Hagamos del mundo la tierra de todos

A pesar de todo o Con todo y con eso

06.05.17 | 23:47. Archivado en Opinión, Sociedad, Iglesia

Por si alguien al leer mis dos artículos anteriores saca la falsa conclusión de que rebajo mi adhesión a la Iglesia y a todos sus principios, por eso confirmo aquí mi fe en la Iglesia y mi tierno afecto filial hacia ella. Eso no quita ni impide la desazón personal y hasta el dolor cristiano ante fallos y dejaciones. A pesar de todo, o casi mejor, con todo y con eso afirmo mi adhesión filial.

Con el mismo derecho y la misma contundencia que usan otros para lo contrario, yo digo que sí, que estoy con la Iglesia. Con razones porque, más o menos pero con dedicación expresa, conozco la historia del pasado y la realidad del presente. Y de corazón, porque me siento parte de ella y por ella me han llegado los mejores valores que creo disfrutar y compartir. Me explico, aclarando que ni lo cortés quita lo valiente ni lo valiente rebaja lo cortés. Y tan sana es una adhesión eclesial sencilla y apacible, como una comunión explícita y de corazón pero crítica y propositiva.

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A Tarsis, con Jonás

06.04.17 | 10:51. Archivado en Acerca del autor

El relato, corto y preciso, es una obra maestra. No se sabe qué admirar más si la fina ironía que despiden las tres páginas del Libro bíblico de Jonás o la habilidad narrativa que le da aire de guión cinematográfico o la dureza de la crítica que el autor hace a quien corresponda o la profundidad del mensaje religioso que es el objetivo del autor. El autor no es conocido y se le supone viviendo en Israel por el siglo V a. C. aunque los hechos que narra estarían situados varios siglos antes.

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Más de lo mismo, más de casi nada

26.03.17 | 11:32. Archivado en Sociedad, Iglesia

Han pasado ya unas semanas desde las elecciones en la Conferencia Episcopal española. Y al ver los resultados uno piensa que efectivamente más de lo mismo desde hace una década aunque reconoce que tampoco cabía una renovación capaz de afrontar los tiempos tan nuevos y tan fuertes que se nos vienen encima.

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Llanto y temblor

06.08.15 | 23:48. Archivado en Sociedad, Iglesia, Mundo

Lo comento a veces ante sucesos extremos y en general no es bien venido el comentario. Y menos en verano, que se piensa menos. Hoy lo pongo aquí ante ese acto extremo de una madre que hace unas semanas tiró a su hijo de quince días a un contenedor de basura y ante otros actos de parecida violencia familiar que se han producido estos días.

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El labrador tranquilo

27.06.15 | 11:44. Archivado en Sociedad, Iglesia


Con el título se me va la mente a John Wayne y a la fierecilla domada, pero lo que viene apenas tiene que ver con aquello, por eso evito más distracciones y voy a lo mío sin renunciar al título, claro. Porque quiero referirme a algo que cada vez nos está haciendo más falta en la Iglesia de hoy en España, tan encogidilla ella por lo que pasa y tan cautelosa y hasta encorvada por lo que ve que viene.

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La vieja Maestra

11.06.15 | 00:03. Archivado en Opinión, Sociedad, Mundo

Fue un romano el primero que lo dijo: La historia, maestra de la vida. Lo dejó escrito Cicerón en el libro segundo de su ensayo De Oratore. Cicerón, Marco Tulio, fue un político romano de gran alcance y de no poco fracaso. Metido de hoz y coz en la alta política en tiempos violentos al final fue arrollado por los acontecimientos y víctima de su pasión republicana fue detenido y ejecutado por el poder totalitario emergente.

Y en estos días vuelvo a él entre los ecos de las elecciones pasadas, que me hacen recordar muchas referencias antiguas. Hasta el hermano menor de Cicerón le escribió un breve manual de campaña electoral para su campaña al consulado. Viejo oficio el de Asesor de Campaña Electoral.

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¿Dónde están las nieves de antaño?

02.06.15 | 13:14. Archivado en Sociedad, Iglesia, Mundo


Mais où sont les neiges d'antan!.strong>
Paseando en una hermosa mañana de finales del recién pasado mayo por la zona monumental de Salamanca me fijé en esa pared sur de la iglesia de La Clerecía, llena de nombres, vítores y coronas, que he rodeado con un círculo para su mejor localización. Hay muchos en los muros nobles de Salamanca y han resistido más mal que bien al tiempo y a la erosión, pintados bravamente con sangre de toro en honor y a costa de un nuevo doctor, que salió “victor”, vencedor de la prueba.

Al ver aquellos restos, cargados de historias perdidas, me venían a la memoria honores y triunfos, orgullos y títulos reflejados en aquellos vítores y al contemplarlos en una luminosa mañana de mayo y en el centro de una ciudad todavía alegre y confiada, me decía ¿dónde están las nieves de antaño? Y pensando en otras glorias, los infantes de Aragón ¿qué se hicieron? Es la pregunta que siempre acecha a la vuelta del día siguiente: ubi sunt?, es decir, ¿Qué se fizieron, pues? ¿Dó los escondes? No sea que limitemos la vida a seguir sombras y abrazar engaños, advertía Góngora. Y es que la araña teje su tela, indiferente, mientras tanto, nos advierte desde la acera de la vida Carmen González Huguet.

Pero la pregunta, ante esa pared llena de mucho y de nada, nos la repite B. Brecht: ¿Dónde están las lágrimas de ayer por la tarde? ¿Dónde están las nieves de antaño? Y como no podía ser menos fue cantada luego en una sentida balada por G. Brassens.

Y los condes, ¿qué se hicieron? Qué del Cid y su romance? Tus coplas, ¿dónde se fueron? Cuál, Jorge, tu último lance?, avisa preguntando don Miguel de Unamuno al avisador Jorge Manrique que también preguntaba. Sí, porque, efectivamente, ¿quién avisa a los avisadores? Porque aquí todos, aun los que se creen más avisados, corremos peligro.

Me impresionó hace años, y lo conservo con cierta devoción filosófica, el texto del poderoso Antonio de Guevara, inquisidor, obispo y consejero del emperador Carlos I/V, escrito, creo, en su Menosprecio de corte, al tiempo del encargo de su sepulcro, majestuoso y dramático como pocos, a Juan de Juni: “Mi vivir no ha sido vivir, sino un largo morir; mis placeres no fueron placeres sino unos alegrones que me amargaron y no me tocaron; mi juventud no fue juventud, sino un sueño que soñé y un no sé qué que me vi. Finalmente digo que mi prosperidad no fue prosperidad sino un señuelo de pluma y un tesoro de alquimia”. Quizás no sea para tanto, pero la advertencia, de larguísimo recorrido en la historia del pensamiento humano, merece ser medida y meditada.

Pero, mientras tanto, hay que vivir despiertos y pendientes de todo porque el tiempo corre y nos roba parte de nuestro futuro: Que se nos va la Pascua, mozas, cantaba Góngora, siempre tan premeditado y esdrújulo él, con esa certificación tan irreparable de lo que se nos va en cada instante, en cada semana, en cada año…; fugit irreparabile tempus decía bellamente Virgilio, siguiendo una vieja estela que viene de antiguo y era ya evidente aun en los tiempos en que el tiempo era lento y no tenía ni siquiera medidas exactas. Ya antes, siglos antes, el autor de esa obra maestra que es el Libro de Job, dice entre la perplejidad y la protesta, que la vida huye como las nubes (Job 7,9); como las naves (Job 9,26); como las sombras (Job 14,2). No hay quien dé menos.

Y si he de confesar toda la verdad, diré que estos peligrosos y escépticos pensamientos sobre la fugacidad de los afanes de la vida me venían uno tras otro, inevitables, mientras veía por un lado a los políticos pegando hace unos días sus carteles anunciando sus productos y ahora amagando consensos y vetos y abrazos y desaires… y por otro a tantos ciudadanos, compañeros de calle y de acera, apretando cada vez más el paso de su existencia para añadir un codo a su ridícula estatura; sin olvidar a predicadores y vigilantes sociales que se yerguen sobre el común de los mortales y sin olvidar a todos los que como el que suscribe, aunque sea en dosis tan humilde, pretenden cambiar no sé qué como si quisieran cambiar no se sabe qué historia.

Los vítores a medio borrar en las paredes doradas de La Clerecía me invitan a la serenidad, apasionada y prudente, ante cada día de la vida y me recuerdan lo de “partido a partido” , sabia política de algún entrenador de fútbol para mantener la tensión total sin agobiarse porque cada día tiene su afán. Y su pasión, traduciría yo el κακία, tan equívoco y ambiguo, de San Mateo que muy vieja es la idea de que vale más morir de pasión que vivir sin ella, no sea que alguien deduzca por los pensamientos anteriores que, pues la vida pasa, lo mejor es dejarla pasar y pasar sin intervenir ni querer cambiar nada.

Al contrario, queda poco tiempo y pasa rápido. Lo atestiguan los vítores borrados en las doradas y gloriosas paredes de la Salamanca barroca. Y con esto querría yo avisar (es un modo de hablar, nadie de algún relieve va a andar leyendo esto, como es de supone; es la ventaja de escribir sobre todo para iluminar espacios de la propia vida), pues eso, que querría yo avisar a unos y a otros de que el tiempo apremia y la siesta se acaba (ya lo cantó hace medio siglo Pablo Guerrero, pero no ha llovido lo suficiente).

La siesta se acaba para los pensadores, filósofos y ensayistas casi todos callados como muertos en estos años cuando tanta falta nos hacía su palabra. ¿El pensamiento ha muerto o está dormido?

La siesta se acaba para los gestores sociales que van conformando la sociedad, desde la Banca o los Medios de Información hasta los publicistas o las grandes centrales de decisión. Y la van conformando a la desmedida medida de su desmedida avaricia. ¿La justicia ha muerto ajusticiada o está dormida?

La siesta se acaba para los dedicados a la política, alta o baja, que parecen otros y otro su discurso y otra su cara cuando se trata de captar sus votos y luego apenas poco más. ¿La honestidad ha muerto o está dormida?

La siesta se acaba para los representantes religiosos tan aislados ellos en sus interesados espacios, lejos de la calle y encaramados a lo alto cuando tanta falta hace bajar a la calle. ¿La misión ha muerto o está dormida?

La siesta se acaba para cualquier ciudadano de a pie o de a caballo o de todo terreno que ni ve ni va más allá de lo suyo, pende del hilo de sus deseos y se limita a jugar sus cartas sin sacar lección alguna ni siquiera de los vítores callejeros. ¿La solidaridad ha muerto o está dormida?

La siesta se acaba para todos los que miran sin ver o ven sin enterarse o se enteran sin moverse o se mueven sin ponerse en pie o se ponen en pie sin levantar la mano o levantan la mano sin levantar la voz o levantan la voz para imponer silencio y razón para volver de nuevo a mirar sin ver y ver sin enterarse y… ¿El ciudadano ha muerto o está dormido?

Esto y más cosas nos dicen desde la vieja pared los gloriosos vítores de los ilustres doctores de la muy ilustre universidad de Salamanca, aún visibles pero con los nombres ya borrados e irreconocibles. Que así el tiempo se lo devora todo y apremia tanto que se nos acaba la siesta y hay que empujar la historia pues a tiempo estamos todavía todos, los pensadores y los gestores sociales, los políticos y los jefes religiosos, los ciudadanos y todos los que andamos por ahí.

Quizás nuestros nombres, los de todos, de aquí hasta el estrecho de Bering, sean borrados por el tiempo como los vítores salmantinos y todo siga igual. Quizás, pero espero que no. Hasta por eso escribo una cosa tan inútil como ésta. Sin olvidar que, eso creo, un día esos nombres nuestros estarán escritos en alguna página del Libro de la Gloria de Dios.


Podemos, presente subjuntivo del verbo podar

10.05.15 | 00:14. Archivado en Opinión, Sociedad, Iglesia, Mundo

"Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado". Lo escribió Eduardo G.M.H. />Galeano en Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992. Murió hace unos días, pero su humanidad y su palabra siguen en pie. Y las cito hoy aquí porque seguimos podando ramas y ramas en una operación absolutamente necesaria y que cada generación debe hacer, pero que exige elegir cuidadosamente las ramas para no aserrar la vida del árbol.

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Podemos, presente subjuntivo del verbo podar

09.05.15 | 23:19. Archivado en Acerca del autor


Rozando fronteras

08.05.15 | 08:30. Archivado en Mundo


"En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo." Eduardo Chillida

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Historia de una escalera

29.04.15 | 22:12. Archivado en Sociedad, Iglesia

Es el título de una obra de Buero Vallejo en la que narra la historia de los personajes en su paso por una escalera que permanece como testigo mudo de todo lo que ocurre. La escalera misma era símbolo de los vaivenes la vida y de los modos de vivirla. Y ahí, en plena escalera, sigue también hoy la vida...

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Acerca de Fructuoso Mangas Ramos

21.02.15 | 08:07. Archivado en Acerca del autor

Natural de ese lujo celta y vetón que es Yecla de Yeltes (Salamanca), además de profesor de Clásicas y de cura de parroquia, además de tenerle mucha afición a las palabras y a sus pliegues y rodaduras, colecciono fragmentos de casi todo buscando alguna totalidad. Y si me hubiera dado tiempo me gustaría haber sido, además, carpintero y pintor, entre otras cosas. Nunca mejor dicho, ars longa pero vita brevis.
Y así ando, rozando fronteras, entre la fe y la cultura, la adhesión y la libertad, el norte y el sur, la memoria y lo porvenir, el sí y el no, el cosmos y el caos, el desastre y la gloria, los dioses y los hombres… Y no por escepticismo, sino por pasión.
Y algo de todo esto y más querría yo abordar, sin especial pretensión por otra parte, en este cuaderno de mi blog


Sábado, 24 de junio

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