El otro día acudí a la presentación de un libro que compré sabiendo que no lo voy a leer. Se trata de "Vidas Rotas", de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey. Vidas Rotas es un libro para tener a mano y para poder consultarlo si a uno le preocupa y tiene algo que decir sobre la escabechina de españoles que ha hecho ETA en los últimos cincuenta años. El libro describe con todo detalle la salvajada, lo cual es imprescindible para que nadie la olvide jamás.
Tuve la oportunidad de agradecer personalmente a los autores el haberse dejado la piel en las 1300 páginas de un libro que era necesario. El suyo ha sido un trabajo descomunal. Lo repito aquí: enhorabuena y muchas gracias.
Llegé un poco tarde, justo a tiempo de escuchar a una extraordinaria persona y buena amiga: Ana María Vidal Abarca. El asesinato de su marido fue uno de los 857 que cuenta con detalle el libro. Ana dejó muy claro que espera que se hayan acabado los trapicheos con ETA y pidió una vez más el cumplimiento íntegro de las penas. Lo suscribo.
La siguiente en hablar fue Esperanza Aguirre, y no tuvo que hacer ningún esfuerzo ni leer nada para decir de corrido lo que tenía que decir y sobre todo para enviar un nítido recado a quien pueda interesar: por respeto a las víctimas, a la democracia y al estado de derecho… nada de atajos, nada de componendas y nada de trapicheos con ETA. Su derrota tiene que ser contundente, total y definitiva, y no hay nada que negociar con unos asesinos a los que nadie ha votado. En realidad Esperanza no dijo nada nuevo, su discurso es claro y no ha variado un ápice. Y digo esto porque,
o estoy muy equivocado o el destinatario de su mensaje estaba sentado medio metro a su derecha. Don José Bono es un hombre de recursos, un profesional, un Zelig que sabe mimetizarse perfectamente con el paisaje, y el paisaje estaba plagado de víctimas de ETA. Así que Don José lo dio todo, utilizó su argumentario más patriótico al completo, hizo una defensa cerrada de una sola Ejpaña a la que no se puede cambiar la Constitución ni haciendo trampas, ni de tapadillo, ni por la puerta de atrás, porque todos los ejpañoles somos iguales y tal y tal.
En cuanto al asunto de la ETA, Don José dijo sentirse ofendido por el uso de la palabra "paz" en un entorno en el que nadie está en guerra, simplemente hay asesinos y asesinados. Totalmente de acuerdo, una lastima que esto mismo no se lo explicara a su jefe hace seis años, cuando José Luís Rodríguez no hablaba más que de su ansia infinita de paz, cuando Otegui era un hombre de paz y cuando muchas atropellos a la dignidad de las víctimas de ETA se cometieron en nombre de la pazzz.
El caso es que Don José resultó estar (al menos anteayer) totalmente de acuerdo con Esperanza: nada de atajos, nada que negociar y leña al mono hasta que aprenda el catecismo. En fin.
Quizá buscando un aplauso difícil en ese entorno Don José acudió a esta famosa cita, que siempre es muy socorrida
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Don José, que es muy didáctico, no se olvidó de recordarnos que la cita no es de Brecht sino del pastor protestante Martin Niemoeller, lo malo es que se lió con el apellido y le salió uno muy raro. En realidad no entendí muy bien a qué
venía la cita ya que cuando el proceso de paz muchos nos hartamos de protestar y a él no le oímos hacerlo ni siquiera bajito.
Pero cuando de verdad me entraron ganas de llorar fue cuando oyéndole me di cuenta de lo mal que lo ha tenido que pasar este hombre que tantos años se ha sentado en el consejo de ministros y en la presidencia del Congreso de un gobierno que ha defendido el proceso de paz, los trapicheos con De Juana y el perfil bajo de la policía y de los jueces en la lucha contra ETA, por no hablar del todo a cien del Estatut, monumento a la desigualdad entre los españoles y que él votó no hace mucho, o del mercado persa del chantaje de las autonomías, entre otras maravillas que nos ha regalado su jefe.
Y Don José se ha callado, ha sufrido estoicamente la pena que le desgarraba las entrañas y ha llevado esa pesada cruz con resignación cristiana, pues él es un cristiano convencido. De hecho creo que hubiera sido un gran sacerdote -y quizá hubiera llegado a cardenal, si no a Papa- si no se llega dedicar en cuerpo y alma a la política (y si no es por la ley del aborto, que también votó hace poco). Qué grandes homilías hubiera brindado a su rebaño este hombre que, todo hay que decirlo, lleva con gran dignidad su magnifico y recién remozado tupé.
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Cuando empezó a hablar el farsante manchego no tuve más remedio que levantarme para visitar los aseos. No era nada grave, las náuseas se me pasaron en cuanto salí de la sala y dejé de oirle... ejque ejque..
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
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Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
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José Pómez
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