El pasado 22, el Diario de la Rioja publicó el artículo “Un oficio sin título”, firmado por Alberto Gil, buen periodista que siempre ha tratado adecuadamente el mundo del vino, sobre todo del riojano. El oficio era el de sumiller, y la carencia referida era la de un título universitario. Escribe Gil que por primera vez se dará “oficialidad” a un curso de sumillería, y comenta luego que un tal José Hidalgo -por lo que dice y a continuación copio, dudo que se trate del magnífico enólogo de ese mismo nombre, hijo del gran Luis Hidalgo-, dijo lo siguiente: No hay hasta ahora formación reglada para los sumilleres, salvo cursos privados en otras ciudades como Madrid y otras capitales importantes, por lo que muchos de estos profesionales son autodidactas.
Recibo esta esperanzadora noticia de la Agencia Acción y Comunicación.
A sus responsables y a las restauración madrileña ¡¡enhorabuena!!.
Cocineros, camareros, sumilleres, mâitres y otros profesionales de la restauración se darán cita el 31 de enero para ayudar a los damnificados por el terremoto de Haití
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora