
Si aún no sabes donde pasar la nochevieja y a ti no te para ni la crisis, aquí tienes varias opciones para elegir, según tus prioridades y preferencias.
El Convent que no lo es
Huye de la familia con tu pareja y vete a desintoxicarte unos días al maravilloso hotel El Convent, en plena montaña del mágico pueblo de Begur, en Girona, retirado de la mala vida de la ciudad, a dos pasos de la increíble cala de Sa Riera... El menú degustación que te prepararán sus dos chefs no te resultará nada pesado, a pesar de que consta de 11 platillos (con ostras, atún, bogavante, corderito lechal...). Los tres postres te proveerán energía para disfrutar de la gran fiesta que van a organizar en su Capilla, elegante, relajada, sin estridencias, pero, por supuesto, de lo más divertida. Y al despertar, brunch recién hecho con vistas, con el olor de la naturaleza recordándote que estás vivo... y te queda todo un año por delante. El pack detox de 5 noches para dos con cena de fin de año incluida cuesta 818 euros.
Por todo lo alto en el Hotel Arts
Más que una Nochevieja, el Hotel Arts ofrece una alternativa de modo de vida que uno desearía que se prolongara todo el año. Es a lo que invita su pack de pernoctación en uno de los apartamentos Deluxe para no tener que preocuparse de conducir y empezar el Año Nuevo con un exquisito brunch en el Café Veranda. Porque no hay nada como comer para restablecerse de una fiesta como la que tienen preparada en el Salón Gaudí. Es allá la cena de gala en la que comerás hasta oro, incluida en el paquete especial de 975 euros por pareja. Pero si se prefiere, es posible cenar en el restaurante Arola o el Enoteca, y antes de las uvas acudir al cotillón con barra libre y orquesta (de las mejores, claro). La noche sin habitación ronda los 350 euros de media por persona, así que tú mismo. www.hotelartsbarcelona.com/
Al Sur del sur, autenticidad.
Si lo que te van son las celebraciones tradicionales con pandereta y villancicos, la punta más al sur de España es tu sitio. En La Línea de la Concepción, te vas a empapar para los 365 días de cultura popular navideña. Allá se sale a las 12 de la mañana arregladito dispuesto a empezar la ruta de las tascas, a tomar Gloria y originalísimos canapés. Cuando te sueltes, te encontrarás de repente hablando con todo el mundo, tocando la zambomba y cantando la Marimorena. Tras el carajillo toca irse de pubs durante toda la tarde, a cantar y a bailar, para llegar a casa, cambiarse de traje (porque allí hasta los adolescentes se visten con sus mejores galas) e ir a cenar al Aqa, y a bajar los polvorones en alguno de los cotillones que atraen a toda la juventud del Campo de Gibraltar, porque la mala fama se la ha quitado de encima con sobresaliente.
Ramses vuelve a dar la nota
Esa especie de palacio Kitsch posmoderno que hizo Phillipe Stark del complejo Ramses vuelve a organizar este año una cena-cotillón de lo más variado. Tanto en el restaurante Bistró como en el Petit servirán un menú por 175-200 euros y 125 respectivamente, a base de ostras, caviar y esas delicatessen que tanto nos gustan, regados con champagne del auténtico. Porque allá no se van a proporcionar más que cócteles y espirituosos de primera calidad durante toda la noche, de hecho, al no haber barra libre te ahorras la resaca, los codazos y la tintorería del traje. Entre las platas del Petit y el Club, podrás disfrutar de djs en directo que irán subiendo el nivel del house hasta las 6, con ricos repuestos que incluirán los churros reinterpretados, con el punto exótico del cacao Guanaja. http://www.ramseslife.com/
LAS VEGAS America's Party
Mientras en Los Monegros no monten el proyecto de los casinos, te tendrán que ir a Las Vegas para saber lo que es jugar de verdad. Pero no te lo gastes todo antes de las uvas porque después te queda mucha noche para apostar, ir de pub a club y, sobre todo, dejarte llevar bajo la carpa que cubre Fremont Street, con sus especiales efectos lumínicos para que tengas la impresión de estar en una discoteca aunque, en realidad, dispongas de varios niveles por los que pasearte jugando una ruletilla aquí, comprando una frikada de souvenir allá, empapando el alcoholillo en el restaurante de acullá... y todo ello escuchando todo el rato música y recibiendo confeti sobre tu cabeza. Para que no te olvides de que estás de fiestón en Las Vegas. www.vegasexperience.com
De todo menos esquiar en Whistler
Si lo que te gusta es la nieve, en Canadá tienes la oportunidad de combinar los días esquiando con la gran movida que se monta el 31, en el complejo alpino de Whistler vecino a Blackcomb Mountain. La fiesta consiste en ir de club en club tomando chupitos o cerveza canadiense, calentándose el gaznate, y si no quieres que te sableen, puedes evitarte Búfalo Bill’s, que no por ser más famoso te dará mejor calidad pero sí que te cargará el doble que el Moe Joe’s, o Tommy Africa's, que no pasan de los 60 euros. También puedes ver los espectáculos callejeros desde los balcones de los pubs tomándote unos cócteles, en lugar de pelarte de frío a la intemperie.
www.moejoes.com
En Amsterdam, a la calle y luego al Flash and May Boy
Es muy fácil: tú te vas a Ámsterdam, donde todo el mundo se congrega desde las 23 horas en la Nieumarkt Square sobre las 23horas, con una botella de champán, tipo Puerta del Sol. Pero en lugar de congelarte en la calle, te vas al Hotel W Honolulu, que presta sus llaves a los promotores de eventos Flash and Matty Boy. Estos expertos en fiestas sobresalen en Nochevieja trayendo a los más destacados artistas, djs, percusionistas, bailarines, etc. de Hawai, para que te olvides por completo de que estás en el gélido norte de Europa. Desde la cena te regalarán una noche inolvidable con música en vivo, actuaciones, y el paquete incluye también mesa VIP y una botella de esas que tanto nos levantan el ánimo. www.flashandmattyboypresent.com
En altamar y con pirotecnia.
¿Puede haber algo más maravilloso que embarcarte en un crucero de lujo un 27 de diciembre, en Málaga, y no parar de visitar lugares maravillosos hasta el día 2 de enero? Se trata de alojarte a bordo del Princess Danae, y partir rumbo a Casablanca y Agadir, en Marruecos; Lanzarote, en Canarias; y, como destino último, la capital de Madeira, Funchal. Este archipiélago es patrimonio de la humanidad por su belleza tropical fascinante. Pero sin duda lo más especial es el Fin de Año en la Bahía, cuyo anfiteatro reluce con más de 250,000 bombillas y da paso al 2009 con un impresionante espectáculo de fuegos artificiales, que tiene fama de ser el mayor alarde pirotécnico del mundo. www.visioncruceros.com/
Hotel du Palais en Biarritz
Cambia de año como el mismísimo Emperador Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo, pues su antigua residencia se ha convertido en un hotel de lujo a orillas de la elitista playa en Biarritz,(literalmente). Durante todas las navidades, hay una oferta especial de habitación doble por 420 euros en adelante, la pareja, con derecho al Spa, algo que vendrá de perlas en Año Nuevo tras la fiesta de gala con smoking y todo, amenizada por la orquesta The seven stars. La cena, a la francesa: vierias, bogavante, lubina con más marisco, capón con foie y trufa, quesos... y Champagne « Cuvée Prestige a tutti plein. La broma te costará 525 €, claro. www.hotel-du-palais.com
Rhythm & Vines festival en Nueva Zelanda
¿Quieres ser el primero en dar la bienvenida al 2009? Pues tendrás que volar hacia el este y, en concreto, plantarte en Nueva Zelanda. El macro festival Rhythm & Vines festival te ayudará del 29 al 1, a pasarlo en grande con elenco de unos 120 artistas internacionales, de la talla de Franz Ferdinand, Shihad, The Kooks, Carl Cox, Digitalism, Santogold, The Mystery Jets, Jamie Liddell, Adam Freeland, A Track and Busy P en medio de unas viñas espectaculares en el estado de Waiohika. Además, a 10 minutos tienes la base ‘BW Campgrounds’, para pasearte en bañador, hacer surf y disfrutar de fiestas con mujeres en bikini. Para relajarte, el camping Band Camp, también al ladito de la playa. ¿Quién dijo que en navidades siempre hace frío? Entradas de 113 euros en adelante. www.rhythmandvines.co.nz
New Year Eve Full Moon Party en Tailandia
Es conocida como la mayor “beach party” del mundo porque desde el 29 de diciembre hasta el 31 vivirás una auténtica cuenta atrás, desde que aterrices en el aeropuerto de Koh Samui y te trasladen al hotel en Koh Phangan en barquito. Hazte a la idea de que cada año se reúnen allá unas 50.000 personas de todo el planeta, haciendo excursiones por la zona mientras van cogiendo confianza, para acabar el 31 bailando día y noche a su libre albedrío. El paquete de cuatro días con todo incluido cuesta unos 300 euros por persona en habitación doble. El billete de avión corre por tu cuenta. http://newyearpartykohphangan.com
Jost Van Dyke en las British Virgin Islands
Lo que no veas en esta pequeña isla de las British Virgin Islands en los dos días enteros que se pasan de fiesta caribeña, no lo verás el resto del año ni de tu vida. Los amantes de la buena vida pululan con máscaras por todas las playas tomando ron, pero en el Foxy’s se concentra buena parte de la gente, porque no hay opción comparable a sus conciertos (los Beach Boys en sus mejores tiempos) y sus brebajes con nombres como Pain Killer o Bushwacker para empapar sus barbacoas de chiringuito durante el 30 y el 31. El completo cuesta unos 230 euros, con barra libre incluida. Podrías dormir en la playa si eres inmune al follón exterior, pero si prefieres descansar, puedes hospedarte por una semanita en cualquiera de las villas con vistas al mar del Caribe de www.jostvandyke.com. www.foxysbar.com
Este artículo lo he publicado en el número de diciembre de la revista MAN.
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Ya no soy un niño. Lo sé porque, por muchos regalos que me traigan los Reyes Magos, no me puedo creer que existan. Además, el otro día vi un graffiti de esos que pintan los amigos de mi hermano mayor por las paredes que lo ponía: Niños y niñas: los Reyes Magos son los padres. Y yo, sinceramente, confío más en los grafiteros que en mis padres, porque hace menos que tuvieron mi edad y todavía me entienden; y porque utilizan muchos colores, como yo en el cole, en cambio mi padre nunca me deja coger esa pluma negra tan seria que parece llevar cosida al bolsillo del traje.
Y mi madre sólo escribe en el ordenador. Este año hasta ha mandado las postales de Navidad por correo electrónico, ni siquiera se ha molestado en comprarlas en papel por solidaridad, con lo que me gustan a mí las postales que pintan los niños pobres del Tercer Mundo. No por que sean más bonitas, la verdad, sino por el dinero o la comida que luego reciben ellos por pintarlas.
Por suerte, una tía abuela de mi madre aún conserva la costumbre de escribir la postal, ponerle el sello, bajar al buzón y llamar luego para ver si la hemos recibido. Colecciono casi todas las postales que ha mandado en las 11 navidades que llevo vivo. A veces pienso que los viejos son los únicos que le ponen un poco de cariño a la familia. Los demás hermanos, tíos y primos, que están repartidos por no-sé-cuántas provincias del mapa, se limitan a llamar por teléfono para felicitar las fiestas, hablan con mi madre o con mi padre, el que esté, si están; les preguntan por mí, y, hala, ya han cumplido hasta, por lo menos, mi siguiente cumpleaños. Deben de considerarme todavía demasiado renacuajo para hablar por teléfono, pero, jo, si ya estoy en edad de llevar un móvil...
De hecho, se lo he pedido a Papá Noel en mi carta para que, aunque sea, si no tiene tiempo de entrar, me lo tire por la ventana, ya que mi casa no tiene chimenea. Aunque, pensándolo bien, si los Reyes Magos son los padres, imagino que Papá Noel con más razón, pues son ellos los que decidieron, de repente, que él me traería todos los juguetes el día 24 para que pudiera disfrutarlos durante las vacaciones porque si los recibía el día 6, con la novedad, me costaba mucho estudiar. Así que ahora el día de Reyes ya no tiene tanta emoción, aunque siempre cae alguna cosilla chula, un libro, o bueno, el típico pijama que me regala cada año mi abuela paterna.
