
El otro día paseando por Bilbao me topé una vez más con esta bella e inquietante araña que se encuentra junto al Guggenheim y me pregunté a quien estará dedicada, ya que no encontré ninguna placa conmemorativa. De pronto me di cuenta de que la cosa es más que obvia: se trata del homenaje de la ciudad de Bilbao a su ilustre hijo, Sabino Policarpo Araña, de profesión inventor. En efecto, Araña inventó nada menos que la ikurriña, la palabra "Euskadi", el partido nacionalista vasco y, como colofón a su gran obra, inventó un conflicto con el resto de los españoles.
Pero Araña también era reinventor, o sea, modificador de inventos y realidades. Lo que hoy en día se conocería como un tuneador. Su especialidad era la historia y fue en esa faceta, en la que era un fenómeno, donde Sabino Policarpo destacó extraordinariamente, ya que nada menos que se reinventó el solito la historia de los vascos.
No es extraño que siguiendo la estela de semejante luminaria hayan surgido en nuestra tierra gran cantidad de discípulos aventajados del inventor. De este modo, y empezando por nuestra propia historia, han sido tuneados: el vascuence (del que antes de ser reinventado existían multitud de dialectos), los nombres, los apellidos, las costumbres, las tradiciones y los topónimos de nuestra tierra. Todos ellos han sido sometidos a los más inverosímiles procesos de alquimia, modificación, pulido, talla, fundición, achatarramiento o, en su caso, de creación partiendo de la nada. Magia pura.
El caso es que con la cantidad de gente que más de cien años después vive estupendamente de vender al resto de los vascos -y a los demás españoles- los inventos y reinventos de Sabino Policarpo Araña, no me extraña que le hayan hecho un monumento. Y todavía, con el chollo que han descubierto, me parecen unos rácanos. Yo le hubiera hecho uno todavía más grande.
Es público y notorio que Sabino no se llevaba nada bien con su paisano Miguel de Unamuno, y no me extraña nada. Como tampoco me extraña nada que el busto de Don Miguel fuera arrojado a la ría al término de un acto político de Euskal Herritarrok. Al parecer el busto fue recuperado del Nervión y permanece desde entonces en el despacho del alcalde de Bilbao. Allí, a resguardo de los más entusiastas seguidores de Sabino, Don Miguel está mucho más seguro.
En fin, que tengo un amigo en Bilbao que cuando saca a pasear al perro suele aprovechar para que éste haga sus necesidades a los pies de la estatua de Sabino Araña, frente Sabin Etxea, la casa de Sabino, donde está la sede del PNV.
Si es que en Bilbao también hay gente, y perros, para todo.
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera