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Somos todos bisexuales?

Permalink 27.04.08 @ 15:31:18. Archivado en Al que no le guste...

Ser bisexual significa tener la capacidad de amar a personas del mismo sexo y del otro. ¿La tenemos todos? ¿Nos han educado para obviarla?

Algunas encuestas realizadas en culturas occidentales modernas sitúan el porcentaje de bisexuales entre un 20% a un 50%. Sin embargo, el psicólogo y terapeuta de pareja Antonio Bolinches lo acota en 1% de la población mundial. Si bien, en cuanto a teorías, reconoce que “la tendencia actual más extendida considera que la inclinación sexual no es dicotómica, sino que existe una gama de opciones intermedias en las que no se excluiría la posibilidad, en ciertas ocasiones, de que una determinada circunstancia y tipo de vinculación pudiera sexualizarse, sin que eso implique un cuestionamiento de la tendencia sexual”. Esta corriente, auspiciada por los estudios de Alfred Kinsey, es la que más convence a la sexóloga especialista en género Flavia Limone, y a Alicia Gallotti, escritora experta en sexología, dado que “sostiene que existe un completo y cromático espectro que va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva. Aunque en realidad la mayoría de las personas se encuentran en los estratos intermedios entre ambas orientaciones: la bisexualidad. De esta forma, Kinsey demuestra que la homosexualidad y la heterosexualidad no son definitivas, absolutas e independientes una de otra, ni tampoco excluyentes”.
Múltiples probabilidades
En la misma línea, arguye el antropólogo y sexólogo Alfonso Antona, “no podemos juntar churras con merinas. En un primer sentido, porque una cosa es la identidad sexual y de género y otra es la orientación del deseo afectiva o sexual. En la identidad sexual, las personas pueden autoetiquetarse como lesbiana, gay, bisexual, indeterminado, heterosexual, transexual, asexual... Pero además una vez adquirida la etiqueta, las personas pueden tener diferentes objetos/sujetos de deseo. Así podemos identificarnos como una de las categorías y sentirnos atraídos por personas que no coincidan con nuestra etiqueta”.
Las combinaciones son infinitas, enumera José Antonio Hernández Reyes en su artículo ¿Soy Bisexual?: “’Me he enamorado de hombres y mujeres, pero de mí solo se han enamorado hombres’; ‘he cogido con hombres y mujeres, en frecuencia mucho más con hombres que con mujeres, pero en calidad las pocas relaciones con mujeres me han gustado mucho más,’ puede contestar alguien. O ‘no he cogido con nadie, cuando me masturbo siempre pienso en hombres y cuando despierto excitado por lo que soñaba, era porque me soñaba teniendo relaciones con mujeres’, ‘me he enamorado y se han enamorado de mí tanto hombres como mujeres y tengo un compromiso político con todas las mujeres’ o ‘me enamorado solo de hombres y he cogido solo con hombres y he fantaseado sólo con hombres y me encantaría continuar así’.”
Factores determinantes de la orientación sexual
Mas, entonces, ¿qué determina nuestra tendencia sexual hacia un género u otro? Para Bolinches, tres factores: “una teoría de origen psicoanalítico, basada en cómo tenemos asumidas las figuras parentales. La sexológica, de origen cognitivo conductual, en función del tipo de los primeros estímulos satisfactorios. Y la biológica: todos tenemos andrógenos y estrógenos en distinta proporción, hormonas que determinan caracteres femeninos o masculinos”.
Paloma Aznar, periodista experta en sexología, resume: “Influyen factores biológicos, pero la orientación sexual también está marcada por lo psicológico (las experiencias vividas, el aprendizaje, lo emocional...), por la cultura, la educación y el ambiente”. Antona apunta que “desde la antropología se entiende la orientación del deseo como una construcción cultural”. Mientras en Occidente lo hegemónico es ser hetero u homosexual, “existe evidencia antropológica en otros contextos históricos y culturales donde la dicotomía sexo/género se re-construye en intersexualidades, como los Hijras de la India, Sambia en Papua-Nueva Guinea o algunas culturas amerindias”. Y prosigue: “No existe, o por lo menos no se ha descubierto, el gen de la bisexualidad, por lo que aseveramos que la bisexualidad es una construcción social”. Gallotti está de acuerdo: “En muchos casos el modelo social existente lleva a que las personas se sientan atraídas por un género o por el otro. Las pautas sociales marchan lo que es considerado normal y lo que no. Y es bastante frecuente que las personas ni siquiera se planteen luchar contra esas pautas sociales”.
En consecuencia, siente Limone, “hemos de calificarnos como homo, hetero o en su defecto (así se ve, como un defecto de menor definición y determinación personal) bisexuales”. Y apostilla: “La fuerza de esa imposición de nuestra cultura de definirse es tan profunda que otros hetero, bi u homosexuales (según te hayas definido como miembro de uno u otro de estos grupos), sentirán, muchas veces, como una “traición” el “desliz” de tener sexo con alguien fuera de la categoría que “te corresponde”. Para evitar el rechazo, por ambiguos o por viciosos, muchos bisexuales se ocultan. Ahora bien, recuerda Aznar, “existen personas emparejadas que viven su sexualidad practicando intercambios o creando redes, a través de Internet o de clubes, para relacionarse entre sí”.
Despieces:
Fidelidad vs. promiscuidad
A Limone algunos bisexuales emparejados le han confesado: ‘A veces necesito sentirme atractiv@ para un hombre/mujer; necesito la forma “masculina/femenina” de amarme (y/o de darme placer)’ “Quizás, simplemente, como a mucha gente, lo que faltaba era la novedad y el cambio”. Por su parte, Alicia Gallotti aclara que “un bisexual no necesita tener relaciones simultáneamente con un hombre y una mujer, en cada época, surgirá o no la atracción”. Bolinches cree que “el bisexual, tiene una coartada social para la infidelidad porque puede vivir en clave heterosexual y mantener sin sospecha relaciones homosexuales”. Si bien, coincide con Aznar y Antona en que “cuando cualquier persona está bajo el influjo del enamoramiento pasional (estado de enajenación mental transitoria), no caben otras personas”. Se tiende a la monogamia.
Atracciones esporádicas bisexuales
Para Aznar, “uno puede ser heterosexual y sentirse alguna vez atraído por alguien de su mismo género. Eso no lo transformaría en homosexual o bisexual, pues nuestra orientación marca lo que nos atrae preferentemente, no las experiencias que son excepciones -o anécdotas- en la trayectoria vital”. Bolinches cree que esta homosexualidad situacional o transitoria entre heterosexuales depende de que se den circunstancias facilitadoras como altas dosis “de fusión afectiva, de calidad afectiva, de necesidad sexual, y de capacidad de seducción por parte del otr@, ya que es muy fácil que si toma una iniciativa sexual directa, sea rechazad@”. Quizás porque, según Limone, “quienes nunca nos hemos sentido atraídos por alguien del otro sexo jamás nos hemos permitido interpretar lo que sentimos por esa persona como “atracción física”.

¿Seremos todos bisexuales en un futuro no muy lejano?
Asegura el científico Umberto Veronesi que en un futuro el sexo no será relevante para reproducirse por lo que aumentará el "modelo único" de la bisexualidad, que "será el precio a pagar por la evolución natural de la especie humana". Gallotti concuerda: “Si esto llegara a suceder, estaríamos realmente ante una nueva civilización. La reproducción ha condicionado y ha hecho mucho daño durante siglos a la sexualidad, sobre todo nos ha alejado del placer y la libertad”. Para Antona, el planteamiento de Veronesi, “como estrategia retórica, es muy sugerente”, pero duda “que la bisexualidad se convierta en el nuevo referente normalizador ni normatizador de las conductas y comportamiento eróticos, sino en una expresión más”. Igualmente, Bolinches prevé que “el 90% de hombres y de las mujeres seguirán siendo heterosexuales”.

2 o 3 libros recomendados y alguna web:
Cucchiari, S. “La revolución del género y la transición de la horda bisexual a la banda patrilocal: los orígenes de la jerarquía de género”. En Lamas, Marta, comp.. (2003) “El género. La construcción cultural de la diferencia sexual”. UNAM, PUEG. México, D.F.)
Cantarella, Eva, Según natura, la bisexualidad en el mundo antiguo, Akal,
www.opcionbi.com/

artículo publicado en la revista Aqua (grupo zeta)

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