Yo, por si acaso redacto las dos cartas delante de mi padre para que lea lo que quiero y después se la doy en mano a uno de esos señores disfrazados que te cogen en brazos mientras te sacan una foto en los centros comerciales. Tienes que ser un niño muy tonto para no darte cuenta de que van disfrazados, pues a esas horas Papá Noel está dejando regalos en otras partes del mundo donde anochece primero, y cuando termina se viene volando para España en trineo a repartirlo todo antes de que nos despertemos. En fin, si no existe y Papá Noel son también los padres, pues al menos el mío sabrá lo que me hace ilusión y no se despistará como aquel año que me compró un videojuego sin contar con que aún no me habían regalado la Play Station.
Estuve todo el día de Reyes sin poder jugar por su culpa y encima, a la tarde siguiente, cuando me vino a buscar con ella a las clases de inglés después del trabajo, me llevó supernervioso a casa, se sentó a conectarla, comenzó a darle a los mandos y nunca más se ha vuelto a desenganchar. Lo mejor es que al menos en esos momentos juega conmigo, nos reímos, competimos e incluso a veces le gano y él se pica.
Mi madre se pone un poco celosa, me parece a mí, porque empieza a refunfuñar que somos como niños, que en cuanto nos ponemos con ese cacharro ya no atendemos a nada y que si un día hubiera un incendio y ella no estuviera, pensaríamos que olía a las ráfagas de las metralletas... Para mí que exagera, yo sé que ella preferiría que estuviera leyendo un libro, porque es muy intelectual. Y a mí me gusta mucho leer, pero leer se hace solo, no puedes jugar a la vez con tu padre para un rato que tiene libre.
Ella también me insiste en que lea por dos razones: la primera, para que no le moleste mientras escribe sus propios libros. La segunda, para que no me vicie con la tele, que dice que es muy mala y me puede convertir en un salvaje sin escrúpulos. Eso dice. De lo poquito que me permite ver, lo que más me ha gustado desde pequeño son los vídeos de Barrio Sésamo, que vienen con los libros que ella guardaba desde su infancia. Ninguno de mis amigos de clase lo ve, pero yo aprendo bastantes cosas interesantes. Sobre animales, sobre las letras y los números... Una vez oí a mi madre que se lo recomendaba a la madre de mi amiga Nadine con el argumento de que además de asimilar mejor lo que nos enseñaban en el colegio, Barrio Sésamo enseñaba valores éticos y principios morales. Lo apunté enseguida aquí para no olvidarme, pero no tengo ni idea de lo que eso significa.
Y tampoco sé si a la madre de Nadine le convenció mucho, ya que ella y su marido son musulmanes y los profes nos han explicado que su religión les enseña sus propios valores. A nosotros nos da lo mismo, porque estamos acostumbrados a que a otros amigos de Bolivia, de la India, de Senegal y hasta de la China les enseñen en sus casas otras culturas distintas a la nuestra y aún así nos llevamos todos bien.
Alguno me cae mal y cuando jugamos a fútbol intento darle una patada mientras peleamos por el balón, pero no lo hago porque sea negro o nepalí, sino porque me parece un idiota y alguna vez le ha tomado el pelo a la chica que me gusta por ser una niña. Es un machista. Y si yo no le aparto a él por ser de otro color, él no tiene por qué insultar a mi chica por serlo. Mi chica se llama Valentina, sus padres vinieron hace 6 años de Argentina, porque los bancos les robaron el dinero o algo así. Es muy raro, aquí son los malos ciudadanos los que roban los bancos, allí fueron los bancos los que robaron a los ciudadanos. Tengo ganas de conocer Argentina para entenderlo. Valentina se va estas Navidades para visitar a sus abuelos y demás familia, que hace tres años que no ve. Me encantaría ir con ella pero tendré que esperar a ser más mayor para ir juntos, si duramos hasta que nos dejen viajar solos.
De momento, es la única niña que me ha gustado, y sé que yo a ella también porque la mayoría de los chicos del curso superior van detrás suyo, y ella no se molesta ni en mirarlos. Aunque eso me hace sentir orgulloso, seguro de que no tienen nada que hacer, tengo un poco de miedo en el fondo porque también veo a mis amigos que empiezan a salir con chicas y luego éstas les dejan por otros, y se quedan tan mal que luego se vengan con otras que no tienen la culpa, para prevenir. Yo no quiero que me pase eso con Valentina, a mí me gusta su acento argentino y quiero ir con ella a Buenos Aires, nada más.
De todos modos, aunque ya tuviera 18 años y pudiera viajar solo, esta Navidad no podría ser. Ni siquiera mis padres se van este año, a pesar de que suelen marcharse solos unos cuantos días de las vacaciones para recordar viejos tiempos y renovar los nuevos (una vez oí a mi madre ponerle esta excusa a mi abuela para no ir a comer el día de Año Nuevo).
Papá me ha contado que los abuelos están muy mayores y no saben cuántas fiestas más vamos a poder celebrar en familia, así que vamos a intentar estar más unidos que nunca y darles todo nuestro cariño... Yo estoy de acuerdo, claro, mis abuelos se portan superbien conmigo, los fines de semana, cuando mis padres se van de puente o salen por la noche, me quedo a dormir en su casa y me lo paso bomba porque me dejan ver pelis, me llevan al centro a ver puestos o belenes, o al parque para que juegue o a ver el fútbol. Además, con ellos no tengo que comerme el chocolate a escondidas, se lo pido y, si me he portado bien, me dejan comerme media tableta.
Estoy deseando que llegue Nochebuena para ponerme morado de turrón de Suchard. A veces compran otros parecidos y saben fatal, aunque desde que sacaron el de chocolate blanco no sé cuál me gusta más, y acabo comiéndome los dos. Mi madre se enfada por miedo a que me convierta en uno de esos niños obesos que salen en los telediarios. Pero yo creo que esos viven sólo en Estados Unidos, y están cebados por culpa de la cocacola y las hamburguesas. La cocacola no está mal, la bebo en cumpleaños de amigos y en el mío, pero prefiero los zumos; en cambio, las hamburguesas no las puedo ni ver desde que me contó un compañero de clase que a un amigo de su hermana le había salido un diente dentro del bocadillo y lo habían llevado a analizar y era un diente de rata.
Por lo visto, el almacén de Mcdonalds está repleto de ratas para poder hacer la carne picada de las hamburguesas. Por eso ya no quiero entrar ni a pedir un helado. Si algún día queremos ir a merendar después del cine, nos vamos a la tienda de kebabs de mi amigo Raj, que es de origen hindú y tenemos la garantía de que no nos saldrá una pezuña de cerdo.
(Continuará)
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Queridos amigos periodistas:
Ésta es una entrevista tipo para todos los que me tengan que entrevistar con motivo del libro de Anécdotas de Emergencias y no tengan tiempo o ganas de leérselo ni de prepararse unas preguntillas ad hoc. Podéis plagiarla tal cual, antes de plagiar alguna de un colega que esté colgada en google y extendáis errores o malentendidos que luego yo os tengo que aclarar en antena dejándoos, sin querer, en rídiculo.
Para empezar, mi nombre es Elisabeth. No Eli, ni Isabel, ni Elisa, ni nada similar. Elisabeth Iborra va bien, no interpretéis la G. Es de García, pero da igual, ni punto g, ni González ni ná. Elisabeth Iborra es suficiente. Mi profesión es muy fácil: soy colega, periodista, no soy enfermera, ni bombera torera.
Podéis empezar por ahí si queréis, por preguntarme por qué investigo tanto sobre enfermeras y emergencias.
2ª pregunta: en qué consiste este libro de Anécdotas de emergencias, que, más que anécdotas, se compone de reportajes?
3ª pregunta: Y qué descubriste, por ejemplo, en Las Fallas?
4ª pregunta: Qué te chocó más de los voluntarios de cruz roja?
5ª pregunta: Encontraste muchas diferencias con la feria de Abril?
6ª pregunta: En Sevilla te contaron muchas historias los bomberos, verdad?
7ª pregunta: Y después te fuiste al Rock in río. Qué opinas de la guardia civil, que andaba por ahí decomisando chinas?
8ª pregunta: y entretantas, la victoria de la selección española de la eurocopa. Cómo viviste eso de correr delante de los antidisturbios?
9ª pregunta: San fermines, vaya juergas que te has metido. Preferías ir con la DYA de guardia o salir de fiesta?
10ª pregunta: también has ido con las ambulancias del 061 patrullando la ciudad. Qué es lo que más se suelen encontrar?
11ª pregunta para nota: por qué las ambulancias siempre llegan tarde?
Vosotros me preguntáis eso tan básico como poco original, y yo os cuento todo lo que me salga, a raudales, de manera que si me escucháis, entre medias seguro que os surge alguna curiosidad que queráis aclarar también, para beneficio de vuestro público.
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