en todo el mundo por la comunidad científica. A pesar de que el informe del IPCC está orientado a favor de posiciones ecologistas, nos sirve para desmentir muchas de las exageraciones del apocalíptico documental de Al Gore."
El IPCC contradice varias afirmaciones del documental premiado
Los premios se instituyeron en París en 1895 como testamento de Alfred Nobel, industrial sueco inventor de la dinamita, al sentirse culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de una industria productora de dinamita cuyo principal mercado era la minería, pero también la guerra. Por eso el Nobel de la paz se debería conceder a personas que dedican su vida (o la sacrifican) a la defensa de la libertad y la paz en el mundo y no a un político que siendo vicepresidente de EE.UU. con Clinton se negó a firmar el Protocolo de Kioto.
Al 90% de los ciudadanos que nos lo podemos permitir nos preocupa el medio ambiente. Nos sentimos impotentes y rabiosos cuando vemos que algún amigo no recicla o cuando vemos a otras personas tirar basura al suelo o al mar. Contaminar un poquito menos conlleva un esfuerzo económico y personal, pero los que adoramos la naturaleza y luchamos por conservarla aportando nuestro granito de arena creemos que merece la pena.
Lo que ya no es tan loable es utilizar mentiras y exageraciones para lograr un objetivo: concienciar a la gente asustándolos. El documental de Al Gore está bien hecho, es efectista y estremecedor, pero si lo premian con 2 oscars, el Príncipe de Asturias y el Nobel de la Paz, lo menos que debemos intentar es aclarar cuáles son las mentiras que utiliza para lograr su propósito. Y lo más triste es que algunos gobiernos (como el español y el británico) están pagando cantidades astronómicas de dinero para difundirlo en los colegios y engañar a nuestros hijos. Por eso un padre británico ha decidido denunciarlo ante la Justicia y el juez Michael Burton, del Tribunal Superior de Londres, le ha dado la razón al afirmar que se habían verificado al menos 9 errores importantes en el film.
ALGUNO DE LOS ERRORES DE “UNA VERDAD INCÓMODA”
Vamos a empezar por la afirmación de que existe un consenso científico sobre las tesis difundidas por el documental. Es verdad que hay casi unanimidad en que la tierra se ha calentado (aunque menos de un grado) durante el último siglo, pero el consenso se acaba así. Para que no me tachen de antiecologista, únicamente voy a comparar el documental premiado con el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático premiado junto a Gore), que es el organismo asesor de la ONU para el cambio climático. Su labor principal es hacer informes de evaluación a partir de la investigación realizada en todo el mundo por la comunidad científica. A pesar de que el informe está orientado a favor de posiciones ecologistas, nos sirve para desmentir muchas de las exageraciones del apocalíptico documental.
El documental UVI afirma que: “En un futuro próximo el derretimiento de la Antártida Oeste o de Groenlandia provocará un aumento de 6 mts. en el nivel de los océanos. Juez Burton: “Esto es una afirmación definitivamente alarmista por parte del Sr. Gore y contraria al consenso científico”. Es cierto que la masa de hielo del Ártico se ha reducido durante el último siglo (un proceso que empezó a principios del XIX, mucho antes de las emisiones de CO2 industriales), pero en lo que se refiere a la Antártida, el IPCC dice que las temperaturas allí han bajado (página 9) y se espera que su masa de hielo aumente durante el próximo siglo (pág. 13). La película muestra imágenes de una pequeña zona antártica cuyo hielo ha caído al mar, pero esa zona es la excepción en un continente que se está enfriando. Y como, según dice el IPCC, la Antártida no se va a derretir sino más bien al contrario, el aumento del nivel del mar no puede ser muy grande. Las previsiones del IPCC confirman esa lógica y auguran que el nivel subirá entre 0,18 y 0,59 metros (IPCC pág. 11). Las terroríficas imágenes de Nueva York inundándose lentamente y de Holanda, Shangai o Bangladesh desapareciendo son (según según los datos del propio IPCC), una fantasía cinematográfica concebida para hacer cundir el pánico.
Tras mostrar imágenes de la ola de calor que sufrió Europa en 2003, Gore asegura que el calentamiento global causará millones de muertos. El IPCC dice (pág. 9) que los altibajos climáticos locales como los que sufrió Europa en 2003 no se pueden relacionar con el aumento de CO2. Es más, para ser intelectualmente honesto, a la cantidad de gente que se morirá por culpa del calor, Gore debería restar la gente que dejará de morir de enfermedades relacionas con el frío (hipotermias, gripes, enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con las bajas temperaturas, etc). La película no explica que durante ese mismo 2003 catastrófico en que murieron 34.000 europeos por la ola de calor, también murieron 100.000 europeos de frío.
UVI: La película hace referencia a un nuevo “estudio científico” donde se muestra que osos polares se han ahogado al tener que “nadar largas distancias para encontrar hielo”. Juez: El único estudio presentado por las partes muestra que 4 osos polares pudieron haberse ahogado a causa de una tormenta.
Finalmente, el no va más de la impostura es la imagen de una New Orleáns devastada por Katrina y un Gore explicando que ocurrió debido al aumento de la intensidad y la frecuencia de los ciclones tropicales por culpa del calentamiento global. El IPCC (página 6) dice que, a pesar de que hay alguna evidencia de que la intensidad puede haber subido desde 1970 en el Atlántico, los datos no permiten ver tendencias a largo plazo ni en la intensidad ni en la frecuencia de los huracanes. Es más, al tomar tierra, Katrina era un huracán menor de fuerza 3-4 en una escala de 5. La razón por la que fue devastador fue el hecho de que reventó unos diques de contención deteriorados por el tiempo. La ironía es que hacía años que los científicos estaban avisando al gobierno de que cualquier huracán que pasara por encima de los viejos diques podría romperlos y causar una catástrofe. ¿Adivinan quien era el vicepresidente del gobierno que decidió ignorar esos consejos y no reparar los diques?
FRENTE A LOS ECOLOGISTAS APOCALÍPTICOS, YO PREFIERO A LOS ESCÉPTICOS
Bjorn Lomborg se describe a sí mismo como una persona de izquierdas y antiguo miembro de Greenpeace que, en 1997, leyó una entrevista a Julian Simon, profesor de la Universidad de Maryland, donde indicaba que nuestro conocimiento sobre el medioambiente era muy básico y generalmente basado en estadísticas poco fiables. Lomborg se sintió espoleado, compró libros de Simon y puso a trabajar a 10 de los mejores alumnos de sus clases de Estadística en la Universidad de Aarhus para refutarlas. Sin embargo, sus estudios confirmaron, en su mayoría, las conclusiones de Simon. Esto llevó al profesor danés a publicar el polémico estudio “El ecologista escéptico” (Espasa).
El pecado de Lomborg ha sido estudiar las estadísticas oficiales de la ONU, la FAO, el Banco Mundial, la EPA, la OMC, el IPCC... es decir, exactamente las mismas que emplean los ecologistas como soporte de sus temores y demostrar con sus datos que la situación no es tan apocalíptica. No obstante, también precisa que el que las cosas no vayan tan mal no significa que estén lo suficientemente bien. Un ejemplo claro es del hambre en el mundo. Desde 1970, la tasa de población afectada ha descendido a la mitad (del 35 al 18 por ciento), y en términos absolutos el número de hambrientos ha descendido desde 920 millones de personas a 792. ¿Significa esto que estamos ya bien? Por supuesto que no, pero lo que indica es que estamos mejorando a bastante velocidad y que no estamos haciendo las cosas tan mal como quieren que creamos. En 2001, Lomborg fue seleccionado “Líder Global para el Mañana” por el Foro Económico Mundial. En 2002, Anders Fogh Rasmussen le hizo director del Instituto de Asesoramento Ambiental danés, y “Business Week” lo considera uno de los nueve creadores de agenda en el continente. En mayo, encabezó las reuniones del Consenso de Copenhague, un panel de expertos mundiales que determinó los problemas pritoritarios del siglo XXI: el sida, la malaria, la malnutrición y las barreras al comercio. El protocolo de Kyoto fue tachado de mala política. El mundo no se acaba. Y su problema prioritario no es el calentamiento global, sino la pobreza, la malnutrición y enfermedades como el sida y la malaria. Deberíamos ser muy cuidadosos con las decisiones sobre el calentamiento global. Es un gran problema, pero hoy podemos hacer poco para cambiarlo, y a un coste altísimo. Kioto supondría reducir las emisiones de CO2 en un 30% para el 2020 en el mundo desarrollado. Pero aunque todos cumplieran, eso sólo retrasaría seis años las emisiones previstas para el 2100. Y mientras, sacrificaremos casi el 2% del PIB anual para cumplirlo. Los 150.000 millones de dólares que costará como mínimo Kioto son el triple de la ayuda al desarrollo actual. Con el presupuesto de sólo un año, el Tercer Mundo podría disponer de agua potable. Es decir, nos gastamos millones de euros en reducir unas décimas la temperatura global, mientras dejamos que millones de personas mueran de sed y hambre y aún encima les ponemos aranceles a sus productos para dificultarles la exportación a nuestros países. Es decir, les regalamos 10 kilos de peces, pero no sólo no les enseñamos a pescar, sino que les cobramos más caras las cañas…
Coda: A pesar de estar plagado de exageraciones, el documental recaudó en los cines casi 42 millones de dólares. Por el Premio Nobel de la Paz, Gore cobrará 1,1 millones de euros. Por sus últimas dos conferencias en Canarias cobró 480.000 euros. La semana que viene dará otra en Mallorca por 200.000 dólares. Además, ha conseguido que el Gobierno español pague 580.000 euros más para difundir el documental en todos los colegios. Como dice mi amigo Elentir, la Fundación Nobel se ha equivocado de premio. Debió concederle el de Economía.
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