El santoral incorpora a San Solterius
06.06.08 @ 17:12:44. Archivado en Al que no le guste...
Un Resort de Tenerife organiza escapadas para que aquellos que desean pareja y/o amistad puedan honrar en comunidad a su recién “canonizado” patrón
Por Elisabeth G. Iborra
Ser soltero ya no es sinónimo de bicho raro ni de excluido socialmente. Más bien al contrario: solteros y solteras se han convertido en una multitud que sobrepasa con creces los 7 millones en España, sin contar a separados, divorciados y viudos, que aumentarían considerablemente la cifra de desparejados. La notoriedad del fenómeno ha ayudado a que salgan de sus particulares armarios y se lancen a buscarse entre ellos utilizando los medios que cada vez más empresas están poniendo a su alcance.
Lo último de lo último es, precisamente, la celebración de su patrón, bautizado por los dioses del Resort Mare Nostrum como San Solterius con la intención de que sus feligreses vayan a ofrendarle flores y a hacerle promesas unos cuantos fines de semana al año. Aprovechando que el sur de Tenerife, donde se enclavan los 4 hoteles del mencionado resort, disfruta casi siempre de un sol y unas temperaturas que invitan bastante al destape y al cachondeo.
Y eso es lo que la gente pretende, al menos en principio, en estas escapadas. Se tengan 35 ó 60 años, se sea una muy bien conservada soltera de oro o un cincuentón tímido que vive aún con mamá, se trabaje como entrenador de fútbol sala o como funcionaria, se vista con clase o con camisolas tipo mesa camilla, se tenga una conversación interesante o se lea el Marca como libro de cabecera, se sea una fashion victim o haga años que no se visita una peluquería... todo el mundo desea lo mismo: pasárselo bien, conocer gente, hacer amigos con los que repetir, quizás, en otro evento para solteros, y, a ser posible, ligar.
Ligar, ¿para qué?
Para lo que surja. Si bien todos necesitamos amor, el precio no incluye la garantía de encontrarlo justo entre las personas que han coincidido en el viaje. Con lo cual, si se queda en una amistad o en un buen intercambio, eso que se lleva el cuerpo. Es así de sencillo. A veces a la vida no hay que darle más vueltas. Y tal es lo que propicia la organización de la web Solteros de Viaje y el entregado equipo del Mare Nostrum Resort con un programa estudiado al milímetro para que todos los asistentes se relacionen entre sí, se lleven un constante goteo de sorpresas que los unan y el buen royo fluya a raudales.
Desde la llegada al hotel, todo es un misterio, porque apenas nadie se conoce y da un poco de vergüenza colgarse al cuello el tarjetón identificativo del grupo San Solterius para bajar a la piscina a darse el primer chapuzón. De tal modo que hasta la cita para acudir a cenar, las chicas por un lado y los chicos por otro, cualquier huésped del hotel resulta un potencial candidato. En la primera toma de contacto con los congéneres, las presentaciones surgen de forma natural incluso antes de que llegue Borja, el coordinador, que, en comidilla y con arte de sobra para romper el hielo, guía a las mujeres hacia el restaurante Atlantis Chill Out, donde esperan ya los hombres con los ojos tapados.
En cuanto todas quedan cegadas por el antifaz, las van distribuyendo entre las mesas intentando que haya una proporción más o menos equiparable de ambos géneros, si bien, hay que decir, y esto debería funcionar de reclamo para los hombres, en estos viajes siempre hay mayoría de mujeres, y su objetivo prioritario no parece ser aumentar su círculo de amigas.
Con respecto a la cena a ciegas, no se debe desvelar más que el hecho de que, una vez en las mesas, nombres y procedencias son las primeras preguntas, y no parece haber prejuicios ni malas caras por nacionalismos ni chorradas de ésas. Dicen que de la cornisa norte se apunta muy poca gente porque si no salen en cuadrilla, se quedan en sus tierras. Predomina la de Barcelona y Madrid. Y el resto es un picoteo de todas las comunidades, incluidas las islas Canarias, que renuevan con sangre nueva el grupo a lo largo del fin de semana, generando de paso expectación entre los ya “veteranos”.
Tras la cena a ciegas, con los motores calientes, se suceden varios eventos que favorecen que todo el personal acabe yéndose hasta las tantas de la madrugada a intimar y bailar lo que sea, y lo que sea quiere decir lo que sea, porque desde la pachanga hasta el reggaeton pasando por el remember de grandes éxitos la gente, con tal de bailar, lo baila todo cada noche después de cada cena en los diversos restaurantes del hotel.
Y, movidos por esa energía que sólo proporciona la ilusión de relacionarse y “amar”, en todo el amplio sentido de la palabra, a la mañana siguiente se levantan animadísimos para desayunar juntos, subirse el Teide en chanclas o bien nadar a mar abierto en un catamarán que se acerca a metros de unas preciosas ballenas que siguen poblando en Atlántico canario, por suerte. Todavía.
Por la tarde, después de comer como viejos amigos con bromas comunes, continúan con las actividades organizadas en el resort. Léase por ejemplo el masaje relajante en el Spa, que también tiene piscina de agua salada, jacuzzi donde hacer piececitos... y, por si fuera poco, se atreve a organizar una clase de masaje sensual por parejas para que quien triunfe haga un alarde de sus renovadas artes amatorias. Las clases de Salsa y de Tai Chi sirven asimismo a los devotos de San Solterius para mejorar sus dotes seductoras o, cuando menos, para relajarse en si el intento resulta frustrado.
Risoterapia hasta el final
Lo que es seguro es que en cuanto a la necesidad humana de echarse unas risas, ninguno se queda decepcionado. Pareciera que están en clase de risoterapia durante las reuniones espontáneas en la piscina o la cena de gala en honor de su patrón, celebrada en el precioso Beach Club a pie de playa para ver el atardecer. El ambiente es tan distendido que cuando uno no cuenta un chiste en vez del piropo que le han pedido para el Concurso oficial de Piropos, la otra se une a la orquesta para marcarse esas canciones que en casa ensaya en la ducha. Y hasta el gato sale a la pista, una se agarran aunque sea a un camarero, otra baila con el que le acaba de regalar una flor... Llegando la fiesta a tal grado de ebullición que ni el más pintado se plantea perderse la continuación en la discoteca Magic, de la Pirámide de Arona.
Bueno sí, alguno es tan decente que, ante el temor de haber bebido más de lo previsto y ponerse tonto, decide elegantemente marchar a dormir y continuar siendo un señor al día siguiente, que será el de las despedidas, más o menos apenadas, con promesas de seguir en contacto en bastantes casos, de juntarse para el próximo viaje de solteros entre aquellas personas más afines, de quedar entre paisanos...
O sea, lo típico que ocurre en cualquier viaje organizado, sólo que con muchos más candidatos a compartir intereses comunes como son el amor y la amistad.
http://www.expogrupo.com/sansolterius/
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