Heme aquí, envíame a mí

15.06.17 | 06:30. Archivado en México, Latinoamérica

1. Nos han dado la tierra.
-o el reclamo por la vida-
(En el centenario del nacimiento de Juan Rulfo: 1917-1986)

En este año en que celebramos el centenario del nacimiento de Juan Rulfo (16 de Mayo de 1917 - 1986), me he propuesto ir comentando periódicamente cada uno de los cuentos que componen su libro El llano en llamas. Deseo que sea algo breve y con un tema específico para cada cuento. He aquí mi comentario al primero de sus cuentos: "Nos han dado la tierra".

El primer cuento con el que inicia el libro de Juan Rulfo, El llano en llamas (1953), tiene como titulo: “Nos han dado la tierra”. Breve cuento en el que Rulfo nos indica ya cual será el estilo y la problemática que él seguirá desarrollando en los otros cuentos que componen su obra. Un estilo franco, directo y sintético, por medio del cual el escritor mexicano parece perderse, para dejar hablar a sus personajes. La humildad de Rulfo lo hace grande. Y la problemática principal de su obra es denunciar –de manera sutil y anecdótica– la injusticia y opresión que vivían los campesinos en México a principios del siglo XX.

El título es breve, elocuente y directo: Nos (campesinos) han dado (el gobierno) la tierra (el sustento). Se trata de un título que puede engañar hasta no haber leído el cuento completo, porque en realidad los campesinos no recibieron tierra buena para sembrar y poder vivir, sino que se les dio una llanura seca, en realidad no se les dio nada. “el llano no es cosa que sirva. No hay conejos, ni pájaros. No hay nada” (p. 9). Se les dio un “duro pellejo de vaca que se llama el Llano” (p. 10). Me parece que el tema principal que trabaja Rulfo en este primer texto es el reclamo por la vida.

El cuento narra el breve dialogo que tienen 4 campesinos (Melitón, Faustino, Esteban y el narrador) después de andar caminando desde el amanecer hasta cerca de las 4 de la tarde. Los 4 elementos naturales también están presentes: la tierra, el aire, el fuego y el agua. En el fondo me parece que en la narración se busca el arké de la Palabra (como lo llamaban los griegos), es decir el origen mismo del racionalidad. Los primeros pensadores pre-socráticos buscaron el origen del cosmos a partir de un elemento que estuviera presente y sostuviera todo. ¿De dónde surge la razón? ¿Por qué hablamos? En el cuento de Rulfo dice uno de los campesinos: “No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar” (p. 8)

El pensamiento está relacionado con el habla. Aristóteles decía que el hombre es un “animal de razón” (zoon logon echon). Sin embargo a la pura racionalidad propuesta por los griegos, Juan Rulfo antepone la vida. Es la vida (comer, vestirse, tener educación y salud, etc.,) lo que permite hablar. La vida es anterior a la palabra. Y si al pueblo el gobierno le niega las condiciones para poder vivir, le está negando la posibilidad de pensar. En un lugar de hambre no se vive, se sobrevive. “Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello.” (p. 8).

La travesía por el llano seco, que el gobierno les ha dado para trabajar, es una metáfora de la vida misma de los campesinos. Se tiene que caminar mucho para poder sobrevivir. En su dialogo los campesinos comentan que el Gobierno les quitó sus carabinas y sus armas. ¿Por qué? Los caminantes no lo dicen, pero al quitarles sus armas y sus medios de transporte, los han dejado sin nada, desnudos, indefensos. La repartición de tierras, después de la Revolución mexicana, es un problema que no se ha resuelto. Y lo mismo podemos decir de otros recursos como el petróleo, las minas, las playas, etc., que aparentemente son nuestros –porque así nos lo han hecho creer– pero que son explotados para el provecho de unos cuantos, los que tienen el poder.

El campesino es una persona indefensa, desposeída, atropellada en sus derechos. Las autoridades se burlan de ellos e ironizan de su suerte. “(el delegado). Nos puso los papeles en la mesa y nos dijo: - No se vayan a asustar por tanto terreno para ustedes solos.” (…) –Peros señor delegado, la tierra está deslavada, dura. (…). Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar semilla y ni aún así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá. –Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.” (p. 10).

La búsqueda de la vida en condiciones geográficas y políticas adversas, es el reto que enfrentan los protagonistas de éste primer cuento de Rulfo. Dicen los campesinos después de haber intentado hablar con el delegado: “ – Pero él no nos quiso oír. Y así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí.” (p. 11). La cerrazón de los políticos se ve reflejada en la cerrazón de la tierra.

El cuento termina con dos signos alentadores: la compasión y la esperanza. Después de tanto caminar se dan cuenta que uno de ellos ha llevado cargando su gallina, no para comérsela, sino para no dejarla sola y para cuidarla. “ –Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no? –No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.” (p. 12). El gobierno no quiere cargar con su pueblo y se niega a escucharlos, pero entre ellos existe la compasión por los más débiles, cargar con sus animales a pesar de su cansancio. En las últimas frases del cuento el narrador indica que se han acercado al pueblo, eso los reanima, allí la tierra es buena. Todavía no han llegado a la tierra que les han prometido, y tal vez allá la tierra sea buena, eso los hace mantener un poco de esperanza.

Necesitamos de compasión y de esperanza para seguir caminando. En este primer cuento de Rulfo me parece que el tema principal es el reclamo por la vida. La vida es anterior a la palabra. Necesitamos tener condiciones de vida adecuadas para poder hablar, es decir pensar, expresarnos. Cuando a alguien se le niega un trabajo digno que le permita vivir, se le está negando la posibilidad de existir, se le está matando.

Loma Bonita, Estado de México, 14 de Junio de 2017


28. ¿Deben los sacerdotes sí o no participar en política?

27.03.17 | 02:30. Archivado en México

28. ¿Deben los sacerdotes sí o no participar en política?

En estos días el sacerdote mexicano Alejandro Solalinde Guerra acaba de ser nominado para obtener el premio nobel de la Paz 2017. Un sacerdote que ha denunciado la corrupción que existe en México y la violencia que se ejerce contra los migrantes que llegan a nuestro país. Conozco al P. Alejandro porque he colaborado con él en su alberge “Hermanos en el camino”. Por otra parte el obispo de Cuernavaca, Morelos, Ramón Castro Castro, ha estado denunciado últimamente los abusos del gobernador de Morelos, Graco Ramírez, lo que le ha valido intimidaciones y acusaciones por intervenir en política. ¿Deben los sacerdotes y los ministros de culto involucrarse en política?

Todos los seres humanos queramos o no queramos tenemos que ver con la política. Esta antigua separación entre “política” y “religión” da muestra de una ignorancia tanto política como religiosa.

1). Políticamente Aristóteles, ya en el siglo IV a de C., definía al hombre como un animal político (zoon politikon). Es decir que no podemos vivir sin la POLITICA, ya que al ser sociales vivimos con los demás, tenemos intercambios comerciales, culturales, económicos, etc. Es necesario hacer la distinción entre la POLÍTICA (con mayúsculas) que es la búsqueda del Bien Común al cual todos estamos llamados buscar, y es la política a la que se refiere Aristóteles; y la política (con minúsculas), que es la política profesional y partidista, en que sólo una parte de la sociedad participa (diputados, senadores, presidentes, etc.).

2). Religiosamente. ¿Jesucristo fue un hombre político? Los partidarios de una religión puramente espiritual y que no tome en cuenta la carne y las necesidades concretas del ser humano, seguramente dirán que política y religión son dos cosas distintas, casi como el agua y el aceite. Sin embargo la esencia misma de toda religión digna de ese nombre (religare: unir a los hombres con Dios y entre ellos mismos) implica dimensiones políticas (vestirse, educación, salud, etc.).

Cito solamente un ejemplo de la vida de Cristo para ver todas las implicaciones políticas que hubo en sus enseñanzas. “Enviaron donde Jesús a algunos fariseos junto con los partidarios de Herodes. Esa gente venía con una pregunta que era una verdadera trampa. Y dijeron a Jesús: “Maestro sabemos que eres sincero y no te preocupas de quién te oye, ni te dejas influenciar por él, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios. Dinos, ¿está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no? Pero Jesús desenmascarándolo, les dijo: ¿Por qué me ponen trampas? Tráiganme una moneda para verla.” Le mostraron un denario, y Jesús les preguntó: “¿De quien es esta cara y lo que está escrito?” Ellos le respondieron: “Del César.” Entonces Jesús les dijo: “Lo que es del César, devuélvanselo al César, y lo que es de Dios, a Dios.” Y quedaron muy sorprendidos de esto.” (Marcos 12, 13-17). En este pasaje (que algunos malinterpretan para mostrar una separación entre la política y Dios) vemos la sabiduría del Maestro. El César había construido un mundo político y económico a su servicio. Era tan arrogante que había mandado grabar las monedas con su rostro (en México son las escuelas y las avenidas que se graban con los nombres de nuestros presidentes mientras viven, cuanto cinismo y arrogancia.). Jesús está en contra de ese sistema político-económico, hecho a la figura de un hombre corrupto y sanguinario como era el César, por eso responde: “Denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”. Jesús no está diciendo a sus discípulos que no se metan en cuestiones de política o de economía, sino que los invita a que sean creativos y que busquen una economía distinta. Esa moneda que tanto ama el César devuélvansela a él, para Dios busquen otra economía más humana, más solidaria, más evangélica.

Nuestros políticos en México se molestan porque personas como el obispo Ramón Castro o el Padre Alejandro Solalinde han hecho fuertes críticas a la ineptitud de nuestros gobernantes y a la corrupción de nuestro sistema político mexicano. Pero estos mismos políticos (del partido que sea) promueven como diputada, y como presidente municipal de Cuernavaca, a una vulgar actriz y a un mediocre jugador de futbol (me refiero a su calidad humana) para que decidan sobre el destino político de los mexicanos.

Si en México estamos mal es porque hemos dejado la Política en manos de unos cuantos ladrones que se han apoderado de nuestro país. No solo los sacerdotes sino que todos los mexicanos estamos obligados –con mayor razón si somos cristianos– a buscar una sociedad más justa.

Loma Bonita, Nezahualcóyotl, 26 de Marzo de 2017


Zygmunt Bauman y Tzvetan Todorov Un a-Dios a dos grandes pensadores

11.02.17 | 19:06. Archivado en Valores, Mundo

Zygmunt Bauman y Tzvetan Todorov
Un a-Dios a dos grandes pensadores

Mientras por una parte y en estas últimas fechas el nacionalismo, la xenofobia y los líderes ultraderechistas crecen casi por todo el mundo, por otra parte acabamos de perder físicamente (porque su legado perdurará para siempre) a dos grandes humanistas que nos han ayudado a pensar la naturaleza humana de manera distinta; no como lobos que buscan destruirse y construir murallas, sino como hermanos, tripulantes de un mismo barco que es la humanidad, y que debemos ayudarnos para construir una sociedad más justa. Me refiero a los filósofos y sociólogos, que nos han quitado hace apenas unos pocos días, Zygmunt Bauman (1925 – 9 de Enero de 2017) y Tzventan Todorov (1939 – 7 de Febrero de 2017).

En tiempos de crisis mundial se necesita más que nunca de pensadores. Me refiero a personas que sepan: 1) Analizar la situación mundial y 2) Proponer caminos que nos hagan realmente humana nuestra estancia en el mundo. Los poetas y los filósofos –cuando son realmente Libres y amantes de la Verdad– son como “regalos de Dios” a la humanidad, que Él nos da para acercarnos a Él a través del encuentro responsable con nuestros hermanos. Y es así como Dios nos ha regalado a Sócrates, a Agustín, a Pascal, a Kierkegaard y a Levinas entre otros grandes humanistas. En estas últimas semanas, y con pocos días de diferencia, se han ido dos grandes pensadores Zygmunt Bauman y Tzventan Todorov. Se han ido porque habían cumplido su misión: enseñarnos a vivir mejor. Ahora nos toca a nosotros dar a conocer su mensaje y sobre todo, tratar de ponerlo en práctica.

Zygmunt Bauman y la modernidad liquida. Bauman, judío-polaco, fue uno de los grandes críticos de los tiempos actuales. Una sociedad que él crítica porque impide al hombre construir una identidad solida y responsable. Para Bauman vivimos en una sociedad liquida, es decir inestable y fugaz. La globalización y el consumismo deshumanizan al hombre. El mundo está en constante cambio, todo está regido por el dinero, el individualismo y la búsqueda de poder. La sociedad del compra y tira ha impregnado también las relaciones humanas. Se cambia de celular, de la noche a la mañana, como se cambia también de pareja. “Nadie se puede bañar dos veces en el mismo río”, decía hace siglos el filósofo Heráclito, porque el agua del río está constantemente cambiando. Bauman siglos después asegura que vivimos una humanidad liquida e inestable. Recomiendo como lectura su libro: Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, FCE.

Tzvetan Todorov y el respeto por la diversidad del otro. Todorov, filósofo búlgaro nacionalizado francés, pasó por varias metamorfosis en su pensamiento que fueron desde el estudio de la lingüística, la semiótica y la literatura, hasta su critica a los regímenes totalitarios. En la etapa final de sus investigaciones se caracterizó por una fuerte critica a los totalitarismos que impiden a los seres humanos vivir en fraternidad. Recomiendo su libro: “La conquista de América, la cuestión del otro.”, Ed. Siglo XXI. En este libro, poniendo como ejemplo la conquista de México por parte de los españoles, Todorov nos habla del desprecio por el otro (indio, judío, mexicano, negro, etc. etc. etc.,) que es distinto a mí (personal o socialmente). Yo no puedo constituirme a mí mismo sin responsabilizarme por el otro. Es sólo diciendo primero “tú eres”, que yo puedo afirmarme en la existencia y decir “yo soy”, a ejemplo de Bartolomé de las Casas, cuyo testimonio de vida y compromiso con el otro, es evidenciado en su libro.

Bauman y Todorov dos pensadores universales que han roto cualquier muralla: racial, cultural o religiosa, para ayudarnos a pensar y sobre todo vivir la grandeza de la fraternidad humana.

Loma Bonita, Nezahualcóyotl, Edo. de México, a 11 de Febrero de 2017


Donald Trump: el muro de la vergüenza y la decadencia del imperio de los E.U.

26.01.17 | 06:50. Archivado en México, Latinoamérica

Donald Trump: el muro de la vergüenza y la decadencia del imperio de los E.U.

Hannah Arendt publicó en 1951: Los orígenes del totalitarismo. Libro importante en el cual la filósofa analiza los mecanismos de poder que ejercen ciertos líderes políticos para someter a la población; reduciéndole o quitándole totalmente su libertad. La filósofa judía analiza en su libro los casos concretos del nacismo y del estalinismo. En los cuales personas ególatras de poder como Hitler y Stalin, supieron manipular a la población y buscaron chivos expiatorios como judíos, homosexuales, intelectuales, etc., que persiguieron y asesinaron cuando ellos llegaron al poder. La llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Donald Trump, nos hace pensar en un dictador más que llega a ensombrecer la historia de nuestra ya deteriorada humanidad.

Uno de los primeros actos nacionalistas de Donald Trump, ha sido ratificar su promesa de campaña presidencial: La construcción de un muro en toda la frontera de los Estados Unidos con México, que será pagado por los mismos mexicanos. Me parece que este acto valentón y de chauvinismo político indica la decadencia del imperio de los Estados Unidos. Un imperio llega a su esplendor para debilitarse después, cuando embebidos de su grandeza niegan la necesidad de los otros. No necesitamos de los demás, sólo queremos crecer nosotros, construyamos una torre que llegue a los cielos, dijeron habitantes de oriente cuando empezaron la construcción de la torre de Babel (Génesis 11).

El muro que pretende construir el Sr. Trump no sólo es una vergüenza para la humanidad, en especial para sus vecinos indeseados los mexicanos (centroamericanos y demás emigrantes), sino que también es símbolo del aniquilamiento como nación de los Estados Unidos. En ese muro ellos están cavando su propia sepultura cultural y humana. Los Estados Unidos, más que ninguna otra nación en el mundo, se han formado gracias a la colaboración de los migrantes llegados de todas partes del mundo. Amurallarse materialmente a ellos mismos es negar la necesidad de los otros. Lo que pierde a un individuo es el egoísmo y a una nación el nacionalismo. Síntomas del mismo mal: la soberbia humana.

Vivimos en el mundo un resurgimiento tremendo de la soberbia humana, tanto a nivel individual como social. Personas y sociedades con mayores proezas técnicas pero más vacías y solitarias. Pareciera ser que la religión (cualquiera que esta sea) no nos ha servido de nada. El Sr. Trump ha jurado sobre una Biblia cristiana. El conocimiento de errores históricos tampoco nos ha servido, se derriban muros en algún lugar del mundo para construirlos en otros. Los dictadores hablan el mismo lenguaje sean de izquierda o de derecha. Y mientras algunos lideres nacionalistas hablan de enaltecer a sus países (estadounidense, franceses, ingleses, etc.), la gran mayoría de la población mundial sigue añorando contar con un pan y un techo para dormir.

Si Trump supiera que finalmente todos somos extranjeros y que estamos en una tierra que no nos pertenece. Somos constantes viajeros y peregrinos del mundo buscando la tierra prometida que Cristo llamó el Reino de Dios.

Loma Bonita, Nezahualcóyotl, Estado de México, 25 de Enero de 2017


Sólo un Dios puede salvarnos. Violencia y corrupción en México

19.01.17 | 06:58. Archivado en Iglesia, México, Latinoamérica

Sólo un Dios puede salvarnos. Violencia y corrupción en México

En 1976 el periódico alemán Der Spiegel publicó una entrevista realizada al gran filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976) diez años antes, en 1966, pero que por voluntad del “filósofo del Ser”, no debería ser publicada sino hasta después de su muerte. En dicha entrevista Heidegger criticaba la barbarie a la que la humanidad había llegada por el predominio de la técnica y el olvido de la metafísica. Heidegger presagiaba un futuro incierto y deshumanizador en el cual “sólo un Dios podría salvarnos”. Ante los acontecimientos que vivimos ahora en México –de violencia y corrupción– podemos pensar en la misma solución que Heidegger proponía para acabar con la barbarie: sólo el regreso de Dios puede salvarnos.

El día de hoy (18 de Enero de 2017) México se ha conmocionado ante la primer masacre de estudiantes cometida en nuestro país, en Monterrey, por un joven estudiante de 15 años de edad, que llevó una arma a su escuela, disparó contra su profesora y alumnos y luego se suicidó. Este hecho no puede ser visto como algo “aislado” de lo que ocurre en toda la República. Los crímenes, asaltos, secuestros y extorsiones, son el pan cotidiano en México. Y todo lo anterior se relaciona con la corrupción, la impunidad y el cinismo de nuestros políticos mexicanos.

Dos días antes de esa tragedia, se nos informaba en diferentes medios, que el ex gobernador prófugo de Veracruz, Javier Duarte, dentro de todos los actos de corrupción que hizo durante su mandato, se viene a añadir el hecho de haber vendido a familiares de niños con cáncer, agua destilada para quedarse con el dinero de la medicina tan costosa que ellos creían comprar. Todo esto, claro está, en complicidad de otras personas de su gobierno.

En México estamos cada vez peor. El gobierno decadente del PRI, en su afán de seguirse manteniendo en el poder, ha buscado por todos los medios debilitar a la población infundiéndole miedo. El caso concreto son los saqueos que se cometieron en los mismos días que buena parte de la población protestaba contra el gasolinazo (el aumento de casi el 30% al precio de la gasolina). Saqueos cometidos por ladrones solapados y pagados por gobiernos de distintos Estados de la República para infundir temor a la población y que ésta: 1) no saliera a protestar y 2) pidiera y viera con buenos ojos la militarización de sus Estados para recuperar de nuevo la “paz” social.

En México vivimos con miedo ante la inseguridad cotidiana que todos los mexicanos padecemos. Hace apenas unos días (13 de Enero) apareció sin vida el cuerpo del P. Joaquín Hernández (de Coahuila) que había sido secuestrado y torturado. Al igual que sucede con periodistas, varios sacerdotes católicos han sido asesinados en los últimos años y muchos de ellos habían manifestado abiertamente sus críticas al gobierno y denunciado la corrupción que como pastores podían constatar en sus entidades.

Por otra parte podemos constatar la apología que Televisa y TV Azteca hacen de la violencia y del narcotráfico, al promover telenovelas que idolatran y proponen como héroes las vidas de narcotraficantes. Lo mismo sucede con los narcocorridos. La violencia, unida a la corrupción en nuestro país, está llegando a límites inimaginables. Lo peor de todo es que ésta violencia y corrupción se han generalizado. La cometen pobres y ricos, políticos y gente del pueblo, adultos y jóvenes. ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Quién nos podrá ayudar a salir de todo esto? Respondo –aunque en otro contexto– con la misma frase de Martin Heidegger: “Sólo un Dios puede salvarnos”.

Considero que la Iglesia católica, profesores, padres de familia, y todos los mexicanos en general, tenemos mucho trabajo por hacer para re-humanizar a nuestro país. Ante las agresiones externas de Donald Trump y las internas causadas por Peña Nieto y su banda de secuaces, tenemos que buscar nuevos rumbos. Es necesario purificar a México, hacerlo santo. Y para esto es necesario regresar a Dios. Purificar una política egoísta y corrupta y una religión silenciosa y por lo tanto cómplice.

Sólo un Dios puede salvarnos. ¿Pero de qué tipo de Dios estamos hablando? De un Dios –que como lo presentía Heidegger– no tenga nada que ver con la perversión humana. De un Dios ético que venga a desinstalarnos de nuestras zonas de confort (eclesiales y políticas) y llevarnos al servicio y amor por el otro.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 18 de Enero de 2017


Los XV de Rubí, el Centenario del América, y 500 años de enajenación de México.

28.12.16 | 01:57. Archivado en México

Los XV de Rubí, el Centenario del América,
y 500 años de enajenación de México.

Hace cerca de 500 años, en 1519, llegó Hernán Cortés a México procedente de Cuba para buscar conquistar lo que hoy es nuestro país. Llego con hombres blancos y barbados, pólvora, caballos y barcos enormes, que provocaron la sorpresa, el temor y la admiración de nuestros antepasados. Nuestro emperador Moctezuma II no supo cómo reaccionar ante el enemigo y dobló las manos, sometiéndose psicológicamente ante lo que podían ser dioses amigos que nos visitaban.

Moctezuma II Xocoyotzin se dejó “enajenar”, “alienar”, o por utilizar un término del padre de las bandas Federico Loos, se dejó “apendejar” ante las novedades de los recién llegados. Fue así que en pocos meses gracias a las distracciones de los recién llegados, como espejos y baratijas que traían en sus bolsillos, nuestra población dejó de pensar –perdió su capacidad crítica– y se dejó esclavizar por las novedades extranjeras. El poeta mexicano Gabino Palomares resume bien esta enajenación cultural en su hermoso poema: La maldición de la Malinche (1978) que yo les recomiendo: https://www.youtube.com/watch?v=eyUwolkWINk

En estos días hemos participado a dos acontecimientos mediáticos igualmente enajenadores. Una niña que cumple 15 años y un equipo de futbol que festeja 100 años de existencia. Aparentemente nada extraordinario en esos dos eventos, pero que reflejan bien el grado de enajenación y alienación tan fuerte que seguimos viviendo en nuestro país.

¿Qué cosa es la alienación? Es un término utilizado por Marx (Manuscritos de 1844) para explicar cómo el obrero sede su dignidad y su vida misma a alguien que lo está explotando. La persona no se pertenece a ella misma, sino que (sin darse cuenta) le pertenece a otro. Este término fue empleado también por Karol Wojtyla en Persona y Acción para explicar el proceso de deshumanización que nos impide llegar a ser realmente personas.

Hace 500 años los mexicanos nos dejamos alienar confundiendo a simples mortales con el regreso de dioses protectores. Ahora el poder de los medios de comunicación (nuevos espejos con brillo) hacen que millones de personas se dejen seducir por distractores sociales que representan bien el sometimiento de unos sobre otros. Televisa, TV Azteca, y otros medios de comunicación, son los nuevos distractores que nos atontan, mientras los nuevos monarcas mexicanos nos llevan a la ruina cultural, social, política y económicamente.

¿Pero esto de la alienación en México es novedad? Me parece que lo peor de todo es que por lo menos una parte de la población sabe o por lo menos “intuye” que los XV años de Rubí, el equipo América, las Telenovelas, etc., son distractores sociales que nos impiden pensar críticamente el empobrecimiento y el despojo que estamos viviendo ahora en México. Si es así la situación se vuelve más crítica y lamentable. Porque una cosa es ser engañados sin saberlo y otra ser cómplices del engaño. Si somos cómplices del engaño esto significa que hemos perdido toda esperanza. ¿Qué hacer cuando una buena parte de la población prefiere divertirse un rato –aún sabiendo que el país se está derrumbando– a mostrar de alguna manera su descontento?

En el México antiguo, cuando la gente se dio cuenta de que Moctezuma II los había traicionado y se había vuelto títere de intereses extranjeros, lo apedrearon (Junio de 1520) muriendo algunos días después. ¿Cuánto tiempo más y cuantas Rubís, Américas, narco-series, etc., más, necesitaremos, antes de despertar y darnos cuenta del despojo que se está realizando a nuestro país?

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 27 de Diciembre de 2016


El milagro de Navidad. El cuándo, dónde, cómo, y a quiénes de su nacimiento

25.12.16 | 03:26. Archivado en Acerca del autor, Iglesia, Valores, Mundo

El milagro de Navidad.
El cuándo, dónde, cómo, y a quiénes de su nacimiento

El día de hoy celebramos el “milagro de Navidad”. Es decir del feliz acontecimiento histórico de un Dios hecho hombre, hecho barro, hecho mortal y frágil por amor a los hombres. Y si en la historia de la humanidad, diferentes mitos ya nos narran el anhelo humano de diferentes dioses que por amor a los hombres han transgredido sus prerrogativas divinas para acercarse a los humanos, tales como Prometeo en la Grecia de oro, que es encadenado por su amor a los hombres; o Quetzalcóatl en el México antiguo, que se inmola a él mismo, por su estrecha relación con los humanos; sin embargo ninguno de estos “mitos” se compara con el “milagro” de Navidad.

Este extraordinario acontecimiento que hace que el autor de TODO se convierta en “casi nada” (San Pablo dice que “Cristo se anonadó a sí mismo” Filipenses 2, 8), es lo que celebramos el 24 de Diciembre a media noche. “Y el Verbo puso su morada entre nosotros” (Juan 1,14). Dios se hace carne, barro, polvo y se humilla, para que nosotros podamos divinizarnos con él, es decir elevarnos, ascender a una condición superior de lo que somos ahora. Extraordinario milagro que no tiene nada que ver con lo que ahora principalmente Coca-Cola y el neoliberalismo salvaje promueven con Santa Claus y el consumismo deshumanizante.

San Lucas 2, 1-14 que nos narra con más detalles el nacimiento de Cristo nos dice cuando, dónde, cómo, y a quiénes sucedió esto. ¿Cuándo? Todo esto sucedió cuando Quirino era gobernador de Siria (Siria, país que está viviendo en estos momentos un genocidio aterrador en su ciudad de Alepo). ¿Dónde? En una ciudad periférica de Nazaret llamada Belén. ¿Cómo? Cuando una mujer llamada María dio a luz a su primogénito y lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en las posadas del pueblo. ¿A quiénes? A un grupo de pastores que pasaban la noche en el campo y que vigilaban por turno sus rebaños.

Me parece importante que no olvidemos esos cuatro puntos bien subrayados por Lucas: cuándo, dónde, cómo, y a quiénes, ya que de otra manera corremos el riesgo de descontextualizar de toda su fuerza histórica, política, económica y social el nacimiento de Cristo. Jesús nació en un momento histórico preciso (cuando un imperio dominaba y oprimía buena parte del mundo); en un lugar particular (un pequeño pueblo a orilla de las grandes urbes); en una situación de pobreza extrema e inhumana (con frio y oliendo a estiércol entre los animales, pero con el calor amoroso de sus padres) y acompañado por un puñado de gentes (pastores, gente pobre que se solidarizaron con su nacimiento).

¿En qué hemos convertido ahora la Navidad? En grandes supermercados atiborrados de gente que hacen compras de regalos para “celebrar” lo que muchos llaman navidad. Consumismo vulgar que contradice la verdadera esencia de la Navidad. En realidad yo no tengo nada en contra de celebrar con cena, fiesta y regalos la Navidad, pero reducirla “sólo a eso” es una blasfemia, que ofende a Dios y hace de esa Santa noche una caricatura. La verdadera Navidad es salir de nuestro egoísmo e ir al encuentro del otro, sobre todo del más necesitado. Es empequeñecernos –anonadarnos– a nosotros mismos para que el otro/a puedan crecer, ser realmente humanos, tener más vida y dignidad. Es tener presentes esos cuatro puntos subrayados muy claramente por Lucas en su Evangelio.

• El tiempo (¿cuando?). ¿Soy hijo de mi tiempo? ¿Conozco la situación política y social que me ha tocado vivir?

• El lugar (¿dónde?). ¿Me dejo interpelar por lugares de pobreza y alejados de las grandes urbes?

• Las condiciones (¿cómo?) ¿Estoy atento a la manera cómo viven mis hermanos en desgracia material o espiritual que viven tal vez muy cerca (o alejados) de mí?

• Las personas (¿quiénes?) ¿Me solidarizo con las personas que tienen menos recursos que yo, aún bajo el riesgo de no recibir –aparentemente–nada a cambio de esos encuentros?

Que el milagro de Navidad sea ese momento extraordinario en que sepamos descubrir la presencia del Dios hecho carne y habitando entre nosotros (Emmanuel), cada vez que seamos capaces de salir de nuestro confort para arrodillarnos ante nuestros hermanos. Feliz Navidad.

Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, Nezahualcóyotl, Estado de México,
24 de Diciembre de 2016


Homilía por XXV años sacerdotales del P. Francisco Xavier

02.12.16 | 21:18. Archivado en Iglesia, México, Latinoamérica, Francisco

Homilía por XXV años sacerdotales del P. Francisco Xavier

Mi nombre es Francisco Xavier. Francisco por voluntad de mi madre Micaela, que es devota y enamorada de Francisco de Asís, nuestro santo predilecto. De Francisco amo su libertad, su amor por la ecología, pero sobre todo por habernos enseñado que sin la dama pobreza no podemos con radicalidad seguir a Cristo. Y el Xavier me viene de mi madrina que me dejó como modelo a San Francisco Xavier, otro de los grandes de la Iglesia. Patrono de las misiones y uno de los primeros compañeros de Ignacio de Loyola. Quién iba a decir que con los nombres que llevo –de estos dos grandes santos– ya se prefiguraba en mí la búsqueda de libertad y el amor misionero por la humanidad.

Soy hijo de Benjamín y Micaela, originarios de Acatzingo, Puebla. De mi padre, que tuvo muy pocos estudios y que ejerció el ofició de la carpintería, aprendí su curiosidad y su deseo porque yo me superara. Aún recuerdo aquellos discos de música clásica que con enormes sacrificios me compró un día y me regaló diciéndome: “Esta es la música que escuchan los ricos.” Y su famosa frase: “Colegio, colegio y más colegio”, que me repetía siempre, sobre todo cuando llegaba algo tomado a la casa. De mi madre aprendí amar a Dios por encima de todas las cosas. A tal punto que mi vocación tiene que ver tanto con ella, que varias veces me llegué a preguntar, si mi vocación era realmente mía o era para satisfacer su voluntad. Aún ahora 25 años después sigo sin saberlo. Sin embargo creo que Dios se vale de todo para llamarnos. Y si valió de Mónica para llamar a su hijo Agustín de Hipona, seguramente se valió de Micaela para llamarme a mí. Y si no, habría que preguntarle al profeta Jeremías que en la primera lectura nos cuenta algo de su vocación. «Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te había consagrado y destinado para que fueras mi profeta entre las naciones.»

Eclesialmente nací en pleno Concilio Vaticano II, que duró de 1962 a 1965. Concilio que por voluntad de Papa bueno, Juan XXIII, buscaba el aggiornamento en la Iglesia, es decir adaptarla a las necesidades del mundo de aquel tiempo. Abrir las ventanas de la Iglesias a los clamores de la gente. Es tal vez por esta razón histórica que aún hay luchas internas en mí. Entre una Iglesia rancia y anquilosada, que quisiera yo dejar, y otra más progresista y de vanguardia que siempre he buscado. Culturalmente nací un año después de que Emmanuel Levinas publicara Totalidad e Infinito, que es el libro filosófico que más ha influido en mi vida, al igual que en literatura lo ha hecho El principito de Antoine de Saint Exupery. Socialmente y desde la perspectiva de los derechos humanos, nací un año antes de que el Reverendo Martin Luther King dijera su famoso discurso en Washington “I have a dream” (tengo un sueño). Luther King y Gandhi, han sido dos de mis súper héroes favoritos que –al igual que el hombre araña– acompañaron parte de mi infancia y adolescencia y poblaron mis sueños.

Por azares del destino nací en Tuxtla Gutiérrez Chiapas. Y durante los casi primeros tres años de mi vida fui hijo de una madre soltera hasta que mi padre y ella decidieran juntarse nuevamente. Y digo todo esto no para “balconear” a mis padres, sino porque todo esto ha tenido gran importancia en lo que soy ahora. Y si no, habría que preguntárselo a Freud y a su famoso complejo de Edipo y a su teoría psicoanalítica. Aunque a Freud no le creo todo, sin embargo me ha ayudado algo a entender mis propios complejos.

En definitiva nací en Tuxtla Gutiérrez Chiapas, crecí en el Estado de México y fui educado, en su gran mayoría, en Paris, Francia (durante poco más de 11 años). Un poquito de todo en mi vida.

Llegamos a la ciudad de México los tres: Benjamín, Micaela y yo, con muchos sueños en la cabeza y con muy poco dinero en los bolsillos, o más bien tendría yo que decir, sin dinero. Igual que la mayoría de los migrantes que llegan a las grandes “ciudades-espejismo” para intentar mejorar sus vidas. Es decir que nací pobre y con la añoranza de un futuro mejor, que al principio pensé sólo fuera para mí, pero que después entendí que es necesario que lo sea para todos. Es por tal razón que no me ha costado trabajo convivir, adaptarme y amar a los pobres porque yo así nací y crecí. Lo de mi “falso aburguesamiento” vino después. Como dice la canción de Evita. “Nadie podría imaginar, que a pesar de estar ahora aquí, soy del pueblo y jamás lo podré olvidar, debéis creerme, mis lujos son solamente un disfraz, un juego burgués nada más, las reglas del ceremonial.”

Desde niño nunca acepté el mundo que me tocó vivir. Un puñado de gente que tiene demasiado y la gran mayoría que no tiene lo necesario para poder vivir. Recuerdo que de niño –y aún sin haberlo leído los Manuscritos de 1844 de Karl Marx y sin entender todavía lo que Cristo llama el Reino de Dios– yo sabía que el mundo estaba muy mal administrado. El salario mínimo en México es un insulto y la corrupción e impunidad que sufrimos es un pecado social muy grave que provoca la muerte física, moral y cultural de la mayoría de mexicanos y que ofende a Dios. ¿Y que tiene que ver todo esto con mi sacerdocio? Tiene que ver mucho, ya que la esencia de mi sacerdocio siempre ha estado centrada en la búsqueda de la justicia. Yo nunca he concebido a un Dios distante de las necesidades concretas del hombre y alejado de los problemas del mundo. Pensarlo así sería una herejía. Por eso mi tesis de Doctorado en Filosofía fue sobre: “La verdad y la justicia en el pensamiento de Emmanuel Levinas.”

La historia de mi vocación es especial, como lo es la de todos aquellos que hemos sido llamados al servicio del Señor. De chico soñaba con estudiar mucho para ser rico, casarme –de preferencia con una chica linda–, y llevar una vida tranquila y apacible como la minoría de la población. Sin embargo Dios tenía otros planes para mí. Y fue leyendo una revista de los Misioneros Combonianos que el Señor me llamó a su servicio. No contaré aquí todos los detalles de aquel llamado. Posteriormente por diferentes razones dejé la Congregación de los Misioneros Combonianos, ya siendo diácono, pero nunca he dejado el amor por las misiones.

Fui ordenado un 24 de Noviembre de 1991, en la Colonia El Carmen, de Valle de Chalco, Estado de México. La zona más pobre de la periferia de la Ciudad de México en aquel tiempo. Lugar que el Papa Juan Pablo II visitó (9 de Mayo de 1990), para dirigirse a los más pobres, poco tiempo antes de que yo recibiera el don del sacerdocio. Es la ordenación sacerdotal más lindo en la que he participado (y deseo que todos mis co-hermanos sacerdotes puedan decir lo mismo de suya). Fue una ordenación muy sencilla que se celebró afuera del templo, que era un pequeño jacalón de laminas sin lugar suficiente para tanta gente. Por lo tanto tomamos la decisión de realizar la ceremonia afuera del tempo, en la plaza pública, frente a la Biblioteca recién construida de la Colonia. Creo que con esto ya se prefiguraba mi profundo deseo de trabajar sacerdotalmente sobre todo con aquellos que están al “margen”, o incluso totalmente “afuera” de la Iglesia. Y también el hecho de que yo también sería por varios años “un ratón de biblioteca”.

He tenido experiencias pastorales muy variadas que han hecho de mi un hombre universal y aprendiz de humanidad.

Con chavos banda en el Valle de Chalco y en Nezahualcóyotl, Edo. de México, con quienes comprobé que las drogas la violencia y el alcohol, tienen mucho que ver con las carencias de oportunidades de desarrollo. Con lo que Amartya Sen llama la imposibilidad de apoderarse de sus propias capacidades. Entre ellos, entre la música del rock y el “aliviane” a la banda, surgió mi libro: Evangelio pa la Banda. Que escribí en coautoría con mi valedor el P. Federico Loos (que es uno de los sacerdotes que más aprecio y admiro por su radicalidad evangélica), y que posteriormente se publicó con un prefacio de Vicente Leñero.
Con jóvenes de Síndrome de Down (o trisomía 21) en Paris. En un proyecto por integrar a jóvenes “normales” con jóvenes con trisomía 21, realizamos un trabajo muy hermoso en la Parroquia Saint Hippolyte, en Paris, que dio como resultado la formación del grupo “joie de vie” (alegría de vivir). Uno de mis mejores amigos es Julien Faure (gran pintor con trisomía 21), con quien me hospedo en cada una de mis viajes a Francia.
Con divorciados vueltos a casar. Gracias al coraje y valor evangélico del P. Guy de Lacheaux, quien siempre se ha preocupado por integrar a parejas de católicos que por alguna razón fracasaron en su matrimonio por la Iglesia, pero que luego de unirse a otra pareja viven bien y desean estar unidos a la Iglesia, pude colaborar un poco en este ministerio tan hermoso donde nos falta aún mucha misericordia. En mi blog recibo aún muchas consultas sobre este tema.
Escuchando y confesando a gente de muchas partes del mundo durante los cinco años que fui capellán-confesor en la hermosa Catedral de Notre Dame de Paris, pude escuchar personas de muchas nacionalidades, a veces increyentes, con necesidad de escucha. En Notre Dame abrí mi corazón a la miseria humana y me di cuenta que las lagrimas tienen el mismo color y fluyen de la misma manera en rostros blancos, asiáticos, negros o morenos. Y como dice el filósofo judío Hermann Cohen, no podemos aceptar el monoteísmo si antes no hemos aceptado el mono-antropismo, a la idea de un sólo Dios corresponde la idea de una sola humanidad.
Como profesor de escuelas privadas y públicas. Después de tantos años de estudio ahora la mayor parte de mi ministerio sacerdotal lo ejerzo en las aulas universitarias. Con respecto a las universidades privadas y elitistas en las que he dado clases, yo estoy como la Madre Teresa de Calcuta pero al revés. Ella comenzó trabajando con niñas ricas y terminó con los pobres. Yo empecé con los pobres y ahora trabajo con los ricos. Sin embargo en esto de las clases sociales no todo es blanco y negro. Hay personas ricas de buen corazón, como el chaparrito de Zaqueo, que por curiosidad o por lo que sea, están esperando un empujoncito para acercarse al Señor y cambiar sus vidas. Y también hay pobres que se aferrar a los tres trapos que tienen. Afortunadamente también colaboro en la UNAM (Posgrado en Estudios Latinoamericanos), impartiendo alguna clase semestral sobre la búsqueda de Justicia en América Latina. Entre Interlomas y Neza-York, así paso ahora la mayor parte de mi vida. Como un “pontífice”, es decir como alguien que busca establecer “puentes” para que nuestra sociedad sea más justa y evangélica.
Ya para terminar esta larga homilía y después de 25 años de sacerdocio, con menos inocencia eclesial pero a la vez con más humildad y amor a la Iglesia que es mi madre, menciono algunos de mis sueños que tengo para la Iglesia que yo deseo.

Sueño con una Iglesia que condene menos y que perdone más. Que sea menos jerárquica y más materna. Algo así como las dos manos del padre que abrazan al hijo prodigo que regresa a casa, pintadas por Rembrandt.
Una iglesia con menos privilegios materiales y más libertad espiritual.
Una Iglesia en que el celibato no sea obligatorio sino opcional. Porque no veo ninguna contradicción entre amar a un ser humano y seguir a Cristo.
Una Iglesia en que las mujeres puedan acceder a los ministerios eclesiales, y no solo recojan la limosna en los templos.
Una Iglesia que tenga hambre y sed de justicia, como nos dice el Señor en el Evangelio que he elegido para esta celebración (Las bienaventuranzas). Porque sin estos anhelos fundamentales no podemos construir el proyecto de un mundo mejor y que Cristo llamó: El Reino de Dios.
¿Todo esto es mucho pedir? Pareciera ser que sí. Sin embargo hay que buscar vientos nuevos en la Iglesia por el bien de todos. Vivo en un planeta que no me gusta y que estoy llamado a transformar. Tal vez algunos de los aquí presentes (o que me lean) se escandalicen al oír estas palabras. Entonces yo les digo como el Loco, del Aforismo 125 de la Gaya Ciencia de Nietzsche: “Vengo demasiado pronto, todavía no ha llegado mi tiempo”.

La presencia del Papa Francisco me hace vislumbrar tiempos mejores para la Iglesia, que a pesar de todo amo porque se parece mucho a mí después de 25 años de sacerdocio. Con momentos de santidad pero también con grandes flaquezas y debilidades, con caídas y levantos. Como dice San Pablo en la 2ª Lectura: “Y precisamente para que no me pusiera orgulloso después de tan extraordinarias revelaciones, me fue clavado en la carne un aguijón, verdadero delegado de Satanás, cuyas bofetadas me guardan de todo orgullo. Tres veces rogué al Señor que lo alejara de mí, pero me dijo: «Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”.

Muchas gracias por haber venido y gracias por sus oraciones.

Acatzingo, Puebla, 26 de Noviembre de 2016


La tierra de Gaza. Caín contra Abel

14.07.14 | 04:56. Archivado en Mundo

En estos últimos días hemos seguido por los medios de comunicación, noticias sobre el conflicto bélico que se está viviendo en Israel al mismo tiempo que la final de la copa del mundo de futbol. Dos acontecimientos mundiales muy distintos: el deporte y la guerra, pero que tienen un elemento común y que es fomentar el nacionalismo.

Hace tiempo –nos cuenta el libro del Génesis– hubo un grupo de hombres que gracias al dominio de la tecnología (aprendieron a coser ladrillos), quisieron sobreponerse orgullosamente a los demás pueblos construyendo una torre que llegara hasta el cielo. El “castigo” que les impuso Dios por su soberbia, fue que aprendieran a hablar lenguas nuevas. De esta manera ese castigo a la larga fue una “bendición”, ya que tuvieron que abrirse a otras culturas, otras lenguas, otras maneras de vivir.

El problema por el que ahora se están matando nuestros hermanos semitas, es un problema de tierra. La posesión de la “Tierra Santa” de Israel. ¿Se puede justificar la muerte del otro por un puñado de tierra? Me parece que no, y esto “aún” tratándose de la Tierra Santa de Israel. Ya que toda la tierra es santa cuando en ella encontramos a un hermano, y la volvemos maldita cuando la regamos con sangre.

El mundo –y en buena parte el cristianismo– tiene una responsabilidad muy grande al haber fomentado el antisemitismo durante muchos siglos. Los 6 millones de judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial dan prueba de esto. Israel ahora es una nación fuerte económica y militarmente, pero no debe olvidar que ellos también fueron pobres, perseguidos y vivieron en cautiverio. Tres adolescentes judíos, asesinados recientemente por extremistas palestinos, no valen ni más ni menos que los cientos de niños y adolescentes palestinos asesinados últimamente. Ambos son seres humanos hijos del mismo Dios, llámesele como se le llame.

El apego a una tierra, a una camiseta, a un color de piel, o a una lengua, llevados al extremo, nos conduce al fratricidio: a la muerte de Abel en manos de su hermano Caín. Al mundo lo estamos haciendo un infierno a causa de nuestro egoísmo. Y mientras muchos lugares del mundo están deshabitados y desérticos, en otros se construyen nuevas torres de Babel, fronteras y muros, que impiden la convivencia humana. ¿Es esto voluntad de Dios? Me parece que es fruto del egoísmo humano.

Emmanuel Levinas, pensador judío universal, nos enseñó que el rostro del otro es el monte Sinaí dónde Dios se manifiesta, y la primera palabra que nos dice es: “No matarás” sin excepción. ¿Cuantos hijos están en espera de que sus padres mueran para pelearse la herencia? ¿Cuántos países están en guerra por la posesión de la tierra de los otros? La violencia engendra violencia. Palestina tal vez irá perdiendo poco a poco su tierra, pero el odio y la sed de venganza me parece que cobrarán más fuerza. El pueblo judío, nuestro hermano mayor en la fe, debe darnos ejemplo de fraternidad como lo profetizo Isaías: “Al fin de los tiempos, el cerro de la Casa de Yavé será puesto sobre los altos montes y dominará los lugares más elevados. Irán a verlo todas las naciones y subirán hacía él muchos pueblos, diciendo: “Vengan, subamos al cerro de Yavé, a la Casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Porque la enseñanza irradia de Sión, de Jerusalén sale la palabra de Yavé. Hará de arbitro entre las naciones y a los pueblos dará lecciones. Harán arados de sus espadas y de sus lanzas podaderas. Una nación no levantará la espada contra otra y no se adiestrarán contra la guerra.” (Isaías, 2, 2-4).

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, 13 de Julio de 2014


Pobreza y vulnerabilidad en la justicia mexicana

30.06.14 | 03:23. Archivado en México

El día de hoy México perdió ante Holanda en los últimos minutos del partido. Se ha esfumado la posibilidad de jugar un 5º, 6º partido, y tal vez de haber sido los campeones del mundo. Se nos has ido la posibilidad utópica de gritar: ¡Somos los mejores del mundo en futbol! Ha llegado el momento de regresar a nuestra realidad: la corrupción, la violencia y la enajenación cultural que vivimos en nuestro país. Comparto con ustedes la reflexión que presenté en el 2º Encuentro de Derechos Humanos, Jurisprudencia y Presupuestos de la Ética, organizado por la SCJN, el 27 de Junio de 2014.

Buenos días, el tema de esta mesa de dialogo tiene como título “Equidad social y grupos en situación de vulnerabilidad”. Por mi formación profesional: filosofía, abordaré el tema no tanto desde una perspectiva jurídica, sino más bien filosófica y antropológicamente, para buscar lo que debe estar a la base en la impartición de justicia, a saber la salvaguarda de los Derechos Humanos y del Principio Pro-persona; de todo ser humano en general, y más en particular de aquellos y aquellas que viven en situación de vulnerabilidad. ¿Y cuál es la situación de vulnerabilidad que de cierta manera reagrupa a las personas que son más susceptibles de sufrir social y jurídicamente: por ejemplo migrantes, desempleados, indígenas, etc.? Me parece que es la pobreza. Por lo tanto el título de mi reflexión es el siguiente: “Pobreza y vulnerabilidad en la justicia mexicana”.

Comienzo reflexionando sobre la palabra “equidad”, ya que me parece que la etimología misma de esta palabra, nos permite entender el combate a la pobreza como un elemento importante y central en la impartición de justicia.

¿Qué significa la palabra “equidad”?. Equidad viene del latín aequitas, de aequus, que se ha traducido como “igual”. Y del griego epieikéia [επιεικεία], que consiste en la virtud de la justicia aplicada a casos concretos. Es decir que la palabra equidad indica la idea de justicia como “corrección” más que como “igualdad”. Como vamos a ver, la idea de equidad en su etimología latina, pero sobre todo griega, no manifiesta la idea de igualdad numérica 1=1 por ejemplo. Sino la idea de “reponer” o “restaurar” –movidos por la bondad– lo que la Ley escrita no siempre alcanza a ver. En términos bíblicos Jesucristo decía que el Sábado –es decir la Ley escrita– fue hecho para el hombre y no el hombre para la Ley (Marcos 2, 27); y el Principio Pro-persona manifiesta la misma idea en términos jurídicos. El Diccionario de la lengua española, por su parte, define la equidad como: “Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto determinado de la ley. Es la justicia natural, par oposición a la letra de la ley positiva”. Es decir que etimológicamente la palabra equidad no es sinónimo de igualdad, sino más bien de reparación –o corrección– de lo desigual. Ya que si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su artículo 1 que: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”, en la practica bien que sabemos que no es así. No es lo mismo nacer pobre que nacer rico cuando se trata de reclamar justicia, y esto en cualquier parte del mundo pero en particular en México, de quien ahora hablamos. No es lo mismo nacer indígena que nacer mestizo; hablar dialecto que hablar español; ser analfabeta que tener estudios, en fin. Como decía un amigo mío a manera de broma: “en México todos somos macehuales, paro hay algunos más iguales que otros.”

Con lo dicho hasta ahora vemos que en la sociedad actual hemos malinterpretado la idea de “equidad”, ya que la hemos entendido desde una perspectiva puramente igualitaria A = A, quitándole la dimensión de “justicia correctiva” que esta palabra comporta. Por poner un ejemplo muy sencillo y de la vida cotidiana. Para que toda una familia pueda sentarse a comer, la equidad no consiste en que todas las sillas sean iguales, sino en que haya sillas adaptadas a las necesidades de algunos miembros de la familia. Los bebés necesitarán sillas especiales para bebés; los niños pequeños sillas un poco más altas para que puedan alcanzar el nivel de la mesa, los discapacitados –si es que los hay– sillas adaptadas a sus necesidades, etc. Desde este punto de vista incluso la repartición de la comida no consistirá en repartirla en tantos iguales (matemáticamente); sino en darle a cada unos según sus necesidades alimenticias (vitales).

Se dice que la justicia es ciega porque debe aplicarse a todos por igual, ser imparcial. Sin embargo hay casos que no son contemplados por la justicia universal, y es allí donde debe entrar la sensibilidad del juzgador, para corregir lo que la justicia universal no alcanza a ver. Aristóteles explica todo esto con gran claridad en su libro Ética a Nicómaco, donde hace precisamente la diferencia entre la justicia y la equidad. Para el filósofo griego la justicia y la equidad tienen cierta semejanza, pero la equidad supera a la justicia porque la corrige: “Por tanto, lo justo y lo equitativo son lo mismo; y siendo ambos buenos, es, con todo, superior lo equitativo. Lo que produce la dificultad es que lo equitativo es en verdad justo, pero no según la ley, sino que es un enderezamiento de lo justo legal. La causa de esto está en que toda ley es general, pero tocante a ciertos casos no es posible promulgar correctamente una disposición en general.” Aristóteles, en el siglo IV a.C., ya preveía una corrección en la impartición de justicia. La justicia es buena pero la corrección de la justicia, a la que él llamaba equidad, es aún mejor. Dice Aristóteles: “Por tanto, lo equitativo es justo, y aun es mejor que cierta especie de lo justo, no mejor que lo justo en absoluto, sino mejor que el error resultante de los términos absolutos empleados por la ley. Y esta es la naturaleza de lo equitativo: ser una rectificación de la ley en la parte en que esta es deficiente por su carácter general.” Para Aristóteles es importante corregir en casos particulares los erros de la justicia que se dirige a lo universal. El bien del hombre individual debe estar por encima de la Ley universal. ¿En México cómo se cumple esto?

Me parece que en México también en muchos casos se hacen excepciones a la Ley, pero no para favorecer los intereses de los más vulnerables sino al contrario, de los que tienen el poder; ya sea político, económico, religioso, jurídico, etc. Y en estos casos ya no hablamos de equidad, como corrección o perfeccionamiento de la justicia, sino de corrupción, como descomposición de la justicia.

¿Y por qué tendríamos que favorecer los intereses de los más vulnerables en la impartición de justicia, a quienes yo he englobado con el termino genérico de pobres? Por dos razones básicas: una económica y la otra ética.

Primero económicamente porque son la mayoría, no sólo en México sino a nivel mundial. “Alrededor de 2.800 millones de personas, esto es el 46% de la humanidad, viven por debajo de la línea de la pobreza que el Banco Mundial fija en 2 dólares diarios. Una pobreza tan inconcebible vuelve a estas personas especialmente vulnerables ante cambios insignificantes de las condiciones naturales y sociales, y también las expone a muchas formas de explotación y abuso.” El origen de muchos males de nuestra sociedad mexicana (migración, vandalismo, desempleo, etc.) tiene su origen en la mala distribución de la riqueza que vivimos en nuestro país. Por lo tanto un impartidor de justicia que dé prioridad a las exigencias de los pobres, no hace nada extraordinario, sino que busca responder al llamado de la mayoría de la población. Y segundo éticamente porque en la defensa del débil y vulnerable nos jugamos nuestra humanidad, es decir nuestra razón de estar en mundo. Analicemos con un poco más detalle estas dos razones de lo que podríamos llamar “la opción preferencial por los pobres” en la impartición de justicia.

1. Economía y justicia. El pobre visto desde una perspectiva social.

¿Cómo fue que surgió la idea de justicia en la historia de la humanidad? No nos detendremos a hacer largos estudios sobre el origen de la justicia en el mundo. Solamente recordaremos que a la base del surgimiento de la justicia está la idea de protección de algunos sobre la voracidad y el egoísmo de otros. El pensador inglés Thomas Hobbes, en el siglo XVII, afirmaba que “el hombre es un lobo para el hombre”, es decir que de cierta manera nacemos egoístas y buscamos destruir al otro. ¿Se trata de una concepción infundada y pesimista de nuestra condición humana? Lamentablemente pareciera ser que no, ya que la historia de la humanidad corrobora la agresión de unos (los fuertes) sobre los otros (los débiles). La justicia entendida de esta manera busca poner límites y controlar la maldad humana, nuestros deseos más profundos de tener, poseer, o incluso de matar al otro con tal de asegurar nuestro predominio individual sobre los demás seres humanos. Se hacen por lo tanto contratos sociales que aseguren la paz y la supervivencia humana. Ahora bien, si la justicia siempre ha sido buscada por los débiles para protegerse de la agresión de los más fuertes; de los pobres con respecto de los ricos; de los negros en relación a los blancos; de la mujer hacía el varón, etc., con el paso del tiempo debemos estar atentos para ir corrigiendo a la misma justicia, que muchas veces traiciona sus propios orígenes para situarse de lado de los poderosos. Y tenemos así que varias leyes en la actualidad, y en nuestro país, no tienen ya nada que ver con los intereses de las clases vulnerables que –aunque son mayoría como población– no cuentan con los elementos ideológicos, políticos e intelectuales, para poder defenderse.

Un gran malestar de la sociedad mexicana tiene que ver con la manera tan distinta en que se imparte justicia en nuestro país, dependiendo de la situación económica de las personas involucradas, y esto en todos los niveles. En los medios de comunicación escuchamos a menudo decisiones legales que favorecen a los poderosos aún a sabiendas de los robos, engaños y fraudes que han cometido. Y por otra parte nos encontramos con personas inocentes que son inculpadas injustamente, pero que por ser pobres no pueden defenderse.

Por lo tanto, y a manera de primera conclusión, es importante que para que la justicia cumpla realmente su función de regular una buena convivencia entre los habitantes de una sociedad, el juez e impartidor de justicia no se deje deslumbrar por intereses económicos, y esté más bien atento para corregir lo que las leyes no logran escuchar y que es el llanto de los pobres.

2. Ética y justicia. El pobre escuchado desde su individualidad.

La justicia al igual que la ética son universales ya que se dirigen a todos los seres humanos sin excepción. Sin embargo cada persona tiene un rostro concreto como nos lo recuerda el filósofo judío Emmanuel Levinas. Cada persona tiene su propia historia, sus propios temores, alegrías, etc. La Ley tiene la gran ventaja de que es universal, pero esa ventaja se vuelve debilidad en casos concretos que la Ley no contempla. A los seres humanos no se les puede juzgar en montón, como si fueran borregos, sino individualmente. Un juicio que muchas veces se complica por elementos no siempre contemplados por la norma escrita. Es aquí donde entra en juego la sabiduría del juzgador de la que hablaba Aristóteles en las primeras citas que señalamos al hablar de la equidad.

¿Qué hacer cuando el juzgador no encuentra una respuesta clara ante un caso concreto? ¿En dónde leer lo que no está escrito? La bondad es más importante que la justicia, porque la bondad surge del corazón y la justicia del intelecto. Ser inteligente y conocer las leyes es algo bueno; pero ser inteligente y más aún tener sensibilidad de corazón a la hora de juzgar es algo extraordinario. Ya nuestros antepasados en México, los sabios Tlamatinimes, habían encontrado que para poder ser persona se necesitaban dos elementos: tener un rostro (ixtli) pero también un corazón (yóllotl). En la cultura mesoamericana venimos a la tierra sin rostro, es decir anónimamente. El poder llegar a ser “alguien” y tener una personalidad es un esfuerzo que tiene como base la educación y el aprendizaje. Ahora bien no se trata solamente de acumular conocimientos en la cabeza, de llegar a ser eruditos en algo, sino de una educación que tenga como base a los demás, una actitud moral. Si el rostro hace hincapié en la sabiduría, el corazón lo hace en el movimiento, en el dinamismo que nos motiva a actuar. Tener un rostro y un corazón es ser un hombre integro, que sabe utilizar su sabiduría y conocimientos al servicio de los demás. Comenta León-Portilla: “El “dar su corazón a alguna cosa” equivale a ir en pos de algo. El corazón (yollotl –voz derivada de yoli, “él vive”–, significa literalmente “vitalidad”, es decir aquello que confiere dinamismo al yo.” (p.191). Ser persona es ser responsable del otro tanto intelectual (teórica) como vivencialmente (prácticamente). La sabiduría tiene que ser movida por las entrañas, por el corazón, en el momento de tratar y más aún de juzgar a mis semejantes. En los discursos de los ancianos conocidos como Huehuetlatolli se dan consejos a hombres y mujeres sobre la manera de comportarse con los demás. Ser persona en el mundo náhuatl es vivir comprometido con el otro, servirlo, ayudarlo, adquirir un rostro y un corazón gracias al servicio que se da a los demás; para poder salir del anonimato que es la ignorancia y el egoísmo.

Por lo tanto, y a manera de segunda conclusión, es importante que el juez e impartidor de justicia sea un hombre sensible y misericordioso. Alguien que se deje afectar por la vulnerabilidad y por la pobreza del otro. Un ser humano que haya adquirido un rostro (gracias a su esfuerzo intelectual) pero también un corazón (gracias a su sensibilidad humana).


Teología de la liberación y su rehabilitación por el Papa Francisco

23.04.14 | 11:06. Archivado en Francisco

Dos de los principales aportes contemporáneos de América Latina al mundo son sin lugar a dudas la Literatura y la Teología de la Liberación. Desde México hasta Argentina encontramos una riqueza considerable de poetas, cuentistas y novelistas reconocidos a nivel mundial. Contamos con varios premios Nobel de literatura y reconocimientos internaciones en nuestro continente: Cortázar, Borges, Neruda, Vargas Llosa, García Márquez, Octavio Paz, Carlos Fuentes, etc., etc., etc., la lista es larga. Lo mismo podemos decir de nuestros teólogos que han buscado no sólo adaptar, sino sobre todo encarnar la teología –que primero se desarrolló en la cultura semita, luego griega y finalmente europea– en el contexto latinoamericano.

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Tacos de suadero, filosofía y vida, en el puesto de Carmen

22.04.14 | 21:00. Archivado en Acerca del autor

Hoy llegué relativamente temprano a mi parroquia de Nezahualcóyotl, Estado de México, porque tengo mucho trabajo pendiente. Además de sacerdote soy filósofo. Entiendo la palabra “filósofo” no como pretensión o vanidad sino al contrario, con la modestia y humildad con la que se nombraban los primeros pensadores griegos: amigos de la sabiduría. Para distinguirse de un grupo de gente orgullosa que se hacía llamar “sofistas”, porque creían que ya poseían la sabiduría; un grupito de pensadores prefirieron llamarse simplemente “filósofos”, es decir aficionados, amateurs, amigos de la sabiduría.

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