Europa tuvo gran suerte con los alimentos que los españoles encontramos América; pero de los casi treinta que trajimos, apenas son comentados media docena y muy especialmente la patata, las alubias, el tomate y el pimiento; los dos primeros porque ayudaron a eliminar hambrunas por nuestro Contiente, y los dos últimos por razones gastronómicas: por su extraordinaria aportación al viejo gazpacho, convirtiéndolo en un plato nutricionalmente más completo, moderno -moderno incluso para el s.XXI-, bonito y exquisito. 
En poco más de dos siglos, aquella despensa de unos veintisiete elementos -sólo veintisiete tengo detectados- supuso una auténtica transformación en las cocina así como en la alimentación de los europeos.
Sin embargo, prácticamente nunca es comentada la despensa que nosotros llevamos a América, que no se trató de una mera transformación alimentaria, como fue en nuestro caso, sino que fue causa de una auténtica revolución nutricional consecuencia de la diversidad de sus componentes -detecté setenta y siete- y por su generosa aportación en hidratos de carbono, grasas, proteínas y vitaminas.
Me consta que hay expertos para quienes tales datos no suponen sorpresa alguna, pero sí lo fue para mí, y grande, cuando en verano del 92, dirigiendo un Curso de la Complutense, cuya propuesta me fue calurosamente admitida –“El Vino: España y América 500 Años”, una tarde salió a relucir el maíz. Días después, estando en Asturias y como consecuencia de una charla acerca del maíz que mantuve con un amigo descendiente de quien lo trajo a España en el s.XVI -mi tocayo Gonzalo Cancio y Méndez-, decidí ilusionadamente preparar un programa especial para el sábado 10 de octubre de aquel Año Centenario. Sin disponer de una referencia bibliográfica que me condujera fácilmente a un cómodo trabajo basado en un par de libros -seguramente existen, y agradecería en tal caso que me fueran comunicados-, me dediqué a leer y a preguntar por doquier acerca de estas cuestiones; a finales de septiembre tenía ya las relaciones que de ambas despensas siguen, para las que, por cierto, recibí la inestimable ayuda de una oyente, cuyo nombre he extraviado, pero que lograré hallar para darle las gracias,… por segunda vez en dieciocho años.
27 alimentos que trajimos de América:
Un cereal: maíz. Tres legumbres: varias alubias y cacahuete. Once hortalizas: patata, batata, tomate, pimientos, varios ajís y guindillas, boniato, yuca, mandioca, calabaza y girasoles. Un cárnico: pavo. Ocho frutas: Chirimoya, piña, plátano, guayaba, aguacate, fresón, coco y papaya. Dos aromatizantes: vainilla y cacao.
Dos“derivados” varios: pimentón y pipas.
77 alimentos que llevamos a América:
Siete cereales: trigo, cebada, centeno y mijo. Tres productos básicos: sal, azúcar y arroz. Doce especias y condimentos: tomillo, laurel, romero, mentas, jengibre, ruibarbo, cominos, salvia, perejil, clavo, canela y azafrán. Diecinueve hortalizas: alcachofas, berzas, habas, guisantes, espárragos, espinacas, berenjenas, repollos, puerros, pepinos, acelgas, lombardas, espárragos, rábanos, zanahorias, alcaparras, lechugas, cebollas y ajos. Dos legumbres: lentejas y garbanzos.
Nueve cárnicos: vacuno, ovino, caprino, porcino, conejos, perdices, codornices, pollo y otras aves de corral. Diez frutales: olivos, manzanos, naranjos, mandarinos, membrillos, melocotoneros, albaricoqueros, higueras, granados, sandías y pinos piñoneros. Tres dulces: miel, hojaldres, helados. Doce "derivados" varios: aceite, vino, harina, pan, vinagre, arroz, huevos, leche, queso, chacinas, galletas y membrillo.
Si a esta aportación añadimos la del caballo, que sin ser alimentaria pues en nuestra cultura jamás cupieron las carnes equinas, fue sin embargo locomotora imprescindible para el importante desarrollo habido por todo el Continente americano desde los bosques canadienses hasta los glaciares del Sur, las reclamaciones de Chávez son aún más injustas: no es fácil imaginar, ni cómo hubiera sido ese Nuevo Continente en el s. XVIII sin trigo, azúcar ni ganado vacuno,… ni cómo, ya en el XX, se las hubiera arreglado Hollywood para hacer aquellas frecuentes películas del Oeste en las que los aborígenes caían espectacularmente del caballo,… asesinados por soldados europeos -no españoles- que “defendían” territorios recién invadidos.

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Gonzalo como ya hemos hablado estoy de acuerdo con tu lista. Solo una precisión, las calabazas ya estaban en España antes del Descubrimiento (recuérdese la calabaza del peregrino), precisamente es uno de los pocos alimentos que estaban en ambos continentes; en América había una variedad mayor y entre ellas estaban los llamados zapallos y zapallitos tan de moda en la actualidad.
Amigo y admirado Julio:
Sorprendentemente, veo ahora -25 de junio- que no había contestado a éste tu comentario. Perdón.
Tomo nota y te agradezco la corrección, así como tu decisivo apoyo a aquella inexplicable "desaparición" del ganado vacuno en una relación de los 10 alimentos más importantes que llevamos a América.
Perdona de nuevo, y un fuerte abrazo, Maestro
Gonzalo Sol
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora