El blog de Gonzalo Sol

Borrachos, incontinentes y radicales.

27.12.09 | 17:16. Archivado en Análisis, Opinión
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¡¿Qué hubiera dicho Baco?!
Un gran amigo sociólogo que terminó graduándose en psicología tenía la teoría de que las personas más radicales en sus expresiones contra el mal son aquellas que lo practican con pleno conocimiento de tal inconveniencia, pero camuflan esa actitud que rechazan, achacándosela a otras causas, ajenas.

Recientemente ha aparecido un posible ejemplo de tal teoría en el artículo publicado el pasado 24 de diciembre, en (http://www.elmundo.es/elmundosalud), a pocas horas por tanto de la Nochebuena. El título, muy oportuno en el tiempo , es “Whisky y cava, lo peor para la resaca navideña”.

¡Que desatino!. Obviamente, lo peor para la resaca navideña -o estival- no son el güisqui y el cava, sino las causas de esa resaca que, evidentemente, no están ni en el destilado irlandés ni en ese gran vino de doble fermentación, sino en la maleducada e inconveniente incontinencia de quien bebe sin control sabiendo perfectamente que tan irresponsable actitud le conducirá a una borrachera incómoda tanto personal como socialmente,… ya sea en fiestas navideñas, estivales, en la despedida de soltero de un amigo, o simplemente porque sí…

En la introducción del artículo -editada sobre una ilustración de Puño, por cierto realmente atractiva-, los autores regalan tres curiosas advertencias:
1. El consumo de alcohol y drogas se triplica durante las fiestas navideñas.
2. Las intoxicaciones etílicas aumentan un 20% en estas fechas.
3. Los remedios contra borracheras y resacas proliferan pero pocos tienen base científica

Sin llegar a deducir y advertir que la única garantía para no tener resaca es beber inteligentemente, es decir, beber con moderación, el artículo es radical y dice que “La única garantía para no tener resaca es no beber”. Insisto: la única garantía para no tener resaca es beber inteligentemente, es decir, con moderación, disfrutando de las mil agradable sensaciones que ese alimento puede proporcionar -el más convivencial alimento de la dieta mediterránea-… si se bebe con moderación.

Y el artículo sigue: La española es una de las sociedades que más cantidad de alcohol y con mayor frecuencia toman. Según los datos de la Federación Española de Bebidas Espirituosas, cada año se consumen en nuestro país 62 millones de litros de destilados (1,4 litros por habitante). Si sumáramos a éste el dato del resto de alcoholes (vino, sidra, etc.), la cifra rebasaría los 100 litros per cápita ¬-sólo en 2008 el consumo medio de cerveza se situó en 52 litros de cerveza por español-.

Para responder a tales afirmaciones basta tener en cuenta otras cifras -diferentes pero oficiales-, fáciles de conocer:
Consumos en España: Espirituosos 1,4 ls/habitante/año (2,45 en Francia); cerveza 52 ls/hab/año. (35,5 en Francia); vinos 20 ls/.hab/año (45 en Francia). Los consumos de Italia son muy semejantes a los de Francia y, por otro lado, los de vino en los años 70 eran: Francia e Italia, unos 115 ó 120 ls/hab/año; en España, entre 70 y 75.

Dos otras observaciones al respecto, que pueden llevar a conveniente reflexión: durante los años 70, el consumo de vino en Francia, Italia y España duplicaba al actual (en España casi lo cuadruplicaba), el de espirituosos era sensiblemente inferior al de hoy, y no había, sin embargo, tanto borracho como hoy hay. En la Francia e Italia actuales, que consumen tres veces más vino que en España,… no se ven por las calles tantos borrachos como esas cifras -mal usadas- podrían suponer.

Tras las cifras arriba mencionadas, el citado artículo se sumerge en una serie de innecesarios comentarios de aparente intención científica que, pese a cuanto puede sugerir el tercer punto de la mencionada introducción, no parecen poder bajar el número de borrachos ni la incomodidad de sus resacas; por ejemplo: Cuando ingerimos alcohol, el estómago absorbe una pequeña porción (20%) y el intestino delgado el resto. Una vez en la sangre, una mínima parte se elimina sin sufrir alteraciones a través de la orina y de los pulmones -por eso los controles de alcoholemia se hacen así- y el resto deberá ser metabolizado en el hígado, gracias a una enzima llamada alcohol deshidrogenasa…

Tan precioso como mal digerido y, desde luego, de escasa influencia para quines no saben contenerse ni, por ello, beber con moderación, no va a corregir a borrachos ni a incontinentes ni a radicales.
A José Luis Pinillos, con quien frecuentemente hablaba de estas cosas, le hubieres preguntado si esa marcada incontinencia tendrá alguna relación causal con la incontinencia igualmente notable en España en el irrespeto a profesores, por ejemplo, o en el maltrato a las mujeres. ¿Acaso nos falta quizás una educación y un ejemplo familiares tan básicos como naturales?

En esto del bien beber, como en tantas otras cosas, nos sobran ignorantes, incontinentes y radicales.


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