Rosalía de Castro: la poetisa española más importante en gallego y castellano
15.05.07 @ 18:18:01. Archivado en Libros, Periódico "O desván"
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En 1863 su marido la anima a escribir el primer libro en su época publicado en gallego: “Cantares gallegos”. Esta obra la situó como precursora, junto a Curros Enríquez y Eduardo Pondal, del resurgimiento cultural gallego. [...] En 1884 Rosalía de Castro se convierte en la mejor poetisa en lengua española de España y América en la segunda mitad del siglo XIX con su mejor libro: “En las orillas del Sar”.
Cando penso que te fuches, / negra sombra que me asombras, / ó pé dos meus cabezales / tornas facéndome mofa. Cando maxino que es ida, / no mesmo sol te me amostras, / i eres a estrela que brila, / i eres o vento que zoa. Si cantan, es ti que cantas, / si choran, es ti que choras, / i es o marmurio do río / i es a noite i es a aurora. // En todo estás e ti es todo, / pra min i en min mesma moras, / nin me abandonarás nunca, / sombra que sempre me asombras.
Rosalía de Castro, Follas Novas (1880)
Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela el 24 de febrero de 1837, hija de una joven soltera de la baja nobleza gallega y de padre en principio desconocido (que resultó ser el seminarista y más tarde cura Jose Martínez Viojo). Los primeros años de su vida los pasó al cuidado de unas tías paternas y a los 5 años se trasladó a Padrón para vivir con su madre. Fue su nodriza la que le enseñó la lengua gallega y la poesía popular de Galicia. Comenzó a mostrar su talento a la temprana edad de 12 años, cuando compuso sus primeros versos. A los 17 ya era conocida en el “Liceo de San Agustín”.
Una de las tragedias de la vida de Rosalía sería la de su enamoramiento de Aurelio Aguirre del que podría estar embarazada cuando éste murió ahogado, no se sabe si por accidente o suicidio. Viajó a Madrid en 1856 donde conoció a Manuel Murguía, uno de los intelectuales más importantes del movimiento galleguista. Al año siguiente se casaron y Murguía, locamente enamorado de ella, aceptó como propia a Alejandra, la 1ª niña que dio a luz su esposa, aunque problablemente no fuera hija suya. Diez años tardaron en volver a tener hijos y entonces llegaron seis seguidos. De éstos, Adriano murió a los 19 meses al caer de una mesa y Valentina, nacería muerta. También murió su madre y hasta el lecho de muerte no le confesó que su padre era el sacerdote Jose Martínez Viojo. Las tragedias perseguían a la extraordinaria poetisa a lo largo de su vida.
En 1857 publica su primer libro poético en castellano, La Flor. Vive entonces Rosalía dedicada a su hogar y sus hijos, pero debido a los diferentes puestos de Murguía, el matrimonio pasa largas temporadas separado. En 1863 su marido la anima a escribir el primer libro en su época publicado en gallego: “Cantares gallegos”. En este libro Rosalía rechazaba la marginación de Galicia desde Castilla, el maltrato a los emigrantes gallegos y la injusticia que cometía el resto de España con su región natal. Esta obra la situó como precursora, junto a Curros Enríquez y Eduardo Pondal, del resurgimiento cultural gallego. Por ello, la fecha de aparición de “Cantares gallegos” se conmemora todos los 17 de mayo en el Día de las Letras Gallegas recordando a un autor significativo para la cultura en lengua gallega.
En 1880 publicó “Follas novas” que es su última colección de poemas en gallego y contiene su modo de ver la vida, su esencia vital y su mensaje de denuncia social. Tras esta obra abandonaría para siempre la escritura en lo que ella llamaba “nuestro dialecto” debido a unos ataques que recibió a causa de un artículo suyo titulado “Costumbres gallegas”. De hecho en una carta a su esposo firmada en Lestrove el 26 de julio de 1881, aseguraba: “Mi querido Manolo: te he escrito ayer, pero vuelvo a hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. Ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual no perderá nada, pero yo perderé menos todavía.”
Más tarde, Rosalía de Castro se convierte en la mejor poetisa en lengua española de España y América en la segunda mitad del siglo XIX con su mejor libro: “En las orillas del Sar”. Es también una de las más destacadas novelistas de su tiempo, con obras como “El caballero de las botas azules”, que ha sido considerada la mejor novela de todo el romanticismo español, y otras como “La hija del mar”, “Flavio”, “Ruinas” y “El primer loco”. Merece ser considerada, al lado de Gustavo Adolfo Bécquer, como la precursora de la modernidad poética gracias a su creencia en la pureza de formas e ideas, la sinceridad, y la experimentación rítmica y métrica.
Rosalía nunca disfrutó de una buena salud, aspecto que se refleja en sus obras, además de su gran personalidad, su carácter recio y su profunda empatía con los desvalidos -como por ejemplo los campesinos gallegos emigrados. Murió de cáncer de útero a los 48 años en su casa de Padrón, convertida ahora en museo. A pesar de que su deseo era que sus restos descansaran en el cementerio de Iria Flavia –citado en sus obras- donde fue enterrada, en 1891 su cadáver fue exhumado y trasladado al Panteón de Galegos Ilustres en Santiago de Compostela.
Ya desde el momento en que Rosalía falleció, su marido había comprendido el valor que tenía Rosalía como símbolo del galleguismo. Y en un comportamiento realmente inusual en un historiador, se encargó de quemar y destruir muchos documentos y cartas de Rosalía que eran contradictorios con la imagen que se tenía de ella. Es increible que el fanatismo nos lleve a esconder datos importantísimos a nuestros hijos. Hechos y opiniones que les permitirían aprender de los errores pasados, para no volver a repetirlos en el futuro. Como nos recordaba el gran filósofo españól José Ortega y Gasset: “el chimpancé y el orangután no se diferencian del hombre por lo que llamamos inteligencia, sino porque tienen mucha menos memoria que nosotros. Las pobres bestias se encuentran cada mañana con que han olvidado casi todo lo que han vivido el día anterior, y su intelecto tiene que trabajar sobre un mínimo material de experiencias. El hombre, en cambio, merced a su poder de recordar, acumula su propio pasado, lo posee y lo aprovecha. […] lo importante es la memoria de los errores, que nos permite no cometer los mismos siempre. El verdadero tesoro del hombre es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios. Por eso Nietzsche define el hombre superior como el ser «de la más larga memoria»”. Por ello es una pena que, por culpa de Murguía, no podamos estudiar todos los matices del complejo carácter de la extraordinaria poetisa gallega, ya que además de mostrar su melancolía, Rosalía era un mujer una personalidad muy fuerte. Al igual que noveló extraordinariamente Emilia Pardo Bazán en “La mujer española”, nuestra poetisa escribió versos muy reivindicativos de la figura femenina, algo que en aquella época mostraba su valentía.
Gracias a su obra breve, aunque muy variada, Galicia alcanzó la cima literaria. Con ella la literatura gallega moderna nace y culmina. Pero en aquella época no se apreció el valor de su trabajo. Siendo una mujer tan del siglo XIX, la obra literaria de Rosalía sólo se ha leído, con auténtico fervor, en el siglo XX. De hecho mantiene su vigencia no sólo como una de las poetisas españolas más leídas en el s. XXI, sino más cantadas por cantantes de rock, como Luz Casal y por cantautores, de la talla de Amancio Prada, además de aparecer en los antiguos billetes de 500 pesetas.
Adiós, ríos; adios, fontes; / adios, regatos pequenos; / adios, vista dos meus ollos: / non sei cando nos veremos. / Miña terra, miña terra, / terra donde me eu criei, / hortiña que quero tanto, / figueiriñas que prantei, / prados, ríos, arboredas, / pinares que move o vento, / paxariños piadores, / casiña do meu contento, / muíño dos castañares, / noites craras de luar, / campaniñas trimbadoras, / da igrexiña do lugar, / amoriñas das silveiras / que eu lle daba ó meu amor, / camiñiños antre o millo, / ¡adios, para sempre adios! / ¡Adios groria! ¡Adios contento! / ¡Deixo a casa onde nacín, / deixo a aldea que conozo / por un mundo que non vin! / Deixo amigos por estraños, / deixo a veiga polo mar, / deixo, en fin, canto ben quero... / ¡Quen pudera non deixar!
Rosalía de Castro, Cantares Gallegos (1863)
Comentarios:
Por cierto: Rosalía murió hace mucho. Lástima no haber podido preguntarle por que dejó de escribir en gallego. Soltar una única posibilidad de entre miles que la pudieron acuciar para que abandonase el gallego es un ejercicio de manipulación y de tergiversación de la realidad muy barato.
La crítica se manifestó con explicaciones de carácter político, viendo en el desencanto rosaliano ante la falta de expectativas del regionalismo tras el fracaso del Sexenio la causa fundamental de esta dimisión, expresión que el profesor Alonso Montero (1972) califica una decisión que se puede atribuir al hecho de que Rosalía no era consciente de las dimensiones sociopolíticas de la empresa cultural que había puesto en marcha. Otros autores, como Mayoral (1974)ven en esta decisión un acto de reivindicación de la libertad creadora de la artista, y se muestra convencida de que la escritora, trasacordaría de no media...
La crítica se manifestó con explicaciones de carácter político, viendo en el desencanto rosaliano ante la falta de expectativas del regionalismo tras el fracaso del Sexenio la causa fundamental de esta dimisión, expresión que el profesor Alonso Montero (1972) califica una decisión que se puede atribuir al hecho de que Rosalía no era consciente de las dimensiones sociopolíticas de la empresa cultural que había puesto en marcha. Otros autores, como Mayoral (1974)ven en esta decisión un acto de reivindicación de la libertad creadora de la artista, y se muestra convencida de que la escritora, trasacordaría de no media...
Manuel Murguía quemando los escritos de Rosalía de Castro para que no se conociesen ciertos aspectos ambivalentes de Rosalía de Castro? Manuel Murguía un nacionalista exacerbado? Perdonad, pero Manuel Murguía no fue quien quemó esos escritos, si léeis literatura, o si alguna vez habéis estudiado profundamente tan siquiera algo de literatura, sabríais que esos escritos (por cierto, textos inéditos de ella que nunca se llegaron a conocer) fueron quemados por una hija de Rosalía llamada Alejandra tras la muerte de aquélla y bajo propia petición de su propia madre!! Petición por cierto que aparece escrita en su propio testamento! A ver si manipulamos menos caray!!
Por otra parte, afirmar abiertamente que Rosalía dejó...
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