Conozco a Manuel Piedrahita desde que, siendo corresponsal de TVE e Bonn, le hice mi amigo sin siquiera pedirle permiso (no tuve la oportunidad). Sus crónicas, de clara expresión como consecuencia de una costrucción gramatical perfecta -hoy no siempre es así ni en la prensa hablada ni, menos, en la escrita-, oportunas y objetivas cada vez -cualquier desviación subjetiva tenía siempre un porqué enriquecedor-, hacían que los españoles estuviésemos muy bien enterados de cuanto de interés ocurría en Alemania,... cual era precisamente su objetivo profesional.
Más tarde, tras su regreso a España, a Baena concretamente, de donde él es, le conocí como consecuencia de mi gran interés gastronómico y cultural por el aceite (y aprovecho para aclarar que, salvo ocasiones en las que me parece oportuno, jamás caigo en la redundancia de decir "aceite de oliva"
como jamás se me ocurriría -a nadie se le ocurre- decir naranjada de naranja o limonada de limón. Sin necesidad de pedirnos permiso, enseguida nos hicimos amigos gracias al maravilloso entramado del olivar. El suyo, además -él es cooperativista de Aceite de Baena- está entre los que más me gustan de Andalucía. Manuel es hoy un gran amigo, a quien sigo admirando,... y no sólo por su concepto del aceite, sino también por el que de la televisión tiene, bien explicada en el largo artículo que sigue, que me envió con la autorización de publicarlo.
Lo hago con gusto.
El Mundial de Sudáfrica, 2010, pasará a la Historia del fútbol español. Por primera vez nos clasificamos como semifinalistas, llegamos a la final y fuimos campeones del Mundo. Millones de espectadores de los cinco continentes han asistido al gran espectáculo futbolístico y han podido contemplar a los mejores equipos del Mundo. La realización televisiva ha sido excelente porque han diseccionado las jugadas mejores y los momentos más discutibles, con la mejor de las técnicas de la imagen hoy vigentes. Hay, pues, que congratularse del triunfo de España porque gracias a la televisión todo el mundo ha comprobado que somos merecedores de la victoria.
Pero esa victoria, ese Mundial tan distinto a otros y tan especial para España, ha tenido un aspecto negativo. TVE que ha estado presente a lo largo de su Historia en toda clase de acontecimientos, de gran eco mediático e informativo, precisamente esta vez –por fin hemos logrado el sueño de ser campeones del Mundo- nos ha fallado. Estuvo ausente al haber permitido que la retransmisión del campeonato lo realizase sólo las cadenas privadas.
Algunos dirán ¡que más da¡ Otros, que era muy caro la adquisición de los derechos; como si TVE no hubiera gastado a lo largo de los últimos años, millones en nimiedades sin la trascendencia que ha tenido el Mundial 2010. Las cadenas privadas argumentarán que sus audiencias han sido históricas, que lo han hecho muy bien, etc.etc. E incluso adornaran estos autoelogios con la falacia, “a los españoles no les ha costado nada, cosa que no habría ocurrido si TVE hubiera gastado un dineral en los derechos d transmisión con la repercusión en los contribuyentes”. Silencian, lógicamente, que la publicidad emitida es la financiación de las privadas. Y quien paga es el consumidor que ve anuncios antes, durante y después de los encuentros transmitidos.
Pero desgraciadamente, no todos. Los españoles no han podido ver los partidos de las 16.00 horas, con excepción del Brasil- Holanda y el primero, Sudáfrica-México. Se perdieron el Inglaterra- Alemania, y el Argentina- Alemania, por poner sólo dos ejemplos. No hay excusa con los partidos emitidos por cadenas de pago mediante suscripción que naturalmente tienen audiencias limitadas.
Los aficionados españoles se quedaron si ver la inauguración en directo, a las 14.00 horas, horario malos para la programación de las cadenas privadas. Consideraron probablemente que el espectador en ese caso y en otros muchos, no era una mercancía a tener en cuenta, Valía menos que a las 20.30, horario estelar. A esa hora es una mercancía rentable. Ha dejado en este Mundial de ser sujeto de todo lo que conlleva una transmisión televisiva mundial, sujeto de la información. Se ha quedado en simple mercancía.
La televisión pública de Alemania (con un Gobierno conservador) sí se toma los mundiales de fútbol muy en serio. Son cadena de verdadero servicio público. Tanto la ARD y la ZDF, así como la privada RTL, han transmitido todos los partidos. Los han analizado profesionalmente. Y por poner algunos ejemplos, ofrecieron las traducciones de los discursos del presidente de la FIFA, Blatter, y del presidente sudafricano, antes del partido inaugural a las 16.00 horas. Nuestra privada, se enredó en la verborrea habitual haciendo caso omiso de ello. También hicieron caso omiso del momento en que Cannavaro, el jugador italiano, llegaba al estadio la noche de la final y mostraba al público la copa del mundo. Tampoco ofrecieron la entrega oficial de las medallas de bronces al equipo alemán tras derrotar a Uruguay. Al finalizar el encuentro cortaron abruptamente y se “olvidaron” de ese detalle. Estaban con su publicidad. Como mínimo, una falta de cortesía, un cierto desdén hacia un acto “donde no estaba España” dirán. Hay que mirarse, por supuesto, el ombligo propio pero también el de los demás.La RTL alemana, cadena privada, ha retransmitido algunos encuentros de la fase previa. Por ejemplo, el España-Honduras. Y, naturalmente que ha emitido publicidad. Pero tanto antes, durante la pausa y al final, no ocuparon todo el tiempo con anuncios. Analizaron el partido correspondiente, al igual que las públicas
Las cadenas alemanas hace ya mucho tiempo que al retransmitir fútbol por televisión, olvidaron la “radio televisada” que es lo que hacen aquí las públicas y privadascadenas, cosa que yo ya no le veo remedio.. Allí sólo un locutor que, naturalmente, no dice “pasa el balón por encima de la portería, saca con la pierna izquierda”, etc. etc. Da los nombres de quienes tienen o pasan el balón. Al evitar la verborrea, tiene tiempo para analizar técnicamente las jugadas. De camino se ahorran el gasto de nuestras privadas con tanto comentarista irrumpiéndose mutuamente durante el partido
Y ¿por qué el Gobierno que tanto manda en TVE se ha mostrado tan “neutral” en esta dejación del servicio publico tan cacareado en otras ocasiones? Alguien podrá argumentar que dadas las actuales circunstancias (hay que favorecer a ciertas cadenas privadas) hubiera sido utópico la retransmisión del Mundial por TVE .Echemos, pues, mano de aquella frase de Bertolt Brecha en su “Teoría de la Radio”: “Si considera esto utópico le ruego que reflexiones por qué es utópico”> Manuel Piedrahita
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora