
Hace siete u ocho años nos fuimos al Corte Inglés a comprar esquíes, bastones y botas. Me hizo tanta ilusión la cosa que le envié el relato del acontecimiento a otro esquiador y viejo amigo que ya no está entre nosotros.
Hasta hace unos días estaba convencido de que mis esquíes, que para mi siguen siendo estupendos, estaban completamente obsoletos -es lo que tiene el marketing, que hay que vender todos los años-. Pero después de ver con qué esquiaban estos individuos suizos de la foto, creo que a mis esquíes les quedan otros veinte años de vida, por lo menos. Uno de ellos, el de la derecha, llevaba debajo de la bota izquierda sólo un pedazo de madera del mismo tamaño que la bota ya que el resto del "esquí" se le había roto. No hace falta decir que él y todos los demás bajaban, ayudados por el palo, mucho más rápido y mucho más ordenados que yo.
No se si a los del Corte Inglés les haría mucha gracia que esto de los esquíes hechos en casa o en la carpintería del barrio se ponga de moda. En fin, que hay gente para todo.
He aquí mi visita a El Corte Inglés:
"Quiso el destino que el día siete de Enero fuera el día que elegimos para pasar por El Corte Inglés a comprar algunos accesorios de esquí. En concreto esquíes, botas y bastones, ya que al día siguiente nos íbamos a Sierra Nevada. El día siete es precisamente el día que empiezan las rebajas y la verdad es que estaba animadísimo, si bien en la sección de esquíes casi se podía caminar. Así las cosas, fiché un dependiente y le dije:
- Buenas tardes, señor. Mire, estaba buscando unos esquíes que sean económicos y quizá unas fijaciones, sin descartar la posibilidad de adquirir también unas botas para la práctica del esquí y de unos bastones. Y mi señora quiere otro tanto.
- Muy buenas, pues eso lo mejor va a ser que se lo cuente usted un dependiente de El Corte Inglés.
- Usted disculpe señor.
- Nada, no se preocupe, estoy acostumbrado.
Así que por eliminación, pues se ve que son todos del CESID y van de incógnito, finalmente di con un dependiente propiamente dicho.
- ¿Y qué tipo de esquíes buscaban ustedes?
- Pues hombre, algo en tonos azules o amarillos, que van con todo.
- ¿Y de longitud?
- Habíamos pensado en medio metro, más o menos, que dicen que son más agradecidos.
- De esos no nos quedan pero le puedo ofrecer estos otros que, como ve usted, tienen dos nervios ortopédicos de kevlar sintético en la zona de empuje centrifugo, cantos modulares helicoidales, suela hipertrófica de polivinilo de carbono expandido con extrusiones dobles, colas ortodrómicas bipolares y espátulas semi-concéntricas de paso variable, además tienen preinstalación de fijaciones, ¡fíjese!
- Mire usted, yo había pensado en algo más sencillo, algo que sirva para esquiar...
- Pero vamos a ver, ¿usted que nivel tiene? Porque lo suyo es empezar por ahí, ¿estamos?
- Hombre, aquí donde me ve soy el mejor de mi familia. Claro, que los críos vienen pegando fuerte y mi señora baja muy prudente pero muy ordenada.
- ¡Acabáramos! En ese caso se va a llevar usted estas tablas, que como verá son rojas, y a dos mil euros cada una son muy económicas. Y además se va a llevar usted estas fijaciones que por mil ochocientos euros la unidad tienen apertura catódica semi-manual, flejes trifásicos, control de tracción láser, talonera isobárica, puntera inercial semi rígida, y frenos con ABS de torsión simple diseñados por ordenador. Además son amarillas y con las tablas rojas le van a quedar ideales, y también muy españolas, ¿no me lo negará?
- No, no, si me parece un chollo pero se me van a poner en un pico. Yo había pensado pegar las botas a las tablas con araldit.
- ¡Tiene usted cada cosa! No ahorre usted en esto, hombre, que luego ir a la cafetería o al cuarto de baño con los esquíes puestos es incomodísimo, se lo digo yo, que de esto se un rato.
- ¡Hay que ver lo bien que vende usted! Ande póngame de momento una tabla y una fijación, y si acaso con la extraordinaria de primavera me compro la otra.
- Lo siento pero solo las vendemos sueltas con el carné de cojo.
- Coño, que mala suerte. Ande, me llevo las dos, menos mal que están rebajadas, ¿verdad?
- Pues no, son las únicas que no lo están, pero aunque no estoy autorizado le voy a reglar a usted la caja y las instrucciones de las fijaciones. Eso sí, que quede entre usted y yo, que me la estoy jugando.
- Muchas gracias, hombre, da gusto tratar con usted. Y no se preocupe, que soy una tumba.
- A mandar, que para eso estamos.
- Vale. Y en botas, ¿qué tienen ustedes?
- ¿Qué botas estaba buscando usted?
- Ya empezamos. Pues unas que sean cómodas...
- Qué graciosillo es usted, oiga, si me va a vacilar me voy, que soy una persona muy ocupada.
- No se ponga usted así, hombre, que yo no quería faltarle, se lo juro.
- Bueno, pero bromas ni media, que tengo a otros clientes más serios esperando ¿vale?
- Vale, vale. Ande, enséñeme las que usted quiera.
- Vamos a ver, ¿qué pié tiene usted?
- 41-42.
- Muy bien. Aquí lo importante es que no le baile el pié, así que se va a probar usted estas del 36. Un segundo, que vuelvo enseguida con la maza para ayudarle.
- Hombre, bailar, lo que se dice bailar, no me bailan, pero ¿no tendrá usted a mano una motosierra para poder sacármelas, verdad?
- Mira que graciosillo el jodío. ¡Hay que aguantar un poco! ¡Blando, que es usted un blando! Mire, lo suyo es llevarlas puestas diez o quince días seguidos para que se hagan al pié y ya vera cómo luego ceden un disparate y se las puede usted hasta atar. Además si le aprietan la pantorrilla es porque tiene usted un buen par de gemelos, si señor.
- Pues sí, la verdad es que no me quejo. Claro, que le he echado unos pocos de kilómetros a la bici, no se crea. Pero espere, que me bajo un momento los pantalones y le enseño los cuadriceps.
- Deje, deje, que tengo mucho trabajo.
- Bueno, pero si le gustan los músculos, tendría que ver usted los gemelos de mi cuñado. Es culturista, y campeón de Guernica de pectorales.
- ¡No me diga!
- Como lo está oyendo, ¡y segundo en cuadriceps!, le llaman “el Chicarrón de Guernica”, seguro que habrá oído usted hablar de él, es muy conocido en las Vascongadas.
- Pues ahora mismo no caigo...
- Espere, que le llamo ahora mismo y le digo que cuando se pase por Madrid venga a verle, que ya veo que es usted aficionado... además él viene encantado.
- Hombre, a ver si me van a llamar la atención...
- Nada, no se preocupe, que se meten en el probador y le hace una exhibición que se queda usted pasmado, ya verá.
- Bueno, bueno, vamos a lo nuestro que no tengo todo el día. ¿Qué tal las botas?
- No, si el color me gusta mucho, pero insisto en que me están un poco curras.
- Bueno, pues tome estas del cuarenta y cuatro y allá usted.
- ¿Y no tendría unas de mi talla?
- Ya le he dicho que su talla es el treinta y seis.
- Bueno, pues me llevo estas y me pongo cinco pares de calcetines.
- Usted mismo.
- ¿Las tiene en tonos pastel? Es para que me vayan con los pantalones.
- Mire, este azul cobalto fosforescente se está llevando muchísimo esta temporada y le aseguro que le van a quedar ideales con las tablas y las fijaciones en amarillo.
- ¡Hay que ver cómo vende usted! Venga me las llevo, menos mal que están rebajadas...
- No señor, estas son las únicas que no están rebajadas. Pero como me cae usted bien le voy a regalar un calzador.
- Hombre, muchas gracias, es usted muy amable. Y en bastones ¿qué tenemos?
- Me alegra que me haga usted esta pregunta, porque tenemos unos bastones extraordinarios. Vamos a ver, ¿los quiere usted de torsión helicoidal o trifásica?
- Hombre, yo había pensado en algo en tonos claros, que vayan con los guantes...
- Mire, tengo estos con manetas ortopédicas. Como ve, tienen angulación relativa, copetines de plexiglás diseñados por ordenador, las varillas son stiff, con triple fleje de titanio, y las punteras son de competición con ranuras disfásicas. Y todo por quinientos euros... la unidad, claro. Como comprenderá aquí no hay descuento que valga.
- Coño, me parece un chollo, me los llevo todos y los vendo mañana por seiscientos.
- Lo siento, pero solo estoy autorizado a vender un par por cliente y día.
- Vaya por Dios, ¡qué mala suerte! En fin, que muchas gracias por todo, ha sido usted muy amable.
- De nada señor, para eso estamos. Que esquíen ustedes bien y ya saben dónde me tienen."
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Estoy con Francis, me gusta mucho como escribes. Besos
Desde luego Quique, lo tuyo es la escritura, no sé que haces llevando aerodinos de un lado a otro, deberías dedicarte a esto que te sale de cine, todavía me estoy secando las lagrimas, desde que leí "sin noticias de Gurb", no me había reido tanto leyendo algo. Un abrazo, Francis.
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera