Una prensa deportiva más rosa que la del corazón
09.12.05 @ 10:35:37. Archivado en Periodismo
No podía ser de otra forma. La prensa española ha perseguido sin descanso, una vez más, a un miembro de la elite futbolística. Vanderlei Luxemburgo ha acabado en la calle, como tantas y tantas veces han pedido los periodistas, alimentando la euforia de los aficionados. Y Luxa no lo ha olvidado en su despedida.
No es que se cargue siempre con el intermediario, es que al intermediario a veces le gusta -incluso involuntariamente- avivar las brasas, para que el fuego siga candente y tener tema para escribir. Como en la prensa del corazón, que ya hay quien dice que la deportiva es más rosa que la rosa propiamente dicha.
¿Cómo es posible que en España los entrenadores pasen de ser semidioses a mediocres y frustrados amateurs? ¿Cuántas veces pasa eso? Se les recibe con los brazos abiertos: "su trayectoria es inmejorable, lo ha ganado todo" y unos meses después: "¿cómo se les ocurrió contratarle? ya era hora de que le echaran". Hasta los hay que, habiendo ganado toda suerte de títulos para un equipo, falla en la siguiente temporada y ya están los comentarios: "Nunca valió nada". ¿Cómo puede ser?
"Que le vaya bien", he oído decir en algún programa televisivo de fútbol, hacia Luxemburgo. Pero parece que lo que quieren estos periodistas es que no le vaya bien a nadie, para tener algo de que hablar. Como cuando en Salsa Rosa, o cualquier otro del estilo, se ceban con el abandonado y cornudo galán, que además está arruinado y reconociendo en público, para aliviar sus cuentas, su adición a la cocaína.
"Finalmente, agradezco a los medios de comunicación la comprensión que han mostrado hacia mi trabajo. A aquellos que me han criticado o elogiado mediante criterios periodísticos, sólo les puedo dar las gracias y mostrarles mi respeto y admiración. A los que han confundido el periodismo con la persecución, simplemente les deseo mucha suerte".
Fueron las palabras de Luxa para este colectivo. Y más indirectamente, y para quienes dudaron de sus capacidades, siguió:
"Cuando hablaba de mi currículo y defendía mis ideas no era por arrogancia, sino para estimular a quienes no conocían mi historia a que la buscaran. En ella se demuestra que siempre salí de los malos momentos hacia las grandes conquistas. Esto iba a ocurrir también en el Madrid yo no quería vivir del pasado, sino de un presente en La Cibeles".
Quizá hubiera sido mejor no haber sido recibido con tantas espectativas. Quienes le alabaron entonces han aplaudido ahora su marcha.
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Elena de Regoyos



