El pasado 22, el Diario de la Rioja publicó el artículo “Un oficio sin título”, firmado por Alberto Gil, buen periodista que siempre ha tratado adecuadamente el mundo del vino, sobre todo del riojano. El oficio era el de sumiller, y la carencia referida era la de un título universitario. Escribe Gil que por primera vez se dará “oficialidad” a un curso de sumillería, y comenta luego que un tal José Hidalgo -por lo que dice y a continuación copio, dudo que se trate del magnífico enólogo de ese mismo nombre, hijo del gran Luis Hidalgo-, dijo lo siguiente: No hay hasta ahora formación reglada para los sumilleres, salvo cursos privados en otras ciudades como Madrid y otras capitales importantes, por lo que muchos de estos profesionales son autodidactas.
La frase coincide “exactamente” con uno de los argumentos con los que hace dieciocho años justifiqué la necesidad de crear el Curso de Sumilleres que fue asumido por la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid, advertida así de las carencias que entonces tenían tanto la hostelería como el sector del vino.
Lo de “cursos privados” podría ser entendido como aquellos que son impartidos en academias, privadas, así como los dictados por algunos sumilleres que, más o menos preparados para la docencia, hallan así sin embargo un conveniente ingreso extra. Aunque me consta que hay otros cursos menos “privados” que esos, prefiero referirme exclusivamente el que mejor conozco, el de la Cámara de Comercio de Madrid ya referido, que no puede ser calificado de “privado” ya que las Cámaras son Instituciones semipúblicas y sus titulaciones , por otro lado, tienen desde hace muchos años un importante valor profesional y social, tanto en esta formación y otras de la hostelería -Maestresalas desde hace 8 años, y recientemente Cocina- como en las que pueden parecer serles más propias: Comercio Exterior, Contabilidad, Informática o Gerencia Empresarial,… por ejemplo.
El Curso de Sumilleres que imparte el Instituto de Formación Empresarial -IFE- de la Cámara de Comercio de Madrid, iniciado en octubre de 1993, fue el primero de España -tuve la oportuna ocurrencia de diseñarlo-, cuando en nuestro país había poco más de cien “sommeliers”, buenos catadores, conocedores del vino y amables camareros casi todos,… pero nada más; la hostelería, el vino y la sociedad entendieron la necesidad de tal formación profesional, y en estos 17 años han surgido prácticamente por toda España otros cursos que, privados o no, han mejorado notablemente el servicio del vino en los restaurantes, en beneficio de bodegas, restaurantes y clientes.
Teniendo en cuenta que el curso de la Cámara ha formado a unos 850 profesionales que gracias al mismo son ya nombrados “sumilleres” -voz española recogida por Covarrubias en su diccionario de 1611, por lo que probablemente era ya utilizada a mediados del S.XVI-, no parece aventurado calcular en unos 8 ó 10.000 los camareros que ya han recibido adecuada y oportuna formación para esta magnífica profesión que acerca adecuadamente el vino al consumidor.
Tengo entendido que en Barcelona existe alguna relación sumillería-Universidad, pero no me extrañaría que este curso del Centro Asociado de la UNED en La Rioja, sea el primero, y no el segundo, en otorgar el título universitario que Gil echa de menos en su artículo… Aún pensando, como pienso, que lo importante son siempre el programa y los profesores que lo imparten, y no la magnitud de la titulación… ¡enhorabuena!; es absolutamente seguro que este curso riojano de Sumillería y Cultura del Vino será un éxito: dos de los profesores -Gurucharri y López Zamarra- dan clases en Cursos del IFE, por lo que conozco sus extraordinarias cualidades, así como conozco igualmente el excelente carácter profesional prácticamente de los otros diez. Eso sí: 60 horas parecen pocas para tanta materia. El del IFE consta de 260 y unas 50 de actividades complementarias.
En cualquier caso, y marginadas ciertas inexactitudes y algunos menosprecios que el artículo encierra, enhorabuena al ISVI, a la UNED, a Ibercaja y a las bodegas de La D.O. Ca.Rioja, muchas de las cuales, por cierto, y su Consejo Regulador son desde hace años patrocinadores de Becas del de Madrid (¡Muchas gracias!).
Aprovecho esta oportunidad para felicitar a Carlos Echapresto, no sólo gran sumiller riojano varias veces premiado, sino, sobre todo, portador de una de las mejores actitudes profesionales que conozco.
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora