Hoy me voy a poner un poco transcendente, con perdón. No se si ustedes se han tumbado alguna vez en la playa o en un prado en una noche de verano para ver las estrellas, yo sí me he tumbado. No se si estando tumbados han visto una estrella fugaz, yo he visto muchas. No se si cuando la han visto han apretado la mano de su mujer o de su novia y han pedido un deseo, pero también han sentido vértigo y se han preguntado por tantas cosas que no comprendemos, que nos desbordan, yo sí. De hecho más de una vez cruzando el charco a doce mil metros de altitud en una noche de Agosto he visto lluvias de estrellas y me he tenido que contener para, ya que no estaba mi mujer, no coger de la mano a mi colega, que quizá se lo hubiera tomado mal, y después de lo de las rueditas de las maletas (ver en este blog "Estoy preocupado", el 24/01/11) tampoco es eso, ¿no?
Lo que sigue es la mejor y más alucinante explicación que he visto en mi vida sobre las estrellas fugaces y quizá también sobre el origen del universo y sobre nuestro insignificante papel de motas de polvo en él. Realmente somos muy poquita cosa, incluso los de Bilbao.
Hay que saber un poco de inglés, pero escuchar a este hombre que ha estado tan cerca de las estrellas bien vale la pena, se lo juro. Les llevará menos de dos minutos, así que se lo suplico, hagan el esfuerzo y no se arrepentirán.
Vaya por delante que no tengo ni el más mínimo problema con el colectivo gay. Que en mi trabajo trato con muchos que lo son y no sólo tengo una excelente relación con ellos sino que a algunos les considero mis amigos, y que fuera de mi trabajo también tengo amigos, buenos amigos, que ademas de ser gays son bellísimas personas.
Dicho esto, me ha llegado un artículo que me ha hecho mucha gracia y que les pongo más abajo, no sin antes advertirles que siempre he sido una persona muy unida a mi maleta y a mi cartera de vuelo. La maleta nunca la deshago, sino que me limito a sacar y meter calzoncillos, calcetines y camisas. Y en verano/invierno cambio también el resto de mi indumentaria.
En cuanto a la cartera, la uso para llevar manuales, circulares, documentos y apuntes que me pueden servir en vuelo, además de todo tipo de objetos como son gafas, linterna, calculadora, ordenador, cámara de fotos, tapones para los oídos (sí, el avión hace mucho ruido y yo vuelo con tapones, porque si no estaría aún más sordo), chocolates, chicles, aspirinas, almax y otros objetos de supervivencia básica.
Además de eso mi cartera de vuelo ha transportado también -entre otras cosas y ya que en casa nos gusta mucho comer y cocinar- el siguiente género: chorizos de Asturias, merluza de Chile, chuletones de Sudáfrica, Colombia, Argentina o del País Vasco, quesos italianos, franceses y holandeses, salchichas alemanas, salmón irlandés o sueco y hasta bogavantes de Canadá o centollos y nécoras gallegos (el Guardia Civil del control del aeropuerto no daba crédito, pero yo no podía apretujar al pobre centollo que había comprado en Santiago en la maleta y sin aire para respirar). Todo lo anterior trato de meterlo en la nevera del avión si es que hay sitio, y si no lo hay procuro que los centollos o los bogavantes no se me escapen por la cabina o salgan a pasearse por el pasillo.
Pues bien, a lo que iba: lo admito, mi maleta y mi cartera tienen rueditas, qué le voy a hacer. Y además no soy el único, sino que -y aquí alguno me va a acusar de delator- la cosa está más que generalizada en el colectivo, se lo juro.
Así pues, colegas del gremio aeronáutico: Estoy preocupado. ¿Seremos todos gays? Lean, lean, con permiso de Evangelino:
Dos imágenes valen más que dos mil palabras. Vean si no estas bellas fotografías que me envía un amigo. En la primera se ve al Presidente del Gobierno en funciones, ya que el titular está missing a efectos prácticos y sólo aparece allí donde no le puedan silbar, y también para dar entrevistas cómodas a periodistas "de toda confianza". 
El presidente en funciones, Don Alfredo Pérez, aparece en la foto muy digno frente a un Jefe de Estado que es también el líder espiritual de 1200 millones de personas, entre ellas tres cuartas partes de los españoles.
Es un saludo cordial pero frío, guardando las distancias y sin demasiados aspavientos. La cabeza se mantiene en línea con la chepa y no hay inclinación alguna. Y el apretón de manos no es tal apretón, sino que es "blandito", casi un roce.
Yo creo que tanta frialdad viene por aquello de que no vaya a ser que alguno de los suyos le llame la atención por un exceso de cordialidad para con una de las bestias negras de la progresía, que la peña socialista no ha perdido oportunidad de poner a parir.
La segunda foto es mucho más amable ¡donde vas a parar! Ahí sí que se ve que hay cordialidad, empatía, cariño y buen rollito. Y sobre todo lo que se aprecia claramente es que, a su edad, Don Alfredo tiene aún un admirable juego de cintura y una extraordinaria flexibilidad en su columna vertebral, no me digan que no.
En el mundo hay más de 400 millones de personas que hablan español. Cuando hace meses vi al andaluz Montilla hablando en catalán en el senado y al andaluz Cháves escuchando la traducción simultánea atentamente con unos auriculares pensé que se trataba de una broma. Pero no:
"Un total de 25 licenciados en traducción e interpretación -22 mujeres y sólo tres hombres- trabajarán desde hoy en todos los plenos del Senado para que los parlamentarios españoles puedan entenderse cuando decidan hablar en catalán, euskara, gallego o valenciano. Que cada senador hable en el idioma que prefiera costará a las arcas públicas 350.000 euros cada año. Cada sesión supondrá un desembolso de 12.000 euros. Además, la Cámara ha comprado 400 equipos de traducción con auriculares, que han costado en total 4.526,48 euros".
Desde luego el que dijo que en este país no cabía un tonto más se equivocó por completo. Y si no se lo creen, voten ustedes y vean los resultados de la encuesta. Me pregunto qué pensarán de nosotros en el mundo civilizado cuando vean a nuestros padres de la patria con auriculares para poder entenderse. Y también, que pensarán de lo que cuesta la broma. Como si fuéramos ricos.
Como esto que sigue me ha llegado ya unas veinte veces, y me piden que lo reenvíe, pues lo cuelgo aquí y hagan ustedes lo que les parezca:
Mi nuevo pluriempleo como leñador me ha dejado un hueco para subirme al andamio, acercarme un momento a Moscú y volver a todo correr. Total: nueve horas y media de vuelo y una sentada de doce horas. Y el culo planchado.
Al menos Moscú estaba bastante bien, dentro de lo que cabe para un aeropuerto del tercer mundo con un clima horrible y donde los rusos se empeñan en funcionar con kilómetros y metros por segundo en vez de con nudos y pies como en el resto del mundo, lo que hace la cosa bastante más complicada de lo que ya es habitualmente allí. Baste decir que para bajarse a hacer la inspección exterior del avión, que lleva dos o tres minutos, hay que entregar el pasaporte a un policía. Se ve que les cuesta olvidarse de Stalin y de la guerra fría y deben pensar que estamos todos deseando salir corriendo por la pista, escondernos en el bosque helado y convertirnos en inmigrantes ilegales. Por cierto, miren qué nombres tan curiosos ponen los rusos a sus compañías, como la de este Tupolev. 
El caso es que mi maltrecha espalda se queja del Moscú, de los dos Estocolmos seguidos y del resto de la intensa semanita que le he dado, lo que me impedirá usar la motosierra hasta nueva orden. Así que mi negocio de venta de biomasa (ver "La motosierra", 10/1/2011) empieza fatal.
No se si leyeron mi informe sobre los Reyes Magos el día 3, pero estoy como niño con motosierra nueva.
Yo siempre he sido un hombre de sierra y de hacha, lo que en mi pueblo se llama un aitzkolari. Pues bien, estrené la motosierra hace unos días y volví a casa con seis o siete toneladas de leña en el maletero del coche (que es matricula de Bilbao). Otra cosa, oyes. Aunque en mi casa les encanta chafarme y dicen que soy un exagerado y que no había más de cinco toneladas.

En cualquier caso es importante precisar que toda la leña es de árboles caídos, ya que uno es muy mirado con los seres vivos. Y encima estoy haciendo un servicio a la comunidad limpiando el monte, los parques o los solares vacíos donde algunos chavales que no tienen nada mejor que hacer se dedican a quemar bancos o a arrancar o tumbar árboles. Así que espero que las autoridades me nombren hijo predilecto, o así.
También les puedo contar, con gran satisfacción, que volví a mi casa con la cabeza y todas las extremidades, incluidos todos los dedos de los pies y de las manos -los he contado- unidos al cuerpo.
Los manuales de mi gremio se refieren a la empresa como "el explotador". Pues bien, el explotador me ha preparado este año un debut por todo lo alto: empecé ayer, día 5, y en los próximos siete días sólo me bajaré de un avión uno, que no es hoy, día de Reyes, ni el fin de semana. El octavo día tendré un examen de inglés.
Ayer me tocó diana a las 04:30, me fui a Bilbao y cuando despegué de Bilbao para Madrid estaba amaneciendo y casi toda España roncaba. Luego me acerqué un momento a comprar unas flores para mi mujer en el aeropuerto de Casablanca -donde como al parecer sólo hay un controlador, salimos una hora tarde- y aparecí con el ramo en la puerta de casa a las seis de la tarde. La verdad es que quedé muy bien, pero llegué un poco perjudicado. No está mal para empezar el año.
Hoy los Reyes me han traído un Estocolmo, donde estaba cayendo tremenda nevada. Después de sobrevolar toda Europa sin ver el suelo hemos llegado con media hora de adelanto. Al avión que venía detrás le ha tocado esperar veinte minutos para que pudieran limpiar las pistas, así que hemos tenido suerte, ya que no se llega allí sobrado de combustible y todos los aeropuertos de Escandinavia estaban igual de mal.
Siendo de Bilbao y del Athletic nunca me ha hecho mucha gracia la Real Sociedad. No se si siguen haciéndolo, ya que paso bastante de ellos y del fútbol en general, pero hubo una época en que la Real fichaba a futbolistas vascos y de todo el mundo... menos del resto de España. No digo más.

Mi amiga Conchita, cuyo marido fue asesinado por ETA, me manda el comunicado que les adjunto. Les adjunto también el correo de la Real Sociedad, por si les apetece decirles algo o reenviárles el comunicado. Seguramente no servirá de mucho, pero estaría bien que se enteren de que hay más de uno en el País Vasco y en el resto de España molesto con el tema que, por cierto, se las trae. Supongo que en la junta directiva habrá de todo y si conseguimos que alguno se ponga rojo y se sienta incómodo cada vez que su equipo juega fuera de casa algo habremos ganado: prensa@realsociedad.com
COMUNICADO DE COVITE
Como por mi profesión ando de la ceca a la Meca, y también me toca trabajar el día de Reyes, en casa hacemos los regalos cuando podemos. Tengo una buena relación personal con el Rey Gaspar, mi favorito de toda la vida, y conseguí que él y sus colegas a pesar de lo liados que están vinieran ayer, ya que mañana habrá desbandada familiar.
Bueno, a lo que iba, que los Reyes Magos me han traído una motosierra -sí, una motosierra- y estoy encantado con ella. De hecho me ha hecho casi la misma ilusión que me hicieron los patines que me trajeron Melchor, Gaspar y Baltasar cuando tenía seis años y mis hermanos y yo les dejábamos en el salón whisky, tabaco, comida y agua para los camellos. Y la misma ilusión que un scalextric que me trajeron un año más tarde, cuando albergaba ya más que serias sospechas sobre quien se bebía el whisky y se fumaba los cigarros.
Ahora mismo voy a ponerle gasolina a la motosierra y, aunque he tenido que jurar ante la Biblia que no voy a podar nada que tenga raíces a menos de cien metros de nuestra casa, tengo fichados por ahí varios troncos caídos para hacer leña y calentar a la familia. No vean ustedes lo que vamos a ahorrar en el recibo del gas y de la luz, que ha subido un 10%.

El otro día paseando por Bilbao me topé una vez más con esta bella e inquietante araña que se encuentra junto al Guggenheim y me pregunté a quien estará dedicada, ya que no encontré ninguna placa conmemorativa. De pronto me di cuenta de que la cosa es más que obvia: se trata del homenaje de la ciudad de Bilbao a su ilustre hijo, Sabino Policarpo Araña, de profesión inventor. En efecto, Araña inventó nada menos que la ikurriña, la palabra "Euskadi", el partido nacionalista vasco y, como colofón a su gran obra, inventó un conflicto con el resto de los españoles.
Pero Araña también era reinventor, o sea, modificador de inventos y realidades. Lo que hoy en día se conocería como un tuneador. Su especialidad era la historia y fue en esa faceta, en la que era un fenómeno, donde Sabino Policarpo destacó extraordinariamente, ya que nada menos que se reinventó el solito la historia de los vascos.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla