
Después de un agradable viaje por un país normal no tengo muchas ganas de amargarme la vida más de lo que ya me la amargan los que administran mis impuestos, al parecer con el único propósito de propagar por todo el mundo el buen rollito y de "defender la alegría". Por eso escribo poco, mi psiquiatra me dice que tanta alegría puede llegar a ser perjudicial para mi salud mental.
Haré sin embargo una excepción. ¿Se acuerdan del ministro Bermejo? ¿Se acuerdan del pollo que montó el bueno de Bermy con los funcionarios judiciales en huelga, que dejó tal caos en los juzgados que tardará años en resolverse, sólo para ceder unos meses después prácticamente en todo lo que pedían? Pues los camioneros han tomado nota. Le tienen tomada la medida a José Luis Rodríguez y su trouppe. Precedentes como el de Bermy, precedentes como el del 11 M y la consiguiente retirada de Irak, el bombazo de Barajas y la consiguiente intensificación de la negociación con ETA, el secuestro del pesquero y el consiguiente pago del rescate... son excelentes balizas para guiarles en este conflicto.
Se trata de montar la de Dios y acojonar al personal haciendo declaraciones en plan matón en el telediario mientras sus "piquetes informativos" ponen a los sufridos conductores (que no pueden hacer huelga por el mismo motivo) en su sitio, sacan a tortas a los disidentes de sus camiones y tiran su mercancía por las cunetas mientras la poli no sabe, no contesta, o mira hacia otro lado. Ahora, además, ya tienen un mártir y ellos mismos han quemado a otro -que, por cierto, ha dicho que "esto es compañerismo" y que padece "más dolor psicológico que físico"-.
Así que a ver quien se atreve con ellos. Saben que cuanto peor, mejor, saben que están tratando con un cobarde que no quiere líos, ni mucho menos aparecer en escena cuando se trata de temas desagradables. José Luis está desaparecido, como siempre que amenaza tormenta.
Recuerdo otras huelgas y cómo se resolvieron. Hace un par de años los pardillos de los pilotos de Iberia, viendo seriamente amenazados sus puestos de trabajo, convocaron una huelga de guante blanco, cumpliendo rigurosamente los servicios mínimos que habían anunciado con mucha antelación e implorando a todas horas perdón al personal... pues bien, se los comieron, fueron linchados por la prensa que los despellejó sin piedad, una ilustre locutora pidió a los pasajeros que les llamaran fascistas, y no es de extrañar que fueran agredidos tanto por los pasajeros como por otros trabajadores de la compañía. El resultado: salieron trasquilados, tienen un futuro más que incierto y llevan casi cuatro años con el sueldo congelado.
Los currantes de tierra de Iberia en Barcelona invadieron las pistas en plena temporada de verano y paralizaron el aeropuerto, con un montón de aviones en el aire y sin combustible que tuvieron que meterse deprisa y corriendo donde pudieron. Durante tres días decenas de miles de pasajeros que querían irse de vacaciones estuvieron tirados en El Prat, hacinados y durmiendo en el suelo. Rubalcaba no hizo nada, alegando que intervenir hubiera sido peor. Los pocos trabajadores que fueron detenidos han sido absueltos.
Algo parecido ocurrió cuando los antisistema catalanes amenazaron con boicotear una cumbre de ministros en Barcelona: Rubalcaba y los antidisturbios missing y la cumbre se suspendió. Nada de malos rollos, que al jefe le dan alergia.
Ahora las cosas están más feas, tanto que la tensión ha obligado, a buenas horas, a Rubalcaba -"a veces intervenir pronto no arregla el problema sino que lo estropea"- a advertir que el Gobierno responderá con "máxima dureza" a los piquetes, a los que considera "ilegales".
Con esos antecedentes ¿qué podemos esperar de los camioneros? Cuando nos hayan machacado a todos obtendrán lo que piden, y no sólo eso, sino que Rubalcaba, Maleni y su jefe se pondrán la medallita del talante, del dialogo y de la resolución pacifica de conflictos. Eso sí, en la sala de espera ya están los pescadores, los agricultores, los taxistas... y lo que te rondaré morena. Al tiempo.
Lo dicho, defendiendo la alegría.
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera