Subimperalismo en América Latina
04.02.09 @ 22:28:13. Archivado en Ecuador
La semana pasada se celebró el Foro Social en Belem, Brasil. Allí, los amigos de los amigos fueron los enemigos. Es decir, movimientos sociales que previamente habían invitado a presidentes como Lula, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez o Fernando Lugo, los pusieron a parir, y además con razón. No vale sólo con odiar a Estados Unidos, como se viene haciendo, hay que escuchar a sus pueblos. Todos ellos han sido objetos de críticas duras en las naciones que presiden provenientes de sectores sociales y no de la derecha ramplona, como están acostumbrados.
A Evo se le ha dicho que cedió demasiado, que se amilanó a la hora de elaborar la Constitución. Que parte de ella está concedida a los prefectos de la oposición, salvaguardas de las empresas extranjeras. Se hará reforma agraria, pero la extensa tierra cultivada, aún sabiendo el procedimiento por el que se consiguió, seguirá siendo de sus dueños.
Chávez, considerado el más radical, es cuestionado por los ecologistas. La propuesta del oleoducto transamazónico es un asesinato a la naturaleza. Es más, según se ha sabido estos días, durante la celebración del Foro, la policía de Anzoátegui, dónde dirige un reconocido chavista, mató a tres obreros de Mitsubishi.
En Ecuador, el pueblo indígena atiza a Correa por la ley minera y la destrucción de sus pueblos y contaminación del agua de la que beben, que ésta supone.
A Lula los Sin Tierra ya no lo consideran amigo y las críticas cada vez se hacen más ácidas hacia su persona.
Debe de ser difícil moverse en el tablero geopolítico latinoamericano. Después de las barbaries cometidas por Estados Unidos, las exigencias de la Unión Europea y la invasión de productos chinos, América Latina debe de abrir un espacio común en el que encontrarse todas las naciones y promocionarse entre sí. Tener una conducta no nacionalista, sino continentalista. De pueblos hermanos sacudidos por la historia, como son. El pueblo debe sentir a los mandatarios cerca y no sólo ver sus estridencias en televisión.
Txema Santana
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