El “Hotel de l’Europe” (Nieuwe Doelenstraat, 2-8. Tlf. 00 31 205 311 777), en uno de los muchísimos edificios hermosos de Ámsterdam y con una interesante historia, además, que con viejas fotos e interesantes objetos es señalada en el hall, ofrece una elegancia, incluso suntuosidad, que se extiende a sus dos restaurantes: el “Excelsior”, lujoso -impresionante su lámpara “araña” central- pero serio, con buena cocina, y bonitas mesas junto a ventanales que se apoyan sobre la parte más urbana y estrecha del rio Amstel; el segundo es la “Brasserie Le Relais”, pequeño -no más de 8 ó 9 mesas-, decorado también con un cierto clasicismo respetuoso con el tono del hotel, menos ostentoso, agradablemente íntimo -quizás excesiva penumbra-, y con una sabrosa cocina lugareña de la alta burguesía del Reino.
Cenamos francamente bien, pero lo que más nos sorprendió -muy mpositivamente, desde luego- fue el precio: éramos cuatro –Adrián Piera y yo con nuestras mujeres-, y pagamos 168 € por los cuatro “Menús Le Relais” que constaban de entrada, primero, segundo y postre; pedimos además una botella del único tinto español de su carta de vinos: un Costers del Gravet 2002 de Bodegas Capçanes, de la D.O.Monsant: un feliz coupage de Garnacha, Cabernet Sauvignon, Cariñena y Termpranillo (Ull de Llebre). Supongo que su crianza barrica en fue de alrededor de un año, pero los otros cuatro que ya llevaba en botella, con la humedad, la temperatura y la altura (la bajura) de Ámsterdam,.. proporcionaron una evolución, realmente fantástica; sabroso, potente, redondo, frutal y persistente, costó 49 €.
“Le Pecheur” (Reguliersdwarrstraat, 32. Tlf. 00 31 206 243 121 es un restaurante sencillo, pulcro, bien instalado, y con una pequeña deliciosa terraza ajardinada al fondo. Cuatro menús costaron 169,50 € incluído el vino (curiosa coincidencia: sólo 1,5 € más que en “Le Relais”...). El Menú estaba compuesto por cuatro excelentes ostras, una sabrosa sopa-crema de pescado con su rouille, un muy hermoso filete de lomo de atún casi crudo, y sorbetes de frutas –de fresa y de mango- El vino que elegimos fue el único blanco español de la Carta (en todas partes procuramos consumir vino español, y procuramos persuadir al Sumiller o al Maestresala que les faltaban tales o cuales vinos, como el Creu de Lavit, el Vionta, o el Honoris,... que tan bien irían a estas cocinas); se trató de un magnífico Quatro Rayas de Rueda, 100% Verdejo, de Bodegas Agrícola Castellana, cuyo precio fue de 21,50 €
El tercer restaurante que recomiendo es “Lucius” (Spuistraat, 247. Tlf. 00 31 206 241 831), tiene una interesante oferta de pescados, incluídos unos extraordinarios arenques y unas magníficas anguilas ahumadas, que pedimos después de media docena de fantásticas ostras tipo Belon. El restaurante es pequeño –no más de 10 mesas-, muy sencillo, muy bien atendido –con un ritmo entre plato y plato mucho mejor que en todos los restaurantes visitados-, y tiene la cocina a la vista. El vino que elegimos fue un Basa de Rueda otra vez, resultado de un coupage muy bien equilibrado por Telmo Rodríguez, un gran profesional: Verdejo, Viura y Sauvignon Blanc -23 €-. El precio se salió de la media habida: 221 €,... que, de todos modos -55 € por cabeza-, no nos pareció -no fue- caro.
Tuvimos varios desengaños -quizá pueda contarlos otro día-, y el más repetido y molesto fue el pésimo ritmo impuesto entre plato y plato,... que, al menos en un par de ocasiones, llegó a alcanzar –no exagero pues, vista la frecuencia del problema, en un par de restaurantes lo cronometré- los 18 y lo 20 minutos respectivamente.
A otra cosa:
Mañana, lunes 26, estaré ya en Madrid y procuraré enterarme acerca de esa absurda, inútil e insolidaria polémica que se está librando entre nuestros mejores cocineros. Parece cual si hubieran copiado el pésimo ejemplo dado por nuestros políticos.
Sábado, 18 de febrero
Gonzalo Sol
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Baldomero Gómez
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
José Pómez