El blog de Gonzalo Sol

El AVE acerca Madrid al CAVA

12.10.10 | 16:10. Archivado en Gastronomía, Análisis

Como anuncié el pasado 12 de septiembre -“La copa para el cava y el champagne- el sábado 2 de de este mes, el Consejo Regulador de la D.O. Cava, presidido por Gustavo García Guillamet, y La Cofradía del Cava, que preside Pedro Bonet Ferrer, fletaron un AVE apellidado CAVA que, con ida y vuelta el mismo día, tenía dos objetivos: llevar a País del Cava a tantos madrileños cuantos cupieran en el tren, unos 380, y conseguir cierta cantidad de dinero que poder entregar a beneficio de una obra social. Salvo algunos periodistas invitados, cada viajero pagamos 100 € por el viaje y un interesante programa que incluía visitas a bodegas, desayuno, comida y cena, con cava, claro. Tuve la suerte -el honor- de colaborar con Europa Press y CPC, Agencia ésta de la que soy socio y asesor, con el objeto de conseguir que el proyecto de ambas Instituciones llegara a ser un éxito rotundo, como lo fue: P1040634los viajeros se divirtieron, conocieron viñedos, bodegas, cavas y su peculiar elaboración, y el Sr. Bonet pudo además entregar al Presidente de la ONG “Punto Omega”, Alfonso Granizo, un cheque de La Caixa -entidad colaboradora- por un importe de 17.740 €

Mis amigos lectores y los oyentes de mi programa de radio saben que, como Alberto Cortez dice en su canción “No soy de aquí ni soy de allá”, a mí también me gusta el vino tanto como las flores (aunque de éstas hable y003 escriba menos, tengo una gran colección de fotografías hechas por tres Continentes). Pero no sabría decir cuál de los mismos prefiero, pues más que admirarlos -sentirlos- por sí mismos, los aprecio y valoro como consecuencia de cuánto pueden llegar a enriquecerme un plato, una conversación, una reflexión, o -mucho mejor- las tres cosas unidas, es decir, una buena mesa felizmente compartida con familiares y amigos gracias a al alimento más convivencial: el vino.

Con tales circunstancias, ocurre que los Cavas, sobre todo los Reserva y/o los Grandes Reserva, me suelen convenir muy bien de principio a fin del menú, sean cuales fueren las razones y el objeto de la reunión,… algo que tiene también mucho que ver para mí: charlar del vino, un aniversario, una reflexión acerca el grito de la tierra, por ejemplo -el último libro del Profesor Tamames- o sobre si realmente aparecen o no los anunciados brotes verdes que puedan anunciar el fin de la crisis, las agresiones de género -y la que llega a muchos maestros-, las sorprendentes contradicciones de Hawking respecto la existencia de Dios,…o un viaje a Shanghai para ver al Bebé Shanghaibebé de Isabel Coixet y conocer el Restaurante que Pedro Larumbe tiene en el Pabellón de España.

La verdad es que tales reuniones-coloquio también pueden mejorar -me pueden ir muy bien- con un tinto o un blanco, lo que, además de la compañía y del plato, me puede depender del lugar, de la hora, de la estación del año, etc. Pero la verdad es que, salvo excepciones, generalmente sirvo unos y otros vinos en forma secuencial según menú y charla avanzan.

Dentro de las posibles tertulias, las referentes al vino me han parecido siempre de gran interés y oportunidad: sus orígenes por el Cáucaso, la paulatina aparición de unas u otras variedades y su adaptación por el Mare Nostrum, el extraordinario tratamiento de vid y vino en el EgiptoEl vino dlos Faraones0005 clásico, las ventajas de las botellas Magnum, los inconvenientes que para el sector vitivinícola tienen los altos precios de muchos restaurantes, el injustificado -increíble- descenso de su consumo en España,… la Última Cena, que fue la primera y más importante promoción del vino, o, finalmente, los Cavas, sus armonías y su mundo.

Precisamente ese último tema, el del Cava y su mundo, justificaba plenamente la iniciática de Cofradía y Consejo fletando ese AVE CAVA Madrid-Barcelona: el desconocimiento de ese vino dos veces vino, es muy grande en Madrid -sin duda también por otras Españas-, y no es infrecuente también un cierto menosprecio, probablemente derivado de una ignorancia que yo mismo he comprobado en alguna ocasión cuando me es rechazado en la mesa donde lo propongo.

Los trescientos veinte o trescientos treinta madrileños que viajamos -nos acompañaban no menos de cuarenta o cincuenta amables expertos catalanes- son un minúsculo por mil de los habitantes de esta Comunidad, pero serán el origen de un oportuno boca a boca, y sugirieron la esperanza de que en el futuro sean organizados más AVES CAVA. Conviene saber que el Cava, el Rioja y los Jerez son hoy los vinos españoles más conocidos en el mundo y, con los Champagnes, los Burdeos, los Borgoñas, los Tokay los Rhin, por citar algunos, están en la docena de los mejores vinos del mundo; siendo español, incluso abstemio, ignorarlos es un absurdo; no beberlos, otro.

En Atocha nos despidió el Alcalde Ruiz Gallardón, y en Barcelona Sants, una vez recibidos por el Alcalde Hereu, nos distribuyeron en ocho autobuses que nos trasladaron a otras tantas bodegas que se habían sumado al plan: Freixenet, Gramona, Juvé i Camps, Recaredo, DSC_1803Segura Viudas, Torelló, Vallformosa y Vilarnau; Codorniú no pudo incorporarse pues desde hacía tiempo tenía convocada en sus cavas una masiva e importante reunión inaplazable. Los madrileños pudieron ver así los últimos momentos de la vendimia, la llegada de la uva a lagares,… y todo el largo proceso que convierte al cava en un vino dos veces vino, hermoso y mágico:

El sonido de la burbuja-La copa, cuando la llenaron de vino, se inflamó y vistió una túnica de llamas, y cuando subieron encima las burbujas, no habían visto mis ojos maravilla como esa.

Lo que ocurre es que esta oda es muy anterior al cava: fue escrita en 1249.

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