Es de agradecer muy profundamente a Su Señoría Javier Pérez, Juez de Instrucción de del accidente de Barajas, que prohibiera tomar fotografías del mismo. Caso de no haberlo hecho, paparazzi y reporteros gráficos no paparazzi probablemente hubieran acudido a tomar fotos de la tragedia, en ese su permanente intento macabro de… ¿de qué exactamente? nos preguntamos muchos... ¿De informar utilizando la libertad de expresión?... Libertad de expresión, sí, pero ¿información conveniente o necesaria?. Quízás una lección: en varios países democráticos, civilizados y, naturalmente, con libertad de expresión, esa forma de "noticia" no está permitida en beneficio de los accidentados, de sus parientes y amigos, y de la sociedad.
El coche destrozado que dicta, más que sugiere, como quedaron sus ocupantes, el autobús sesgado de proa a popa, que se nos dice transportaba niños cuyo destino era una playa vacacional, la mancha de sangre en la carretera, cuando no un miembro mutilado, no proporcionan mejor información de los luctuosos sucesos que ilustran y, sin embargo, aumenta la congoja de familiares y amigos -muchos- que están viendo las noticias de la tele, así como de quienes sin ser familiares o amigos, entristecemos profunsa e inútilmente ante tales imágenes. Los telediarios de todas las emisoras son cada vez más parecidos a aquel viejo periódico llamado “El Caso”, que sólo divulgaba los sucesos más fatídicos de la sociedad de los 40; afortunadamente, fracasó pues aquella sociedad dejó de comprarlo.
¡Gracias Señoría!; muchas gracias. Lástima que su prohibición no haya alcanzado a la reproducción de esos vídeos que con infundada, macabra e inútil fantasía han mostrado una y otra y otra vez su audaz, infundada y errónea versión virtual del accidente, cruel y dolorosa igualmente para los miles de telespectadores próximos a los 172 viajeros -fallecidos o no-,… y a los millones que durante tres días no hemos podido reprimir nuestras lágrimas, como tampoco lo hicimos el 11 M. Quienes hemos llorado un hijo no podemos evitar el llanto al saber hasta qué punto sufren quienes el miércoles lo perdieron en Barajas.
Y recordando al 11 M, gracias también, y enhorabuena, a todos los responsables del Protocolo 11-M y a sus participantes -bomberos, médicos, enfermeras, psicólogos, policías, Guardia Civiles, etc., todos ellos con evidente formación y vocación-, cuyo trabajo, realizado con oportuna celeridad -admirable la interminable caravana de coches de bomberos y ambulancias que allí llegaron a los brevísimo tiempo-, así como con admirable profesionalidad, desinterés personal, entrega y solidaridad, e incluso amor; un Protocolo que es preciso recordar que tuvo sus orígenes con la creación del SAMUR en 1991 -fue una lección para el mundo-, y en los ensayos de solución a simuladas catátrofes cada año mayores, que a partir del 1993 eran llevadas a cabo por la Concejalía de Salud Pública, a cargo del Dr. Simón Viñals, pese a la crítica de la oposión que las calificaba de circos mediáticos.
Sería de esperar que la forma y el fondo de tal acción y la intensa preparación desde sus orígenes sirva de lección a tantos administradores de la cosa pública,… generalmente llamados “políticos” pese a que la “polis” sólo les interesa infrecuentemente, aunque sin falta cuando lo ocurrido puede contribuir a una foto aprovechable para sus intereses partidistas -y propios dentro del partido-.
Es de reconocer que en este caso -no así en el 11M- su actitud ha sido igualmente ejemplar; muy especialmente, a mi entender, la de nuestro Jefe de Estado, el Rey, y su esposa, la Reina, la del Alcalde de Madrid, la de la Vicepresidenta del Gobierno, y la del Ministro del Interior: su actitud y sus palabras han sido justas y amables, cuando no cariñosas; realmente inmejorables.
Nuestros representantes en los Juegos Olímpicos han sido también un ejemplo a seguir, por la evidencia de su esfuerzo en formarse -el duro y necesario entrenamiento para intentar ser el mejor-, y, en muchos casos, por evidenciar también lo que un equipo de personas puede hacer cuando, además de ese entrenamiento en aras de su profesión y de su vocación, existe la clara conciencia de que para crear un grupo eficaz -un equipo, una comisión- hay que estar preparado, ya hay que sincero y generoso.
No otra cosa mostraron esta mañana Gemma Amengual, Andrea Fuentes, Alba Cabello, Raquel Corral, Thais Henríquez, Laura López, Irina Rodríguez y Paola Tirados, en su espectacular actuación ganando la Medalla de Plata en Natación Sincronizada… ¿Alguien pudo notar que las dos primeras eran quizá las líderes del grupo como demostraron al ganar días antes su Medalla?... En su magistral actuación, ninguna dijo ni dio a entender ser la mejor.
Recuerdo hace más de medio siglo a María Aumacellas, esposa de Enrique Granados, el hijo del nuestro querido compositor, y a la sazón entrenador del equipo de natación y waterpolo del Real Canoe Natación Club -del que soy socio desde el mismo día que nací-, cuando en la piscina “La Isla” empezó a crear en el Club un equipo de Natación Sincronizada cuyo germen fue la película “Escuela de Sirenas”, protagonizada por Esther Williams; su más repetida instrucción era “En el agua todas sois iguales”. Todos los nadadores y nadadoras del Club, incluídos sus hijos Enrique y Jorge, fuimos dos veces a ver aquella película al cine Gran Vía, hoy tristemente desaparecido; la primera invitados por el Club, y la segunda, pocos días después, por Enrique Herreros, gran deportista amigo del Canoe, que tenía importante responsabilidad en Filmófono, empresa propietaria del cine.
¡Pero nada de esto tiene que ver con el hecho gastronómico esperable en este blog!... O sí (al menos para justificar lo anterior): la buena mesa, para serlo verdaderamente, exige la amistad y la concordia entre todos los comensales, y una igualdad tácitamente pactada entre los mismos; ni los más cultos ni los más inteligentes, ni los más guapos o ricos de ellos deben manifestarse superiores como tales. Y hay más, claro: el esfuerzo de las personas que atienden el comedor y se ocupan de la cocina.
Sobre todo para terminar con algo más esperable en este blog, quiero mencionar es la creación de un numeroso y eficaz equipo magníficamente conseguido por Pedro Larumbe y su Segundo de Cocina, Jesús Almagro, para entrenar a éste durante casi un año con el fin de concursar en ese auténtico campeonato del mundo que es el Bocuse d’Or, en este caso el del 2006: compitiendo con los 30 mejores jóvenes cocineros del mundo, Jesús alcanzó la mejor posición jamás obtenida por España, en 9º puesto,… entre otras razones porque jamás antes –ni después, desgraciadamente- se había constituido un verdadero equipo similar. Me parece oportuno señalar que ese esfuerzo de Jesús fue magníficamente perpetuado por Antonio Saura y José Luis López Linares, en una gran película, "El pollo, el Pez y el Cangrejo", que está teniendo enorme éxito por todo el mundo, no sólo por su calidad cinematográfica, sino también por la lección que trasnmite.
Quiero terminar dirigiendo a familiares y amigos de los accidentados mi más sincera expresión de de una profunda condolencia. Perdí un hijo hace dos años, y sé cómo se sufre y cómo se agradece el abrazo, aunque sea escrito como éste.
En fin, una tragedia, ésta de Barajas, realmente dramática y triste, muy triste. Como tantas otras, puede convertirse en una provechosa lección; es cuestión de aceptarlo con sinceridad, generosidad y solidaridad, lo que, por cierto, parece que no hicimos cuando el 11M.
Debo confesar que durante los minutos empleados en este escrito, he ido saboreando lentamente tres copas de Seigneurs de Monbazillac –ni me hacen daño ni tenía que conducir- , un vino amable, tierno,… prudentemente dulce, que mitigó algo mi honda tristeza; en un par de días contaré aquí lo que del miso supe y lo que él me dijo. Adelanto que acompaña muy bien al foie y a no pocos de nuestros quesos.
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora