El Gobierno Vasco lleva tres décadas utilizando el idioma como arma política de limpieza étnica. La idea es muy sencilla: cuando se defiende que "nosotros" somos un "pueblo" "diferente" de "ellos" y por tanto tenemos derecho a decidir nuestro futuro y bla, bla, bla... lo primero es que esa diferencia sea real. Y qué mejor que conseguir, como sea, que el personal hable la lengua -aunque esta sea un batiburrillo que se ha llevado por delante los distintos dialectos del vascuence que existían- y a la vez que ese mismo personal sea analfabeto en castellano. Conseguido esto la diferencia será real y podrán decir: ¿cómo no vamos a ser distintos si ni siquiera hablamos vuestro idioma ni vosotros el nuestro?
Para llegar a esa situación ha valido todo y se han gastado miles de millones de nuestros impuestos en favorecer una lengua y, cada vez con más descaro, erradicar la otra. De los tres modelos de educación (todo en castellano con asignatura de vascuence, mitad-mitad y todo en vascuence) hemos pasado a que sea prácticamente imposible encontrar donde educar a nuestros hijos en castellano. Pero después de la última vuelta de tuerca dentro de poco será imposible, literalmente, y se habrá llegado al final del camino: o tú y tus hijos os plegáis a nuestro modelo educativo en aras de la construcción nacional u os vais a "España", donde estaréis mucho más cómodos. Así de fácil.
Y no son pocos los que se han ido. ETA, la extorsión, las amenazas, los atentados y secuestros, la huída de muchas empresas y la presión nacionalista en todas sus facetas -siendo quizá la más importante para las familias con hijos pequeños la euskaldunización a toda costa- han hecho que cientos de miles de vascos abandonen su tierra. ETA le ha hecho el trabajo sucio al nacionalismo pero este no se ha cortado un pelo en su trabajo de limpieza de elementos no afines. Distintos medios para un fin común.
No es el País Vasco el único territorio de España donde los nacionalistas se han dado cuenta de que el idioma es una eficacísima arma que puede separarles definitivamente del resto de
España y de paso perpetuarles en el poder. Cataluña y Galicia están sufriendo el mismo problema y aunque de momento allí no hay terrorismo la presión es brutal y ya han comenzado las amenazas y las agresiones a los discrepantes.
Otras comunidades, como Baleares, se han subido con gran entusiasmo al carro y otras empiezan a despuntar, como Valencia o Asturias, que trata de fomentar el bable a toda costa, o Cantabria, donde acaba de aparecer un diccionario de cántabro. Por supuesto que ya se reclama la diferencia en todas partes y los que no tienen un idioma que utilizar se agarran a lo que sea, desde el flamenco al agua o a la insularidad. Todo menos quedarse parados viendo lo bien que les va a otros con sus reivindicaciones sin fin, que son atendidas por un gobierno muy receptivo cuyo único objetivo parece ser el evitar la crispación a cualquier precio, y de paso aprovecharse del apoyo de sus votos para aislar a un PP muy debilitado, que empieza también a dar síntomas de rendición, y ahora también a UPyD.
Pues bien, al nacionalismo vasco acaba de salirle un grano que no para de crecer y que puede derrumbar su chiringuito. Se trata de la Plataforma por la libertad de elección lingüística, fundada recientemente por un grupo de ciudadanos hartos de que la construcción nacional decida el futuro de sus hijos. No hace falta decir que son unos héroes, porque para atreverse a hacer frente al nacionalismo obligatorio hay que ser un héroe.
Ya se acercan a los tres mil afiliados y anuncian que extenderán su lucha a toda España. Por supuesto que han sufrido ya las primeras y serias advertencias del régimen, por lo que se reúnen y trabajan en un ambiente de semiclandestinidad que recuerda a la época de la dictadura. No es para menos, el todo poderoso nacionalismo ha resultado ser un discípulo aventajado del franquismo y apuntarse a la plataforma es retratarse y ponerse en su punto de mira, con lo que eso significa: la posibilidad muy real de que te hagan la vida muy difícil, si no imposible... o peor. Tienen sobrados recursos para ello y han demostrado de lo que son capaces.
El hecho de que son aún muy pocos hace que a otros muchos les de miedo unirse a ellos. Por eso es importante llegar a la masa crítica en la que esta situación se revierta, cunda el ejemplo, la afiliación sea masiva y la bola de nieve imparable.
Pero de momento no tienen nada más que las ideas muy claras y mucho valor para enfrentarse a un enemigo tan poderoso y necesitan afiliados y ayuda económica para hacerse oír. Así que si les parece que su lucha vale la pena que, cada uno en la medida de sus posibilidades, les ayude y corra la voz. No hace falta ser vasco ni tener hijos en edad escolar para unirse a ellos aquí:
http://www.libertaddeeleccion.org/apoyanos.htm
Muchas gracias.
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Artemissa, el apellido López ha sido siempre frecuente en el País Vasco, y de hecho, el fundador de Bilbao lo llevaba. No veo entonces por qué ha de ser incompatible apellidarse López y hablar la lengua vasca. (Que eso, y no otra cosa, es lo que significa ser euskaldún.)
Desde luego es un problema grave de libertades con dificil vislumbramiento de solución. Saludos.
Es impresionante el coraje de estos padres. Quienes no vivís en el País Vasco o Cataluña, difícilmente podéis haceros una idea de hasta qué punto llega la presión por aborregarnos a todos, por asimilarnos dócilmente al Nacionalismo Obligatorio.
No hace falta que te amenacen: O eres dócil con las imposiciones que afectan a tu propia vida (en qué idioma se escolarizan tus hijos) o eres "un facha", un excluído, un paria.
Y la gente traga. No se puede esperar que el heroísmo sea una opción de vida para la mayoría.
Esto está peor que mal. Esto está perdido, por la inacción del Estado, mudo cómplice de los nuevos amos de España.
Por eso, estos padres son una isla de la Libertad Ciudadana... Y se merecen nuestra gratitud:
Escribidles una nota de apoyo.
Miércoles, 30 de mayo
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera