El viernes pasado, fui invitado a comer, charlar y beber en La Granja por Ramón Tamames, quizás en correspondencia a que yo lo hago con frecuencia en mi programa de radio con ese título. Por ser buen conocedor de nuestro bosque además de conocido economista, Tamames es Ingeniero de Montes de Honor por la Escuela Superior de Ingenieros de Montes de Madrid, por concesión especial del Rey de España Juan Carlos I.
Me trasladé a aquel bello rincón segoviano accediendo por el Puerto de Navacerrada y las Siete Revueltas que serpentean Valsaín; lo hice por debajo de las velocidades que la DGT exige, lo que, con tanta curva ofreciéndome continuamente distintos horizontes, me permitió disfrutar el espléndido paisaje de pletóricos verdes que actualmente ofrecen ambos pinares. Incluso me detuve un instante para fotografiar el chalé de la Real Sociedad de Alpinismo Peñalara,
de la que Ramón, sus hermanos Pepe, Rafa, Juan y yo mismo fuimos socios para practicar la amistad, el esquí y el alpinismo durante aquella apasionada juventud -no tan lejana,... como quizás puede pensar el lector- que el hermoso entorno me hacía recordar con gozo; una época, por cierto, en la que el deporte era algo más que el mero ejercicio físico, y en la que la competición era un esforzado juego y no una pelea.
Ayer prometí comentar aquí el delicioso vino “moelleux” Seigneurs de Monbazillac. Sin embargo, recién acabados los Juegos Olímpicos, me parece más oportuno un gran cava propicio para un brindis por los triunfos que nuestros atletas se han merecido. He elegido este Dominio de la Vega no sólo por ser uno de los cavas que más me gustan (dicho lo cual, aprovecho para señalar mis preferidos: D.S y Reserva Real de Freixenet, L’hereu de Raventós i Blanc, Anna de Codorniu, Aria de Segura Viudas, Recaredo Brut de Brut, Agustí Torelló Mata Brut, y Lavit rosado de Segura Viudas, de los que procuraré informar en un futuro próximo), sino también por ser el último que he conocido.
Es de agradecer muy profundamente a Su Señoría Javier Pérez, Juez de Instrucción de del accidente de Barajas, que prohibiera tomar fotografías del mismo. Caso de no haberlo hecho, paparazzi y reporteros gráficos no paparazzi probablemente hubieran acudido a tomar fotos de la tragedia, en ese su permanente intento macabro de… ¿de qué exactamente? nos preguntamos muchos... ¿De informar utilizando la libertad de expresión?... Libertad de expresión, sí, pero ¿información conveniente o necesaria?. Quízás una lección: en varios países democráticos, civilizados y, naturalmente, con libertad de expresión, esa forma de "noticia" no está permitida en beneficio de los accidentados, de sus parientes y amigos, y de la sociedad.
El próximo domingo, día 24, Fátima Pérez, propietaria y Jefa de Cocina del gran restaurante La Casona de Montealegre, reinterpretará la cocina del pueblo judío para un almuerzo que empezará a las 3 de la tarde. El precio del menú es de 40 €.
La comida y la sobremesa estarán amenizadas por Pedro Díez, culto cantautor que desde hace años trabaja en la recuperación de la música sefardí; si la sobremesa se prolongara, para los que estén lejos de su casa, La Casona cuenta con confrotables habitaciones.
Pese al rechazo semántico que manifesté hace unas semanas en la primera parte de esta breve serie sobre los Atunes, pienso que debo aceptar que el entonces Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación bautizara como Bonito del Norte a un pez que no es un Bonito -Sarda sarda- sino un Atún Albacora -Thunnus Alalunga-. Aceptado en esta segunda parte comentaré algo acerca de nuestros dos Bonitos.
Aunque son muchos quienes consideran que una copa de vino sin alcohol es una copa llena de sacrilegios, yo pienso que si su carácter organoléptico es agradable, esa copa puede ayudar a salvar al vino y, desde luego, a salvar nuestro viñedo. Y ésto, en último término, es mucho más importante que el propio vino, por muy impregnado que éste esté -y desde luego lo está- de tradición y cultura, además de bellos colores, de aromas deliciosos y de suculentas sensaciones en boca.
El restaurante lleva abierto unos cinco años en la parte alta del bonito puerto de Lastres. Los últimos dos de los mismos -al menos- con la misma magnífica cocina que hoy ofrece: moderna pero "sin pasarse"; de autor realmente autor, es decir, sin copiar a los Autores Maestros, como tantos otros hacen; sencilla pero estéticamente atractiva en el plato; y muy sabrosa, es decir, que satisface a los 5 sentidos -interesantes crujientes que afectan oído y tacto- pero, sobre todo, a los que el plato excita ya en la boca, es decir, a alguno de los 4 sabores, varios de los diez o doce aromas posibles, y -aparte del crujiente dicho- esas texturas en las que de cada bocado proporciona una deliciosa caricia llena de sensaciones.
La Cofradía Vasca de Gastronomía, que hace 25 años cometió la imprudencia de nombrarme Cofrade de Honor (imprudencia porque no previeron mis escasas asistencias, pero que me honra, por supuesto). La Cofradía celebra magníficas cenas sociales buscando las más diversas excusas: la cuestión es reunirse para comer, charlar y beber en fraternal amistad,… cosa frecuente en estas tierras pese a la enemistad de ETA que, se quiera reconocer o no, flota sobre ellas en el ambiente entre otras razones, se dice, por cobardes extorsiones no dichas.
Es curiosa la frecuente controversia que se suele producir al comentar las características y las preferencias gastronómicas entre el incomprensiblemente llamado “Bonito del Norte” (realmente es un “Atún Blanco” o “Albacora o Yellow fin”, cuyo nombre científico es Thunnus Alalunga) y el “Atún Rojo o Blue fin” -Thunnus Thynnus-.
Miércoles, 30 de mayo
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora