O sea, que a José Luis Rodríguez siempre le ha parecido fenomenal que los presidentes estén en el poder sólo dos mandatos. Y nosotros sin enterarnos. De hecho nos enteramos ahora, cuando le acaban de dar una sonora patada en el culo sus coleguis del partido. Y se la han dado mayormente porque la sola posibilidad de que el tipo anuncie que sigue -o peor aún, que no diga si sigue o no- a muchos de ellos les podía dejar en la puta calle de aquí a dos meses, con el frío y el hambre que se pasa allí.
Atronador el silencio con el que fue recibido a las 10:31 del histórico 2 de abril su anuncio de que no repetiría porque "siempre ha creido que dos legislaturas son suficientes". El suspiro de alivio en Ferraz debió ser extraordinario, ya que al parecer ellos tampoco se habían enterado de que José Luis nunca pensó en seguir cuatro años más, pero al menos tuvieron el detalle de no prorrumpir en un clamoroso aplauso y sacarle en hombros hasta el cubo de la basura. Supongo que hubiera sido demasiado pedirle que se subiera con Sonsoles y las niñas en el coche oficial, se fuera a León -o mucho mejor aún, a Madagascar, o a una cueva- y no saliera en unos cuantos años. Pero al menos dice que se irá y, aunque se agarrará al cargo hasta el último día, menos da una piedra.
Bueno, pues ese es el nuevo mantra, el mantra que hay que repetir miles de veces, como hacía Joseph Goebbels, con la esperanza de que se convierta en verdad: que José Luís siempre dijo que no repetiría un tercer mandato. Lo que pasa es que, al parecer, lo dijo muy bajito y por eso no se enteró casi nadie. No se enteraron los cientos de periodistas, ni los compañeros de partido de José Luis, ni las decenas de miles de socialistas sin oficio ni beneficio fuera de la política que se veían en la calle por su culpa y que se mordían las uñas el otro día.
Con este panorama, no quiero ni pensar qué oferta le habrán hecho a José Luis, o de qué partes privadas de su anatomía le habrán agarrado los cocodrilos del partido, para que el chico anuncie que se va, ni cómo de mal habrá visto el panorama para intentar quedarse, con lo que le hubiera gustado. Y aquí me viene a la memoria una escena de "El Padrino", en concreto una en la que Vito Corleone hace una oferta a un director de cine para que contrate a un actor amigo suyo. Una oferta que, naturalmente, no se podía rechazar: http://www.youtube.com/watch?v=A9UEdoDsTI8. Por cierto que, al parecer, la escena está inspirada en el hecho de que Frank Sinatra consiguió el papel de protagonista en "De aquí a la Eternidad" con la ayuda de otra oferta irrechazable de sus amigos de la mafia.
La única diferencia, a mi juicio, entre Don Vito y los los chicos de Ferraz es que, comparado con Rubalcaba, Chacón, Pepiño, Bono y compañía, Don Vito era un santo.
En fin, que no se ustedes, pero yo echaré mucho de menos a José Luis y a los buenos ratos que nos ha hecho pasar. Y los que nos esperan, que le queda casi un año y Atila a su lado era una hermanita de la caridad en cuanto a capacidad de destrucción. Aquí les dejo algunos de los momentos estelares del Terminator de Valladolid: http://www.libertaddigital.com/multimedia/galerias/zapatero-y-sus-siete-anos/
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Me imagino la escena en dibujos animados; me refiero a lo de llevarle a hombros hasta el cubo de la basura, sacudirse las manos y, hala, una carrera a ver quién llega primero al sillón que dejó libre el desecho.
En cualquier caso, no me puedo creer que, al final, y después de todo, Rubalcaba termine siendo candidato a la presidencia del Gobierno. En mi opinión, sólo Bono se le aproxima en maldad. Pero en este país, todo es posible. A ver si todavía van a ganar las elecciones.....
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera