Ayer -ya es domingo con 24 horas de tristeza encima- tuve que iniciar mi programa Comer, Charlar y Beber utilizando para los asesinos de ETA un adjetivo calificativo -comemierda- que vengo aplicándoles desde hace unos 30 años -mañana lunes podrán escucharlo en este post, y sentir mi rabia expresada en mal contenidas lágrimas-. Reflexionando, creo haberlo podido convertir en sustantivo. Lo explico:
El calificativo “comemierda” parece ser que tiene un indudable origen caribeño y es especialmente utilizado en Cuba y Venezuela, bellísimo país éste, que amo y conozco bien pues en él viví doce extraordinarios años -1958/1970-, y en el mismo nacieron tres de mis cuatro hijos, lo mejor que tengo.
Aún cuando no parece necesario reflexionar larga ni profundamente para advertir el significado de tal insulto -porque resulta evidente que insulto es-, sólo de dos maneras puede ser comprendida su exacta intención despectiva e hiriente: viviendo unos años en Venezuela -o en Cuba- para poder escuchar, evaluar y asumir su oportuna aplicación -lo que comprendo que no es fácil para todos-, pero también tras reflexiva y fría observación de la forma de actuar de los etarras que, cobardes asesinos siempre por la espalda, a veces se llegan a orinar en los pantalones al ser detenidos.
A mí me resulta evidente que, en ese caso concreto, la palabra “comemierda” puede dejar de ser un mero insulto -palabra ofensiva dicha con intención de herir y humillar-, para convertirse en una acertada identificación de determinados ¿seres humanos?: de tal manera, el calificativo comemierda pasa a convertirse,... por descontado con permiso de la Real Academia, en un sustantivo de uso restringido a esos endemoniados.
Durante los 1.007 programas sabatinos que llevo transmitidos desde 1977, no menos de 20 ó 25 asesinatos de ETA fueron cometidos ese día de la semana,... y no menos de 6 u 8 por la mañana, en horas que afectaron a mi programa Comer, Charlar y Beber. Recuerdo con especial protesta el del 8 de Febrero de 2003: Joseba Pagazaurtundúa, ex Jefe de la Policía Municipal de Andoain, fue asesinado a las 10 de la mañana; el Alcalde y otros concejales de Euskal Herritarrok se negaron a condenar el asesinato, sumando así más comemierdas al montón. Y uno -muchos-, a tragar otra vez.
Lo dije ayer en mi programa, y lo escribo en este post dominical: abrazos muy fuertes a los familiares y amigos de Raúl Centeno, cuyo dolor y protesta comprendo y siento profundamente en mí, así como a los de Fernando Trapero, cuya difícil recuperación espero y deseo de todo corazón. Pero la rabia... ¿quién nos la quita a quienes la sentimos?.
Miércoles, 15 de febrero
Gonzalo Sol
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
José Donís Català
Paulino Toribio
José Lozano Galera